Pío IX: hay que creer también lo que enseña el magisterio ordinario, aunque no esté definido (1863)
En 1863, a propósito de una asamblea de sabios católicos en Múnich que había promovido, entre otros, Döllinger, Pío IX escribió que la sumisión de la fe no se limita a lo definido en decretos expresos de concilios y papas, sino que se extiende a lo que el magisterio ordinario de toda la Iglesia, dispersa por el mundo, enseña como revelado. Siete años después, el Vaticano I lo hizo doctrina: se ha de creer lo que la Iglesia propone como revelado, «sea por juicio solemne, sea por el magisterio ordinario y universal».
A nuestro juicio, así la infalibilidad dejó de estar solo en las definiciones, que tienen fecha y texto, y pasó también a un magisterio cuyo contenido no está fijado en ningún documento. Lo desarrolló el Vaticano II.