Calvino: si el Espíritu es la única fuente de la verdad, no se ha de despreciar donde aparezca (1559)
Calvino escribió que, siempre que leemos a los escritores paganos, la admirable luz de verdad que brilla en ellos nos recuerda que la mente humana, aunque caída, conserva excelentes dones de Dios; y que, si el Espíritu de Dios es la única fuente de la verdad, despreciarla donde aparezca es injuriarle. ¿Diremos, pregunta, que los filósofos estuvieron ciegos al contemplar la naturaleza, o que no tenían entendimiento los que nos enseñaron a razonar?
Es la respuesta a Tertuliano, y la medida reformada: la filosofía es un don de Dios y una sierva útil, no una maestra. A nuestro juicio, la diferencia con Roma no es que la Reforma prescindiera de la razón, sino que no hizo de ninguna filosofía, ni la de Aristóteles ni la de Tomás, una norma de la fe, que solo tiene en la Escritura.