Bibliografía
Jerónimo, Commentarii in epistulam ad Titum 1,5 (c. 386-388); carta 146, a Evangelo
In Titum 1,5: «Idem est ergo presbyter qui episcopus et, antequam diaboli instinctu studia in religione fierent et diceretur in populis: Ego sum Pauli, ego Apollo, ego autem Cephae, communi presbyterorum consilio ecclesiae gubernabantur. Postquam uero unusquisque eos quos baptizauerat suos putabat esse, non Christi, in toto orbe decretum est ut unus de presbyteris electus superponeretur ceteris, ad quem omnis cura ecclesiae pertineret et schismatum semina tollerentur.» «El presbítero es, pues, lo mismo que el obispo; y, antes de que por instigación del diablo hubiera bandos en la religión y se dijera en los pueblos: Yo soy de Pablo, yo de Apolos, yo de Cefas, las iglesias se gobernaban por el consejo común de los presbíteros. Pero, después que cada uno pensaba que los que había bautizado eran suyos y no de Cristo, se decretó en todo el orbe que uno de los presbíteros, elegido, se pusiera sobre los demás, y que a él tocara todo el cuidado de la iglesia, y se quitaran las semillas de los cismas.» Al final del pasaje, tras Flp 1,1, Hch 20,17.28, Heb 13,17 y 1 P 5,1-2: «Sicut ergo presbyteri sciunt se ex ecclesiae consuetudine ei qui sibi praepositus fuerit esse subiectos, ita episcopi nouerint se magis consuetudine quam dispositionis dominicae ueritate presbyteris esse maiores et in commune debere ecclesiam regere…» «Así pues, como los presbíteros saben que, por costumbre de la iglesia, están sujetos al que se les ha puesto delante, así sepan los obispos que son mayores que los presbíteros más por costumbre que por verdad de una disposición del Señor, y que deben gobernar la iglesia en común…» Ed. crítica: F. Bucchi, CCSL 77C (2003), pp. 13-16 (texto visto en transcripción, Presbyters Project, ER2205); PL 26 (ed. de 1845), 562-563 (escaneo; Vallarsi lee «qui et episcopus»).
Carta 146,1: «nam cum apostolus perspicue doceat eosdem esse presbyteros, quos episcopos…» («pues, como el apóstol enseña claramente que los presbíteros son los mismos que los obispos…»). «quod autem postea unus electus est, qui ceteris praeponeretur, in scismatis remedium factum est […]. nam et Alexandriae a Marco euangelista usque ad Heraclam et Dionysium episcopos presbyteri semper unum de se electum et in excelsiori gradu conlocatum episcopum nominabant […]. quid enim facit excepta ordinatione episcopus, quod presbyter non facit?» «Que después se eligiera a uno para ponerlo delante de los demás se hizo como remedio del cisma […]. Pues también en Alejandría, desde Marcos el evangelista hasta los obispos Heraclas y Dionisio, los presbíteros llamaban siempre obispo a uno elegido de entre ellos y puesto en un grado más alto […]. Pues ¿qué hace el obispo, exceptuada la ordenación, que no haga el presbítero?» Lo que también dice, en la misma carta: todos los obispos, en Roma o en Gubbio, «omnes apostolorum successores sunt» («todos son sucesores de los apóstoles»); y cierra comparando a obispos, presbíteros y diáconos con Aarón, sus hijos y los levitas, como «traditiones apostolicas sumptas de ueteri testamento» («tradiciones apostólicas tomadas del Antiguo Testamento»). CSEL 56 (Hilberg, 1918), pp. 308-312 (escaneo); PL 22, 1192-1196. Fecha incierta (después de 386).
Carta 52,7, a Nepociano (c. 394): «esto subiectus pontifici tuo et quasi animae parentem suscipe […] sed et episcopi sacerdotes se sciant esse, non dominos» («sé sumiso a tu obispo y recíbelo como padre del alma […]; pero también los obispos sepan que son sacerdotes, no señores»). CSEL 54, p. 427 (escaneo).