Bibliografía
Concilio de Trento, sesión 6 (13 de enero de 1547), cap. 12 y cánones 15-17, sobre la predestinación
Cap. 12: «Nemo quoque, quamdiu in hac mortalitate vivitur, de arcano divinae praedestinationis mysterio usque adeo praesumere debet, ut certo statuat, se omnino esse in numero praedestinatorum: quasi verum esset, quod iustificatus, aut amplius peccare non possit; aut si peccaverit, certam sibi resipiscentiam promittere debeat: nam, nisi ex speciali revelatione, sciri non potest, quod Deus sibi elegerit.» «Nadie tampoco, mientras se vive en esta condición mortal, debe presumir del misterio secreto de la divina predestinación hasta el punto de afirmar con certeza que está absolutamente en el número de los predestinados, como si fuera verdad que el justificado o ya no puede pecar o, si peca, debe prometerse un arrepentimiento cierto; pues, salvo por revelación especial, no puede saberse a quiénes ha elegido Dios para sí.» (DH 1540)
Canon 15: «Si quis dixerit, hominem renatum, et iustificatum teneri ex fide ad credendum, se certo esse in numero praedestinatorum; anathema sit.» «Si alguno dijere que el hombre renacido y justificado está obligado por la fe a creer que ciertamente está en el número de los predestinados: sea anatema.» (DH 1565)
Canon 16: «Si quis magnum illud usque in finem perseverantiae donum se certo habiturum absoluta, et infallibili certitudine dixerit, nisi hoc ex speciali revelatione didicerit; anathema sit.» «Si alguno dijere con certeza absoluta e infalible que tendrá ciertamente aquel gran don de la perseverancia hasta el fin, a no ser que lo haya sabido por revelación especial: sea anatema.» (DH 1566)
Canon 17: «Si quis iustificationis gratiam non nisi praedestinatis ad vitam contingere dixerit; reliquos vero omnes, qui vocantur, vocari quidem, sed gratiam non accipere, utpote divina potestate praedestinatos ad malum; anathema sit.» «Si alguno dijere que la gracia de la justificación no alcanza sino a los predestinados a la vida, y que todos los demás que son llamados son llamados, sí, pero no reciben la gracia, como predestinados al mal por el poder divino: sea anatema.» (DH 1567)
Comprobado en Canones et decreta sacrosancti oecumenici Concilii Tridentini (Turín: Marietti, 1890), sesión 6: cap. 12, pp. 26-27; cánones 15-17, p. 32 (escaneo en archive.org, canones00coun). Traducción nuestra. Denzinger-Hünermann 1540, 1565-1567.