Worms: Lutero no cree ni al papa ni a los concilios solos, porque han errado (1521)
Dos años después de Leipzig, ante el emperador Carlos V y la Dieta de Worms, el oficial del arzobispo de Tréveris pidió a Lutero una respuesta simple: si retractaba sus libros. Respondió que no, «si no se me convence con testimonios de las Escrituras o con una razón evidente, pues no creo ni al papa ni a los concilios solos, porque consta que han errado muchas veces y se han contradicho a sí mismos»; que estaba vencido por las Escrituras que había aducido y que su conciencia estaba «cautiva de las palabras de Dios», y que obrar contra la conciencia no es seguro ni recto.
La frase más famosa, «aquí estoy, no puedo hacer otra cosa», es dudosa: falta en varios testimonios, entre ellos el informe del nuncio Aleandro, y los editores de Weimar la llaman «muy discutida»; las ediciones de Wittenberg la traen. A nuestro juicio, lo que importa no está en ella, sino en el paréntesis: la Escritura juzga al papa y al concilio, porque ambos han errado, como dirá Westminster. La conciencia de Lutero no era su propio juicio, sino la Palabra que la tenía cautiva.