El Presbiterio de Springfield se disuelve y deja como única guía la Biblia, sin credos (1804)
En 1804, el Presbiterio de Springfield, reunido en Cane Ridge, en el condado de Bourbon, se disolvió con un «último testamento», que firman como testigos sus seis ministros, entre ellos Barton W. Stone. Quisieron que el cuerpo muriera y se hundiera en la unión con el cuerpo de Cristo; que cesara para siempre todo poder de legislar para la iglesia; que los candidatos predicaran sin mezcla de filosofía ni tradiciones de hombres; que cada iglesia eligiera a su predicador sin suscribir nada y no delegara nunca su gobierno; y que el pueblo tomara la Biblia como la única guía segura, y echara al fuego, si quería, los demás libros. Atribuyeron las divisiones de los cristianos a «la adopción de credos humanos».
A nuestro juicio, es lo contrario de la Sola Scriptura de la Reforma, que nunca rechazó los credos ni los sínodos, sino que los puso bajo la Escritura; y de Westminster, que da a los sínodos el oficio de resolver las controversias ministerialmente. Querían acabar con las divisiones quitando lo que une a las iglesias más allá de cada congregación.