Agustín: el agua lava «no porque se dice, sino porque se cree» (c. 420)
Comentando «ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado» (Jn 15,3), Agustín pregunta de dónde le viene al agua tanto poder que toca el cuerpo y lava el corazón, si no es por la palabra, «no porque se dice, sino porque se cree». Y define: se añade la palabra al elemento, y se hace el sacramento.
Para Agustín el sacramento es una palabra visible, y su eficacia viene de la palabra creída, no del rito sin la palabra. Es otra lógica que la de el ex opere operato, aunque la fe de la que habla es la de la iglesia, que alcanza también al niño que aún no puede creer.