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Cristianismo histórico

La historia de la doctrina, bajo la Escritura

Fuentes

Pío IX, encíclica Quanto conficiamur moerore a los obispos de Italia (10 de agosto de 1863)

«Iterum commemorare et reprehendere oportet gravissimum errorem, in quo nonnulli catholici misere versantur, qui homines in erroribus viventes et a vera fide atque a catholica unitate alienos ad aeternam vitam pervenire posse opinantur» (DH 2865). «Hay que recordar y reprender de nuevo el gravísimo error en que andan desdichadamente algunos católicos, que opinan que los hombres que viven en el error y apartados de la verdadera fe y de la unidad católica pueden llegar a la vida eterna.» «Notum Nobis vobisque est, eos, qui invincibili circa sanctissimam nostram religionem ignorantia laborant, quique naturalem legem eiusque praecepta in omnium cordibus a Deo insculpta sedulo servantes ac Deo oboedire parati, honestam rectamque vitam agunt, posse, divinae lucis et gratiae operante virtute, aeternam consequi vitam, cum Deus […] pro summa sua bonitate et clementia minime patiatur, quempiam aeternis puniri suppliciis, qui voluntariae culpae reatum non habeat» (DH 2866). «Nos y vosotros sabemos que los que padecen ignorancia invencible acerca de nuestra santísima religión, y que, guardando con cuidado la ley natural y sus preceptos, grabados por Dios en el corazón de todos, y dispuestos a obedecer a Dios, llevan una vida honesta y recta, pueden conseguir la vida eterna por la fuerza operante de la luz y de la gracia divinas, porque Dios […], por su suma bondad y clemencia, de ningún modo consiente que sea castigado con suplicios eternos quien no tiene la culpa de una falta voluntaria.» «Sed notissimum quoque est catholicum dogma, neminem scilicet extra catholicam Ecclesiam posse salvari, et contumaces adversus eiusdem Ecclesiae auctoritatem, definitiones, et ab ipsius Ecclesiae unitate atque a Petri successore Romano Pontifice, cui vineae custodia a Salvatore est commissa, pertinaciter divisos aeternam non posse obtinere salutem» (DH 2867). «Pero también es muy conocido el dogma católico de que nadie puede salvarse fuera de la Iglesia católica, y de que los contumaces contra la autoridad y las definiciones de la misma Iglesia, y los que están obstinadamente separados de la unidad de la Iglesia y del romano pontífice, sucesor de Pedro, a quien el Salvador encomendó la guarda de la viña, no pueden obtener la salvación eterna.»

Denzinger-Hünermann 2865-2867 (ed. latín-italiano de 1996, pp. 1016 y 1018). La introducción de DH remite a la alocución Singulari quadam (9 de diciembre de 1854), que ya unía la frase con la ignorancia invencible.

Cristianismo histórico · https://cristianismohistorico.org/fuente/b-quanto-conficiamur-1863/