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Cristianismo histórico

La fe reformada y Roma, a través de los siglos

Bibliografía

Cánones del sínodo de Dort (1619), capítulos III-IV, artículos 11 y 12, y error rechazado 7

III-IV,11: cuando Dios obra la verdadera conversión en los elegidos, no solo hace que el Evangelio se les predique por fuera y alumbra su mente por el Espíritu Santo, sino que «eiusdem etiam Spiritus regenerantis efficacia ad intima hominis penetrat, cor clausum aperit, durum emollit… voluntati novas qualitates infundit, facitque eam ex mortua vivam, ex mala bonam, ex nolente volentem» («por la eficacia del mismo Espíritu regenerador penetra en lo íntimo del hombre, abre el corazón cerrado, ablanda el duro… infunde en la voluntad cualidades nuevas, y la hace de muerta viva, de mala buena, de no queriente queriente»).

III-IV,12: «Atque haec est illa tantopere in Scripturis praedicata regeneratio, nova creatio, suscitatio e mortuis, et vivificatio, quam Deus sine nobis, in nobis operatur. Ea autem neutiquam fit per solam forinsecus insonantem doctrinam, moralem suasionem, vel talem operandi rationem, ut post Dei (quoad ipsum) operationem, in hominis potestate maneat regenerari vel non regenerari, converti vel non converti; sed est plane supernaturalis, potentissima simul et suavissima, mirabilis, arcana, et ineffabilis operatio…» «Y esta es aquella regeneración tan predicada en las Escrituras, nueva creación, resurrección de entre los muertos y vivificación, que Dios obra sin nosotros en nosotros. Y no se hace en modo alguno por la sola doctrina que suena por fuera, por persuasión moral, ni por un modo de obrar tal que, después de la obra de Dios (por lo que a él toca), quede en poder del hombre ser regenerado o no, convertirse o no; sino que es una obra plenamente sobrenatural, poderosísima y a la vez suavísima, admirable, secreta e inefable…», que según la Escritura no es menor que la creación ni que la resurrección de los muertos.

Errores rechazados III-IV,7: rechaza a quienes enseñan que la gracia por la que nos convertimos a Dios no es otra cosa que una suave persuasión, y que Dios no produce el consentimiento de la voluntad sino de manera moral: «Omnino enim hoc Pelagianum est» («porque esto es enteramente pelagiano»).

Comprobado en Ph. Schaff, The Creeds of Christendom, vol. III (Nueva York: Harper, 1878), pp. 566-567 y 570 (escaneo en archive.org, creedsofchristen187803scha). Traducción nuestra.

Cristianismo histórico · https://cristianismohistorico.org/fuente/b-dort-3-4-11-12/