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Cristianismo histórico

La fe reformada y Roma, a través de los siglos

Bibliografía

Ireneo de Lyon, Contra las herejías III,1,1; III,3,2; III,4,1-2

III,1,1: «No hemos conocido el plan de nuestra salvación por otros, sino por aquellos por quienes nos llegó el Evangelio, que ellos primero predicaron en público y después, por voluntad de Dios, nos entregaron en las Escrituras, para que fueran fundamento y columna de nuestra fe.» III,3,2: para no enumerar las sucesiones de todas las iglesias, confunde a los herejes con la tradición recibida de los apóstoles de la iglesia «muy grande, muy antigua y conocida de todos», fundada en Roma por Pedro y Pablo, y con la fe que llega hasta nosotros por la sucesión de sus obispos; «porque es necesario que toda iglesia concuerde con esta iglesia, a causa de su principalidad más poderosa [potiorem principalitatem]». III,4,1: si surgiera una disputa, habría que acudir a las iglesias más antiguas; «¿y qué, si los apóstoles no nos hubieran dejado escritos?» Habría que seguir el orden de la tradición que entregaron a los que pusieron al frente de las iglesias. III,4,2: así lo hacen muchos pueblos bárbaros que creen en Cristo sin papel ni tinta, guardando la antigua tradición: creen en un solo Dios, Creador del cielo y de la tierra, por Jesucristo, su Hijo, que nació de la virgen, padeció bajo Poncio Pilato, resucitó, fue recibido en gloria y vendrá a juzgar (traducción nuestra).

Visto en la traducción inglesa de Ante-Nicene Fathers, I (newadvent.org). Fecha: hacia el 180.

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