Bibliografía
Lutero, De servo arbitrio (1525), sobre la claridad de la Escritura; Erasmo, De libero arbitrio diatribe (1524)
Erasmo (citado en la nota de la WA): «Proinde multa sunt loca in divinis voluminibus, in quibus cum multi divinarint, nullus tamen ambiguitatem plane resecuit» («Por eso hay muchos lugares en los libros divinos en los que, aunque muchos han conjeturado, nadie ha cortado del todo la ambigüedad»): la distinción de las personas, la unión de las naturalezas en Cristo, el pecado que nunca se perdona; mejor adorar lo desconocido que discutir lo que no se puede investigar. Lutero: «Hoc sane fateor, esse multa loca in scripturis obscura et abstrusa, non ob maiestatem rerum, sed ob ignorantiam vocabulorum et grammaticae, sed quae nihil impediant scientiam omnium rerum in scripturis» (WA 18, 606). «Confieso, sin duda, que hay muchos lugares oscuros y abstrusos en las Escrituras, no por la majestad de las cosas, sino por ignorancia de las palabras y de la gramática; pero que en nada impiden el conocimiento de todas las cosas que hay en las Escrituras.» ¿Qué más augusto puede quedar escondido, pregunta, después de revelado que Cristo, Hijo de Dios, se hizo hombre, que Dios es trino y uno, que Cristo padeció por nosotros y reinará eternamente? «Tolle Christum e scripturis, quid amplius in illis invenies?» («Quita a Cristo de las Escrituras: ¿qué más encontrarás en ellas?»). «Duplex est claritas scripturae, sicut et duplex obscuritas, Una externa in verbi ministerio posita, altera in cordis cognitione sita. Si de interna claritate dixeris, nullus homo unum iota in scripturis videt, nisi qui spiritum Dei habet … Si de externa dixeris, Nihil prorsus relictum est obscurum aut ambiguum, sed omnia sunt per verbum in lucem producta certissimam» (WA 18, 609). «Doble es la claridad de la Escritura, como doble es la oscuridad: una externa, puesta en el ministerio de la palabra; otra, situada en el conocimiento del corazón. Si hablas de la claridad interna, ningún hombre ve una sola jota en las Escrituras si no tiene el Espíritu de Dios… Si hablas de la externa, no ha quedado nada oscuro o ambiguo, sino que todo ha sido sacado por la palabra a la luz más cierta.»
D. Martin Luthers Werke, 18 (Weimar, 1908), pp. 606 y 608-609, visto en el escaneo de archive.org (dmartinlutherswe18luth).