Calcedonia: una persona, dos naturalezas (451)
El concilio de Calcedonia (451) respondió a Eutiques, que negaba que Cristo tuviera una naturaleza humana completa: definió a Cristo «en dos naturalezas, sin confusión, sin cambio, sin división, sin separación», en una sola persona. No era una fórmula nueva, sino la fe de Éfeso llevada a su término: el que nació de María es verdadero Dios y verdadero hombre. La definición cerró la controversia en el imperio, pero separó a las iglesias que no la aceptaron.