Pío X: el modernismo es la síntesis de todas las herejías (1907)
En la encíclica Pascendi, Pío X describió el modernismo como un sistema cuyo fundamento filosófico es el agnosticismo: la razón queda encerrada en los fenómenos, y no puede elevarse a Dios ni reconocer su existencia por las cosas visibles. Su parte positiva es la «inmanencia vital»: la religión se busca en el hombre mismo, y la fe nace de un sentimiento íntimo, de una necesidad de lo divino. Y, mirando todo el sistema de una ojeada, lo definió como «la síntesis de todas las herejías».
A nuestro juicio, el diagnóstico era en buena parte certero: una filosofía moderna, la que encierra la razón en los fenómenos, había entrado en la teología. Lo que interesa aquí es la respuesta. Roma ya había dicho que la fe no es un invento filosófico; condenó la evolución de la verdad, impuso un juramento y mandó como remedio la filosofía de santo Tomás, la que León XIII había restituido. En el protestantismo, el mismo liberalismo halló la respuesta de Machen.