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Cristianismo histórico

La fe reformada y Roma, a través de los siglos

Bibliografía

Jerónimo, Contra Vigilantium (406); carta 109, a Ripario (404)

6: «Dicis in libello tuo, quod dum vivimus, mutuo pro nobis orare possumus; postquam autem mortui fuerimus, nullius sit pro alio exaudienda oratio: praesertim cum martyres ultionem sui sanguinis obsecrantes, impetrare non quiverint (Apoc. VI, 9).» «Dices en tu librito que, mientras vivimos, podemos orar unos por otros, pero que, después de muertos, la oración de nadie por otro ha de ser escuchada; sobre todo porque los mártires, que pedían la venganza de su sangre, no pudieron obtenerla.» Respuesta de Jerónimo, a continuación: «Si apostoli et martyres adhuc in corpore constituti possunt orare pro caeteris, quando pro se adhuc debent esse solliciti: quanto magis post coronas, victorias et triumphos?» («Si los apóstoles y los mártires, estando todavía en el cuerpo, pueden orar por los demás, cuando aún deben preocuparse por sí mismos, ¿cuánto más después de las coronas, las victorias y los triunfos?»). 4, palabras de Vigilancio: «Prope ritum gentilium videmus sub praetextu religionis introductum in Ecclesiis, sole adhuc fulgente, moles cereorum accendi, et ubicumque pulvisculum nescio quod, in modico vasculo pretioso linteamine circumdatum osculantes adorant.» «Vemos introducido en las iglesias, con pretexto de religión, casi un rito de los gentiles: encender montones de cirios cuando aún brilla el sol, y, dondequiera que sea, besar y adorar no sé qué polvillo, envuelto en un lienzo precioso dentro de un vasito.» 8, palabras de Vigilancio: «Ergo cineres suos amant animae martyrum, et circumvolant eos, semperque praesentes sunt; ne forte si aliquis precator advenerit, absentes audire non possint?» («¿Aman, pues, las almas de los mártires sus cenizas, y revolotean en torno a ellas, y están siempre presentes, no sea que, si llega alguien a rogarles, no puedan oírle estando ausentes?»). 5, Jerónimo: «Quis enim, o insanum caput, aliquando martyres adoravit? quis hominem putavit Deum?» («Pues ¿quién, cabeza loca, adoró alguna vez a los mártires? ¿Quién tuvo a un hombre por Dios?»). Carta 109,1 (404): Vigilancio llama a los que reciben las reliquias «cinerarios et idololatras» («ceniceros e idólatras»); Jerónimo responde: «Honoramus autem reliquias Martyrum, ut eum cuius sunt Martyres, adoremus» («Honramos las reliquias de los mártires para adorar a aquel de quien son mártires»). Estas dos frases son de la carta 109, no del Contra Vigilantium, aunque a menudo se citan como si lo fueran.

PL 23, 339-352 (ed. de 1845; columnas aproximadas: cap. 6, 344-345); ed. crítica: J.-L. Feiertag, CCSL 79C (2005), pp. 14-15 para el cap. 6 (según la tesis de A. H. Oh, A Commentary on Jerome's Contra Vigilantium, Illinois). Carta 109: CSEL 55, 351-356 (Hilberg), texto visto en monumenta.ch. Fecha: 406 (Vallarsi; el cap. 9 dice que la carta a Ripario es de «casi dos años antes»). Cap. 6: los ejemplos de Jerónimo son Moisés (Éx 32), Esteban (Hch 7) y Pablo en la nave (Hch 27); reprocha a Vigilancio que alegue un libro apócrifo que circula con el nombre de Esdras. Genadio, De viris illustribus 36: «Vigilantius presbyter, natione Gallus, Hispaniae Barcilonensis parochiae ecclesiam tenuit» («Vigilancio, presbítero, galo de nación, tuvo una iglesia de la diócesis de Barcelona, en Hispania»).

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