El obispo de Tarbes: los fieles tienen fundamento para creer cierta la aparición de Lourdes (1862)
En 1862, el obispo de Tarbes, Bertrand-Sévère Laurence, publicó su juicio sobre las apariciones de la gruta de Massabielle. Consideró que el hecho, por sus efectos, solo podía explicarse por una causa sobrenatural, y que esta tenía que ser divina, porque los efectos eran la conversión de los pecadores y las curaciones milagrosas; y que su convicción se fortalecía por la inmensa afluencia de fieles a la gruta. Juzgó que «la Inmaculada María, Madre de Dios», se apareció realmente a Bernadette Soubirous dieciocho veces desde el 11 de febrero de 1858, y que los fieles tienen fundamento para creerla cierta. Sometió su juicio al del papa, autorizó el culto y, para conformarse a la voluntad de la Virgen, expresada en la aparición, se propuso construir un santuario.
Fue cuatro años después de que Pío IX definiera la Inmaculada Concepción. A nuestro juicio, la prueba que da el obispo, que los efectos son buenos y la gente acude, no es la que pide la Escritura para examinar a los espíritus; y su manera de hablar es la que Roma corrigió en 2024.