Fuentes
Agustín, De peccatorum meritis et remissione I,24,34 (412) y Contra duas epistolas Pelagianorum II,4,7 (c. 420), con la carta de Inocencio I a los obispos de Numidia (417); Trento, sesión 21, cap. 4 y canon 4 (16 de julio de 1562)
De peccatorum meritis I,24,34: «ex antiqua, ut existimo, et apostolica traditione, qua Ecclesiae Christi insitum tenent, praeter Baptismum et participationem mensae Dominicae, non solum ad regnum Dei, sed nec ad salutem et vitam aeternam posse quemquam hominum pervenire». «Por antigua y, según pienso, apostólica tradición, por la que las iglesias de Cristo tienen como algo arraigado que sin el bautismo y la participación de la mesa del Señor ningún hombre puede llegar no solo al reino de Dios, sino tampoco a la salvación y a la vida eterna.» Y después de alegar Juan 6: «Si ergo ut tot et tanta divina testimonia concinunt, nec salus nec vita aeterna sine Baptismo et corpore et sanguine Domini cuiquam speranda est, frustra sine his promittitur parvulis.» «Si, pues, como concuerdan tantos y tan grandes testimonios divinos, nadie ha de esperar la salvación ni la vida eterna sin el bautismo y el cuerpo y la sangre del Señor, en vano se promete sin ellos a los niños.» Contra duas epistolas Pelagianorum II,4,7, citando a Inocencio I: «Illud vero, quod eos vestra Fraternitas asserit praedicare, parvulos aeternae vitae praemiis etiam sine Baptismatis gratia posse donari, perfatuum est. Nisi enim manducaverint carnem Filii hominis, et biberint sanguinem ejus, non habebunt vitam in semetipsis.» «Lo que vuestra fraternidad dice que predican, que los niños pueden recibir el premio de la vida eterna aun sin la gracia del bautismo, es una gran necedad. Porque si no comieren la carne del Hijo del hombre y bebieren su sangre, no tendrán vida en sí mismos.» Y Agustín: «Ecce beatae memoriae Innocentius Papa sine Baptismo Christi, et sine participatione corporis et sanguinis Christi vitam non habere parvulos dicit» («he aquí que el papa Inocencio, de feliz memoria, dice que los niños no tienen vida sin el bautismo de Cristo y sin la participación del cuerpo y la sangre de Cristo»). Trento, sesión 21, cap. 4: los niños sin uso de razón no están obligados por ninguna necesidad a la comunión sacramental; «neque ideo tamen damnanda est antiquitas, si eum morem in quibusdam locis aliquando servavit: ut enim sanctissimi illi patres sui facti probabilem causam pro illius temporis ratione habuerunt; ita certe, eos nulla salutis necessitate id fecisse, sine controversia credendum est». «Pero no por eso se ha de condenar a la antigüedad, si guardó esa costumbre en algunos lugares alguna vez: pues así como aquellos santísimos Padres tuvieron causa probable de lo que hacían, según la condición de aquel tiempo, así ciertamente se ha de creer sin controversia que no lo hicieron por ninguna necesidad de salvación.» Canon 4: «Si quis dixerit, parvulis antequam ad annos discretionis pervenerint, necessariam esse eucharistiae communionem; anathema sit» («si alguno dijere que a los niños, antes de llegar a la edad de discreción, les es necesaria la comunión de la eucaristía, sea anatema»). Traducción nuestra.
Agustín: PL 44, col. 128-129 y 576 (escaneo de archive.org, patrologiaecursu0044mign). La carta de Inocencio es la 182 entre las de Agustín. Trento: Canones et decreta sacrosancti oecumenici Concilii Tridentini (Turín: Marietti, 1890), pp. 123-124 (archive.org, canones00coun). Cotejados el 2026-10-28. La pista, en Jean Daillé, A Treatise on the Right Use of the Fathers (Londres, 1843), I, cap. 8, pp. 131-133, que alega también a Cipriano.