Roma condena la evolución del dogma desde un germen, y defiende a Newman (1907-1908)
En 1907, el decreto Lamentabili condenó entre los errores modernistas que los dogmas, los sacramentos y la jerarquía no sean sino evoluciones de la inteligencia cristiana, que hicieron crecer con añadidos externos «un pequeño germen escondido en el Evangelio». Los modernistas alegaban a Newman. Al año siguiente, Pío X aprobó a un obispo que lo defendía, y concedió que en lo que Newman escribió antes de hacerse católico «quizá» se encuentre algo parecido a ciertas fórmulas modernistas, pero con otro sentido.
A nuestro juicio, la frontera entre el desarrollo que Roma aprueba y la evolución que condena no la traza la historia, sino la autoridad: es desarrollo lo que ella define. Es lo que dijo Salmon. Y lo que Roma reprocha a los modernistas, que el dogma cambie de sentido, ya lo había prohibido el Vaticano I.