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Cristianismo histórico

La historia de la doctrina, bajo la Escritura

Fuentes

Jerónimo, carta 52, a Nepociano, 8

«Dicente te in ecclesia non clamor populi, sed gemitus suscitetur; lacrimae auditorum laudes tuae sint; sermo presbyteri scripturarum lectione conditus sit. nolo te declamatorem esse et rabulam garrulumque, sed mysterii peritum et sacramentorum dei tui eruditissimum.» «Cuando hables en la iglesia, que no se levante el clamor del pueblo, sino el gemido; que las lágrimas de los oyentes sean tus alabanzas; que el sermón del presbítero esté sazonado con la lectura de las Escrituras. No quiero que seas un declamador, un charlatán parlanchín, sino entendido en el misterio y muy instruido en los sacramentos de tu Dios.» Sigue que hacer rodar las palabras y causar admiración con la rapidez del discurso ante el vulgo ignorante es propio de indoctos, y recuerda que su maestro Gregorio Nacianceno, por broma, le prometió explicarle un pasaje difícil «in ecclesia, in qua omni mihi populo adclamante cogeris inuitus scire, quod nescis» («en la iglesia, donde, aclamándome todo el pueblo, te verás obligado a saber sin querer lo que no sabes»). Hacia 394. «Dicente» es la lectura de Hilberg (códices G y K); los demás traen «docente» («cuando enseñes»).

Edición: Hilberg, CSEL 54 (1910), pp. 428-429 (visto en el escaneo de archive.org, corpusscriptorum54stuoft). Traducción nuestra.

Cristianismo histórico · https://cristianismohistorico.org/fuente/b-jeronimo-nepociano-ep52/