Las tesis de Berna: la iglesia nace de la palabra de Dios y no oye la voz del extraño (1528)
En enero de 1528, los pastores de Berna, Francis Kolb y Berchtold Haller, abrieron una disputa pública con diez tesis, que ofrecían probar solo por la Escritura. La primera dice: «la santa iglesia cristiana, cuya única cabeza es Cristo, ha nacido de la palabra de Dios, permanece en ella y no oye la voz del extraño» (Jn 10:5). La segunda, que las tradiciones que llaman eclesiásticas no obligan sino en cuanto están fundadas en la palabra de Dios. La tercera, que Cristo es la única satisfacción por los pecados de todo el mundo, y que «confesar otro mérito de salvación y de satisfacción por el pecado es negar a Cristo». Las demás niegan la presencia corporal, el sacrificio de la misa, la invocación de los santos, el purgatorio, las imágenes y el celibato obligatorio.
Un edicto del 7 de febrero recogió las tesis, rechazó la jurisdicción del obispo e implantó la Reforma en Berna, que con su peso la llevaría después a Ginebra y a Lausana. A nuestro juicio, la primera tesis es la eclesiología de toda la Reforma en una frase: no es la iglesia la que da autoridad a la Palabra, sino la Palabra la que hace a la iglesia, y por eso las tradiciones solo obligan si la Palabra las funda. Es lo que las 67 tesis de Zuinglio habían dicho cinco años antes.