Basilea depone a Eugenio IV (1439)
El concilio de Basilea, convocado según Frequens, chocó con Eugenio IV, que lo trasladó a Ferrara (1437). Los que se quedaron en Basilea declararon verdad de fe católica que el concilio general está sobre el papa, y que quien se oponga a ello con pertinacia ha de ser tenido por hereje (1439); depusieron a Eugenio IV y eligieron a Amadeo de Saboya, Félix V.
Esta vez la iglesia no siguió al concilio: Félix V renunció en 1449, y lo que quedaba del concilio, ya trasladado a Lausana, reconoció a Nicolás V y se disolvió. La respuesta del papado llegó con Pío II.