Bibliografía
Calvino, Institutio christianae religionis (1559) III,3,10-11
III,3,10: Agustín, aunque concede que los fieles, mientras viven en el cuerpo mortal, están tan atados a las concupiscencias que no pueden no codiciar, «eum tamen morbum peccatum vocare non audet: sed ad illud designandum infirmitatis nomine contentus, tunc demum fieri peccatum docet, ubi vel opus, vel consensus ad conceptionem vel apprehensionem accedit». «Nos autem illud ipsum pro peccato habemus, quod aliqua omnino cupiditate contra Legem Dei homo titillatur: imo ipsam pravitatem, quae eiusmodi cupiditates nobis generat, asserimus esse peccatum.» «Sin embargo, no se atreve a llamar pecado a esa enfermedad, sino que, contento con designarla con el nombre de debilidad, enseña que se hace pecado solo cuando a la concepción o aprehensión se añade la obra o el consentimiento.» «Nosotros, en cambio, tenemos por pecado eso mismo, que el hombre sea incitado por cualquier deseo contra la ley de Dios; más aún, afirmamos que es pecado la misma depravación que engendra en nosotros tales deseos.» III,3,11: que Dios purifique a su iglesia de todo pecado (Ef 5,26-27) «ad reatum potius referimus quam ad ipsam peccati materiam» («lo referimos a la culpa más que a la materia misma del pecado»): «regnare tantum, non etiam habitare desinit» («deja de reinar, pero no de habitar»). «Et illas quidem fatemur non imputari, acsi non essent: sed hoc simul Dei misericordia fieri contendimus» («Y confesamos que esos restos no se imputan, como si no existieran; pero sostenemos a la vez que esto se hace por la misericordia de Dios»). Que en Romanos 7 Pablo habla en la persona del regenerado, «cum nos alibi ostendimus, tum Augustinus firmis rationibus evincit» («lo hemos mostrado en otro lugar, y Agustín lo prueba con razones firmes»).
Ed. de A. Tholuck (Berlín, 1834), pp. 390-391 (visto en el escaneo de archive.org, ioanniscalviniin0000atho_l8h0). Traducción nuestra.