Fuentes
Consilium delectorum cardinalium et aliorum praelatorum de emendanda ecclesia, presentado a Paulo III (1537)
«Probe noverat principium horum malorum inde fuisse, quod nonnulli Pontifices tui praedecessores, prurientes auribus, ut inquit Apostolus Paulus, coacervaverunt sibi magistros ad desideria sua, non ut ab eis discerent, quid facere deberent, sed ut eorum studio et calliditate inveniretur ratio, qua liceret id quod liberet. [...] Prodirent doctores, qui docerent Pontificem esse dominum beneficiorum omnium, ac ideo cum dominus jure vendat id, quod suum est, necessario sequi, in Pontificem non posse cadere simoniam. Ita quod voluntas Pontificis qualiscunque ea fuerit, sit regula qua ejus operationes et actiones dirigantur: ex quo proculdubio effici, ut quicquid libeat, id etiam liceat. Ex hoc fonte, sancte Pater, tanquam ex equo Trojano, irrupere in Ecclesiam Dei tot abusus et tam graves morbi.» «[Vuestra Santidad] sabía bien que el principio de estos males fue que algunos papas, predecesores tuyos, con comezón de oír, como dice el apóstol Pablo, se rodearon de maestros conforme a sus deseos, no para aprender de ellos lo que debían hacer, sino para que con su empeño y astucia se hallara razón por la que fuera lícito lo que les apetecía. [...] Salieron doctores que enseñaban que el papa es señor de todos los beneficios, y que por eso, como el señor vende con derecho lo que es suyo, se sigue necesariamente que en el papa no puede caer la simonía. De modo que la voluntad del papa, sea cual sea, es la regla por la que se dirigen sus obras y acciones; de donde sin duda resulta que todo lo que le plazca le es también lícito. De esta fuente, santo Padre, como del caballo de Troya, irrumpieron en la iglesia de Dios tantos abusos y tan graves enfermedades.» Traducción nuestra.
Lo firman Gasparo Contarini, Giovanni Pietro Carafa (el cardenal «Teatino»), Jacopo Sadoleto y Reginald Pole, cardenales; Federico Fregoso, arzobispo de Salerno; Girolamo Aleandro, arzobispo de Brindisi; Gian Matteo Giberti, obispo de Verona; Gregorio Cortese, abad de San Giorgio de Venecia; y fray Tomás Badia, maestro del Sacro Palacio. Ed. de Colonia, Melchior Novesianus, 1538, pp. 3-6 y la lista de firmas al final (archive.org, bub_gb_k3rBpoXKtsUC). Cotejado el 2026-10-28. La portada de esta edición dice que se presentó «anno M.D.XXXVIII»; suele fecharse en marzo de 1537. No está en Schaff; se buscó a raíz de la instrucción de Adriano VI.