Enrique VIII se declara cabeza de la Iglesia de Inglaterra (1534)
En 1533 el Parlamento prohibió apelar a Roma, y en 1534 declaró que el rey era «la única cabeza suprema en la tierra de la Iglesia de Inglaterra». El motivo inmediato fue el divorcio de Catalina de Aragón; el efecto, una iglesia nacional bajo la corona, con los obispos en su lugar y el rey en el del papa. A nuestro juicio, es la pretensión temporal cambiada de dueño.