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	<title>Cristianismo Historico &#187; Evangelio Prosperidad</title>
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	<description>Predicando la palabra a tiempo y fuera de tiempo (2 Timoteo 4:2-4)</description>
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		<title>El “evangelio” de la prosperidad</title>
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		<pubDate>Fri, 19 Mar 2010 12:00:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Evangelio Prosperidad]]></category>
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		<category><![CDATA[como refutar las herejía del movimeinto de la prosperidad]]></category>
		<category><![CDATA[como refutar las herejías del movimiento palabra de fe]]></category>
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		<category><![CDATA[Cuales son las herejías mas destructoras y malignas del movimiento palabra de fe]]></category>
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		<description><![CDATA[Por Fernando Saraví  Con el título “La vieja cruz y la nueva”, A.W. Tozer notó proféticamente hace ya algún tiempo: “Sin anuncio previo, y casi sin ser detectada, una nueva cruzha llegado en los tiempos modernos a los círculos evangélicos populares. Es como la vieja cruz, pero diferente: las semejanzas son superficiales; las diferencias, fundamentales. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: justify;">Por Fernando Saraví </h3>
<h3 style="text-align: justify;">Con el título “La vieja cruz y la nueva”, A.W. Tozer notó proféticamente hace ya algún tiempo:</h3>
<h3 style="text-align: justify;">“Sin anuncio previo, y casi sin ser detectada, una nueva cruzha llegado en los tiempos modernos a los círculos evangélicos populares. Es como la vieja cruz, pero diferente: las semejanzas son superficiales; las diferencias, fundamentales. De esta nueva cruz ha brotado una nueva filosofía de la vida cristiana&#8230; Este nuevo evangelismo emplea el mismo lenguaje que el antiguo, pero su contenido no es el mismo ni el énfasis es el de antes&#8230; La nueva cruz &#8230; no predica contrastes, sino similitudes. Busca introducirse en el interés del público mostrando que el cristianismo no tiene exigencias desagradables; más bien, que ofrece lo mismo que el mundo, sólo que a un nivel superior. Se demuestra astutamente que, fuere lo que el mundo enloquecido por el pecado esté exigiendo en este momento, es exactamente lo mismo que el Evangelio ofrece, sólo que el producto religioso es mejor&#8230;” [1]</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Estas palabras son hoy aún más ciertas que cuando fueron escritas. Muchos líderes cristianos han “descubierto”, y están muy ocupados en propagar, un nuevo evangelio. En el lugar antes reservado a la sana doctrina, se han instalado las experiencias subjetivas, cuanto más espectaculares mejor; en donde antes hallábamos la humillación y la negación de uno mismo, habita ahora el culto a la autoestima; la morada del arrepentimiento y la confesión de los pecados está ahora ocupada por el aconsejamiento psicológico; el sitio central de la gracia providencial y soberana de Dios ha sido usurpado por el de los presuntos derechos del creyente; la casa de la sanidad del alma ha sido invadida por la de las curaciones del cuerpo y, claro, en la mansión de la riqueza espíritual se ha instalado la prosperidad material.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">El engaño es sutil, por una parte porque todo lo que tiende a ser reemplazado no se ha suprimido por completo; simplemente ha sido desplazado de su posición central en la vida cristiana; y en segundo lugar, porque los sustitutos no son generalmente cosas malas en sí mismas. Es el énfasis exagerado en ellos lo que desvirtúa y pervierte el Evangelio.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">El cristiano opulento</h3>
<h3 style="text-align: justify;">El sensacional descubrimiento de que los cristianos no solamente pueden gozar de bienes materiales, sino que están llamados a ser ricos como parte integral del mensaje bíblico, ha sido popularizado por un conjunto de conocidos evangelistas estadounidenses que forman parte del denominado “Movimiento de Fe”, entre los que se destacan Kenneth Copeland, E.W. Kenyon, Don Gossett (mentor y amigo del infame “pastor” Giménez), T.L. Osborn, John Avanzini, Robert Tilton, Oral Roberts, Paul Crouch y Frederick Price.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">La riqueza no solamente es considerada por estos predicadores como una parte integral del Evangelio, un derecho adquirido, sino que es señal inequívoca de prosperidad espiritual. A la inversa, la pobreza material es signo de fracaso espiritual y falta de fe; es hasta pecaminosa porque supuestamente va contra la voluntad expresa de Dios para sus hijos. Del verdadero origen de esta enseñanza y de sus motivos hablaré luego. Por el momento, examinaré sus presuntas bases escriturales.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">1. El pacto con Abraham.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Supuestamente, Dios le habría propuesto a Abraham un pacto, que éste aceptó porque lo consideró conveniente. Dicho pacto o convenio incluía la promesa de riquezas materiales. Los cristianos, dicen, como descendientes espirituales de Abraham, heredan los mismos derechos que él. Si uno examina el llamado pacto de Abraham y sus términos, como puede leerse en Génesis 12:1-3; 15:1-20; 17:1- 18:15), notará de inmediato que: (1) el pacto y sus condiciones son establecidos unilateralmente por Dios; el hombre no puede rechazar el llamado sin sufrir las consecuencias, ni tampoco modificar sus condiciones; y (2) que el pacto no habla de la prosperidad material de Abraham, sino de darle una gran descendencia, una tierra en la cual habitar y de tornarlo una bendición para toda la humanidad (en 15:14 dice Dios que los israelitas saldrían de Egipto “con gran riqueza”; pero se trata de una profecía, y no de una parte esencial del Pacto). Hebreos 11 contradice de plano la noción de que la prosperidad material de Abraham –que la tuvo- haya sido un aspecto importante del pacto. Aquí se nos dice que por la fe “alcanzaron buen testimonio los antiguos”, y que la esperanza de Abraham estaba puesta en al Jerusalén celestial (v. 10). Todos los héroes de la fe del Antiguo Pacto “murieron sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, creyéndolo y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra” (v. 13). Lo que ellos realmente esperaban estaba a un nivel infinitamente superior a la riqueza material, y por esta esperanza, enfrentaron con valor todo sufrimiento: “Anduvieron de acá para allá&#8230; pobres, angustiados, maltratados” (v. 37). Precisamente la misma clase de esperanza celestial es la que se requiere de los cristianos (1 Pedro 2:11).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">2. Jesús era rico, y sus seguidores también.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Se argumenta que el Señor tuvo a Judas Iscariote como tesorero (Juan 12:6; 13:29), pagó impuestos (Mateo 17: 24-27), y disponía de medios para alimentar a la multitud que le seguía (Marcos 6:37). Sobre esto hay que decir que: (1) No se sabe cuánto había en la bolsa (griego glössokomon) que llevaba Judas. Ciertamente no sería mucho si la llevaban consigo. (2) El impuesto del templo era una obligación religiosa de todo varón judío (Exodo 30:13-16; 38:26). Su valor era de sólo dos denarios por año, menos del 1 % del salario anual de un obrero; sin embargo, Jesús recurrió a un milagro para pagarlo.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">(3) En ninguno de los relatos de la alimentación de los cinco mil se dice que Jesús dispusiese de los doscientos denarios que, según la estimación de los discípulos, se requerían para comprar suficiente pan (del mismo modo en que es muy dudoso que hubiese cerca una panadería con semejante disponibilidad; aunque en Jeremías 37:21 se menciona una “calle de los panaderos” en Jerusalén, normalmente cada familia horneaba su propio pan) [2]. Por el contrario, la perplejidad de los Apóstoles se debía con seguridad a la imposibilidad de disponer de semejante suma. Por lo demás, Jesús encargó a los suyos que alimentasen a la multitud para ponerlos a prueba, “porque él sabía lo que iba a hacer” (Juan 6:5-6).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">3. ¿Ciento por uno?</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Oral Roberts y otros han desarrollado la teoría de la “semilla de fe”. Según esta noción, si uno quiere recibir algo de Dios, primero debe dar; y cuanto más dé, más recibirá. Desde luego, “darle a Dios” significa en realidad colaborar económicamente con el evangelista de turno. Un texto favorito de estos predicadores es Marcos 10:29-30, que según ellos enseña la centuplicación de lo ofrendado: $ 100 por cada peso entregado “a Dios”. Sin embargo, tal interpretación violenta el texto bíblico: (1)</h3>
<h3 style="text-align: justify;">No se habla allí en absoluto de las ofrendas, sino de la renuncia del creyente por amor a Jesús; (2) se omite que la recompensa viene “con persecuciones”; y (3) la centuplicación de casas y tierras puede parecer atractiva, pero el anuncio de centuplicación de familiares nos impide tomar la promesa literalmente. Como observa Wessel:</h3>
<h3 style="text-align: justify;">“El retorno centuplicado en esta vida (v. 30) debe ser entendido en el contexto de la nueva comunidad a la que ingresa el discípulo de Jesús. Allí encuentra una multiplicación de parentescos a menudo más cercanos y con mayor significación espiritual que los lazos de sangre” [3]</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Del mismo modo, las casas y tierras son aquellas de nuestros hermanos, que se abren en cristiana hospitalidad, no nuestra propiedad privada.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">4. “Todo lo que pidieren en mi nombre”.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">La promesa de Jesús de que aquello que los discípulos pidiesen en su nombre les sería concedido (Mateo 7:7-11; Juan 14:12-14; 15:7; 16:23-24) se amplía hasta abarcar todo cuanto una persona podría llegar a desear.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Esto incluye, claro está, la prosperidad material. Observamos, empero, que (1) una cosa es la provisión de nuestras necesidades y otra muy diferente la satisfacción de nuestros antojos; y (2) la promesa está indisolublemente ligada a esta condición: “Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros” (Juan 15:7).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">El origen y las motivaciones del “evangelio de la riqueza”</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Las enseñanzas de estos predicadores pueden trazarse sin dificultad a fuentes ajenas a la Biblia, y de hecho opuestas a la Escritura [4]. Se basan en nociones esotéricas, según las cuales las palabras y la fe tienen poder en sí mismas: “Lo que dices, recibes”. El poder para obtener lo que deseamos se supone entonces presente en nosotros mismos, y es independiente de la gracia de Dios. Así, ya que se supone que los cristianos tienen derechos adquiridos a los bienes materiales, se inculca que todo lo que necesitamos para acceder efectivamente a ellos es pedirlos con total convicción de que nos serán dados. De modo que si tenemos fe en nuestra propia fe, Dios está obligado, por alguna oscura ley cósmica, a darnos lo que queremos. En el “Movimiento de Fe”, el hombre pretende manipular a Dios para hacerle un instrumento para la satisfacción no ya de sus necesidades, sino de sus caprichos. Desde luego, esta enseñanza es por completo opuesta a las Escrituras, según las cuales la más alta dignidad a la que un hombre puede aspirar es la de ser un siervo de Dios (Lucas 17:7-10). Los Apóstoles y sus discípulos estaban sumamente honrados de ser llamados siervos de Jesucristo (Romanos 1:1; 2 Pedro 1:1; Santiago 1:1; Judas 1).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">¿Qué hay detrás de esta “teología” de la prosperidad?</h3>
<h3 style="text-align: justify;">En primer lugar, esta la “nueva cruz”, fácil, placentera, acomodada al mundo, encaminada a satisfacer los deseos carnales y a obtener, como los políticos, numerosos adherentes (y contribuyentes) sobre la base de falsas promesas. Claro está que, como asimismo ocurre en la política, se corre el riesgo de que los seguidores se pierdan con tanta facilidad como se reclutaron, cuando las promesas no se cumplen. En segundo lugar, hay un afán indecente y pecaminoso de riqueza y poder por parte de los predicadores de este evangelio diferente. Durante una estancia en Estados Unidos, solía sintonizar una emisora de televisión cristiana. La mayoría de los programas incluían una solicitud de apoyo económico para el sostenimiento del ministerio en cuestión. Sin embargo, mientras que muchos lo hacían con prudencia y discreción, otros eran desaforados hasta el punto de dedicar más de la mitad del tiempo disponible para esquilmar a los televidentes. Es en extremo dudoso que este “evangelio de la prosperidad” haya de veras enriquecido a sus seguidores, pero por cierto que sí ha prosperado materialmente a muchos de sus predicadores. Contra esta clase de “ministros” nos advierte solemnemente la Escritura (Hechos 20:29-31; 2 Timoteo 3:1-5; 2 Pedro 2:1-3; Judas 3-16).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">La Biblia y las riquezas</h3>
<h3 style="text-align: justify;">La perspectiva bíblica es ajena a las enseñanzas de estos maestros. Si bien la prosperidad material puede acompañar a las bendiciones espirituales (Gén 13:2; Salmo 112: 1-3; Proverbios 8:18), ya en el Antiguo Testamento se nos advierte del peligro que representan las riquezas: Salmo 39:6; Proverbios 11: 4,28; 22:1-2, etc. En Proverbios leemos: “No te afanes por hacerte rico; sé prudente y desiste. ¿Has de poner tus ojos en las riquezas, que no son nada?” (23: 4-5). En el libro de Job se enseña, por otra parte, que las enfermedades, la pérdida de familiares y el empobrecimiento no son en absoluto signos seguros de decadencia espiritual o desfavor divino; el Salmo 73 deja bien claro que la prosperidad material no implica para nada riqueza espiritual; más bien lo contrario puede ser cierto.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">El Nuevo Testamento es todavía más claro. El Evangelio se dirige de manera especial a los pobres (Lucas 4:18; Mateo 11:4-5). Los ricos tienen dificultades especiales en aceptarlo (Marcos 10:23-25; 1 Corintios 1:26). Desde que comenzó su ministerio público, el Señor Jesús vivió voluntariamente en la pobreza (Mateo 8:20; Lucas 8:1-3). Al tiempo que nos mandó pedir por nuestras necesidades (Mateo 6:25-34), enfáticamente desalentó la búsqueda de riqueza material y nos llamó en cambio a hacernos tesoros en el cielo (Mateo 6:19-20; Lucas 12:16-21; 16:13).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Las enseñanzas de los Apóstoles son, desde luego, consistentes con las de Jesús. Pablo vivió en la pobreza (1 Corintios 4:9-13) y, aunque tenía derecho a su sustento, renunció voluntariamente a éste (1 Corintios 9; Hechos 20:33-35). Es evidente que el Apóstol no compartía las ideas del “Movimiento de Fe” sobre la prosperidad material de los ministerios cristianos, ¡y sobre todo la de los ministros! (1 Timoteo 6:9; 2 Timoteo 3:1-5). Pedro nos exhorta a no vivir conforme a las pasiones (1 Pedro 4:1-6). Santiago nos convoca a honrar y proteger a los pobres, y amonesta severamente a los ricos (Santiago 1:9-10; 2:1-7; 5:1-6). Juan le desea a Gayo salud física y prosperidad material en la medida en que poseía riqueza espiritual, para que hiciese buen uso de sus recursos (3 Juan 2).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Conclusión</h3>
<h3 style="text-align: justify;">El llamado “evangelio de la prosperidad” es una distorsión grave de la enseñanza bíblica, que tiende a crear seguidores que desean llenar su vientre antes que su corazón, y que en muchos casos al resultar desengañados se tornan rebeldes al auténtico Evangelio. La posición bíblica con respecto a los bienes materiales fue establecida con exactitud en las siguientes palabras inspiradas por el Espíritu Santo, escritas por un santo del Antiguo Pacto:</h3>
<h3 style="text-align: justify;">“Dos cosas te he pedido, no me las niegues antes de que muera: Vanidad y mentira aparta de mí, y no me des pobrezas ni riquezas, sino susténtame con el pan necesario; no sea que, una vez saciado, te niegue y diga: «¿Quién es Jehová?», o que, siendo pobre, robe y blasfeme contra el nombre de mi Dios.” (Proverbios 30:7-9).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">¿Te confrontó, te retó? no esperes más y ¡compártelo! <script src="http://cdn.socialtwist.com/2009062019571/script.js" type="text/javascript"></script><a class="st-taf" style="border:0;padding:0;margin:0;" onclick="return false;" href="http://tellafriend.socialtwist.com:80"><img style="border:0;padding:0;margin:0;" onclick="STTAFFUNC.cw(this, {id:'2009062019571', link: window.location, title: document.title });" onmouseover="STTAFFUNC.showHoverMap(this, '2009062019571', window.location, document.title)" onmouseout="STTAFFUNC.hideHoverMap(this)" src="http://images.socialtwist.com/2009062019571/button.png" alt="SocialTwist Tell-a-Friend" /></a></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Descarga el artículo:<a href="http://cristianismohistorico.org/wp-content/uploads/2010/03/evan_prosper_saravi.pdf">El &#8220;evangelio&#8221; de la prosperidad</a></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Notas</h3>
<h3 style="text-align: justify;">[1] Citado por Francis Grim, Heaven and Hell. Kempton Park : HCF Publications, p. 88-89.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">[2] Joachim Jeremias, Jerusalén en tiempos de Jesús, 2ª Ed. Madrid: Cristiandad, 1980, p. 25.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">[3] Walter W. Wessel, Mark. En F.E. Gaebelein (Ed.), The Expositor’s Bible Commentary. Grand Rapids: Zondervan, 1984, 8:717.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">[4] Esto ha sido irrefutablemente documentado por el autor pentecostal Daniel R. McConnell en A different Gospel: An Historical and Biblical Analysis of the Modern Faith Movement. Peabody: Hendrickson, 1988.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Bibliografía adicional</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Crenshaw, Curtis I. Man as God: The Word of Faith Movement.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Memphis: Footstool, 1994.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Hanegraaf, Hank. Cristianismo en crisis. Miami: Unilit, 1993.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">MacArthur, John F. Charismatic Chaos. Grand Rapids:</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Zondervan , 1992.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Saraví, Fernando D. Control mental: Una perspectiva cristiana.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Buenos Aires: Certeza, 1994.</h3>
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		<title>¿Somos dioses?</title>
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		<pubDate>Mon, 01 Mar 2010 12:00:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Evangelio Prosperidad]]></category>
		<category><![CDATA[¿Es verdadera la doctrina que afirma que somos dioses?]]></category>
		<category><![CDATA[¿Los cristianos son dioses?]]></category>
		<category><![CDATA[¿Somos dioses?]]></category>

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		<description><![CDATA[2 Pedro 1:3-4  Ocasionalmente he escuchado a algunos proponentes del Movimiento de la fe referirse a este texto como base de su pensamiento de que “somos dioses.” Interpretan la frase “participantes de la naturaleza divina” como que significara que tenemos la misma esencia divina de Dios y que, por lo tanto, somos seres divinos. Esta [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: justify;">2 Pedro 1:3-4 </h3>
<h3 style="text-align: justify;">Ocasionalmente he escuchado a algunos proponentes del Movimiento de la fe referirse a este texto como base de su pensamiento de que “somos dioses.”</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Interpretan la frase “participantes de la naturaleza divina” como que significara que tenemos la misma esencia divina de Dios y que, por lo tanto, somos seres divinos. Esta interpretación confunde la naturaleza de Dios con su esencia.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">La palabra esencia es un término con el que los teólogos describen algo espiritual que existe, pero no posee sustancia material. A veces usamos la palabra ser con ese mismo fin.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">La palabra griega fusis, naturaleza, se menciona 14 veces en el Nuevo Testamento. Significa carácter cuando se refiere a personas, como en Efesios 2:3: &#8220;éramos por naturaleza hijos de ira&#8221;. Eso significa que nuestro carácter merece la ira de Dios, no que seamos partícipes de una sustancia llamada “ira.”</h3>
<h3 style="text-align: justify;">El contexto menciona el poder de Dios. Su divino poder nos ha dado todo cuanto necesitamos para la vida y la piedad… Participar de su naturaleza divina significa que somos objetos de su poder santificador. Podemos vivir piadosamente gracias al poder que se manifiesta en nuestra vida, no porque compartamos alguna &#8220;esencia&#8221; de su Ser.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">¿Acaso obtenemos lo que necesitamos para una vida piadosa a través de una esencia divina mutua? NO. Es… por medio del conocimiento de Aquel que nos ha llamado… La clave es conocer a Dios.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">El punto central del contexto es el desarrollo de nuestro carácter. Pedro no da ninguna indicación de que crea que somos pequeños dioses. La naturaleza a la que se refiere es una semejanza en carácter. Por esto mismo añadid a vuestra fe, virtud; a la virtud, conocimiento…. (v. 5). Conclusión: Ser participantes de su naturaleza divina significa que participamos de su divino poder y que, por medio del conocimiento de Dios, creceremos en virtud.</h3>
<p>¿Te confrontó, te retó? no esperes más y ¡compártelo! <script src="http://cdn.socialtwist.com/2009062019571/script.js" type="text/javascript"></script><a class="st-taf" style="border:0;padding:0;margin:0;" onclick="return false;" href="http://tellafriend.socialtwist.com:80"><img style="border:0;padding:0;margin:0;" onclick="STTAFFUNC.cw(this, {id:'2009062019571', link: window.location, title: document.title });" onmouseover="STTAFFUNC.showHoverMap(this, '2009062019571', window.location, document.title)" onmouseout="STTAFFUNC.hideHoverMap(this)" src="http://images.socialtwist.com/2009062019571/button.png" alt="SocialTwist Tell-a-Friend" /></a></p>
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		<title>150 versículos que no les gusta escuchar a los de la Palabra de fe</title>
		<link>http://cristianismohistorico.org/2009/12/30/150-versiculos/</link>
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		<pubDate>Wed, 30 Dec 2009 12:00:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Evangelio Prosperidad]]></category>
		<category><![CDATA[como refutar las herejía del movimeinto de la prosperidad]]></category>
		<category><![CDATA[como refutar las herejías del movimiento palabra de fe]]></category>
		<category><![CDATA[cuales son las herejías mas destructoras y demoniacas del movimiento de la prosperidad]]></category>
		<category><![CDATA[Cuales son las herejías mas destructoras y malignas del movimiento palabra de fe]]></category>

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		<description><![CDATA[&#8220;Si caminas en la Palabra de Dios, prosperarás y gozarás de salud,&#8221; afirma K. Copeland en su obra Leyes de la prosperidad (p. 17). &#8220;Entrega un dólar a favor del evangelio y recibirás cien,&#8221; declara G. Copeland, autora de La voluntad de Dios es la prosperidad (p. 54). Pero&#8230; la Biblia dice: Disputas necias de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: justify;">&#8220;Si caminas en la Palabra de Dios, prosperarás y gozarás de salud,&#8221; afirma K. Copeland en su obra Leyes de la prosperidad (p. 17). &#8220;Entrega un dólar a favor del evangelio y recibirás cien,&#8221; declara G. Copeland, autora de La voluntad de Dios es la prosperidad (p. 54).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Pero&#8230; la Biblia dice:</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Disputas necias de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que toman la piedad como fuente de ganancia, apártate de los tales. Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento; porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. Así que teniendo sustento y abrigo; estemos contentos con esto (1 Timoteo 6:5-8).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así como para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece (Filipenses 4:11-13).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Hasta esta hora padecemos hambre, tenemos sed, estamos desnudos, somos abofeteados, y no tenemos morada fija (1 Corintios 4:11).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro&#8230; (Hechos 3:6).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada, anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiado, maltratados; de los cuales el mundo no era digno&#8230; (Hebreos 11:37, 38).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Hermanos míos amados, oíd: ¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman? Pero vosotros habéis afrentado al pobre.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">¿No os oprimen los ricos y no son ellos los mismos que os arrastran a los tribunales? (Santiago 2:5, 6).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">.. Y el despojo de vuestros bienes sufristeis con gozo, sabiendo que tenéis en vosotros una mejor y perdurable herencia en los cielos (Hebreos 10:34).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Porque no digo esto para que haya para otros holgura, y para vosotros estrechez, sino para que en este tiempo, con igualdad, la abundancia vuestra supla la escasez de ellos, para que también la abundancia de ellos supla la necesidad vuestra, para que haya igualdad (2 Corintios 8:13, 14).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Porque Macedonia y Acaya tuvieron a bien hacer una ofrenda para los pobres que hay entre los santos que están en Jerusalén (Romanos 15:26).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Yo conozco tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza (pero tú eres rico)&#8230; (Apocalipsis 2:9).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. Porque tú dices: Yo soy rico y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo (Apocalipsis 3:16-17).</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #ff0000;"><span style="text-decoration: underline;">Confesión positiva</span></span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Kenneth Copeland, en su obra El poder de la lengua (p. 19) afirma: &#8220;Todo el curso natural y circunstancial que rodea al ser humano es controlado por su propia lengua.&#8221;</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Pero la Biblia dice:</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Hasta esta hora padecemos hambre, tenemos sed, estamos desnudos, somos abofeteados y no tenemos morada fija (1 Corintios 4:11).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Por lo cual por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte (2 Corintios 12:10).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados (Santiago 5:16).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Por lo cual quisimos ir a vosotros, yo Pablo ciertamente una y otra voz, pero Satanás nos estorbo (1 Tesalonicenses 2:18).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">antes bien, nos recomendamos en todo como ministros de Dios, en mucha paciencia, en tribulaciones, en necesidades, en angustias; en azotes, en cárceles, en tumultos, en trabajos, en desvelos, en ayunos (2 Corintios 6:4-5).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">como entristecidos, mas siempre gozosos; como pobres, mas enriqueciendo a muchos; como no teniendo nada, pero poseyéndolo todo (2 Corintios 6:10).</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #ff0000;"><span style="text-decoration: underline;">La soberanía de Dios</span></span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">K. Hagin declara: &#8220;Dios no gobierna este mundo&#8221;, en El arte de la intercesión (capítulo 1). Y en una intervención en Trinity Broadcasting Network (el 12 de noviembre de 1985) añadió: &#8220;¿Saben quién es el más fracasado de la Biblia? El mayor fracasado de la Biblia es Dios.&#8221;</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #ff0000;"><span style="text-decoration: underline;">¿Está Dios al control de toda su creación?</span></span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Las riquezas y la gloria proceden de ti, y tú dominas sobre todo: en tu mano está la fuerza y el poder, y en tu mano el hacer grande y el dar poder a todos (1 Crónicas 29:12).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Yo conozco que todo lo puedes, y que no hay pensamiento que se esconda de ti (Job 42:2).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Porque Jehová el Altísimo es temible; Rey grande sobre toda la tierra (Salmos 47:2).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Nuestro Dios está en los cielos; todo lo que quiso ha hecho (Salmo 115:3).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Todo lo que Jehová quiere, lo hace, en los cielos y en la tierra, en los mares y en todos los abismos (Salmo 135:6).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Él muda los tiempos y las edades&#8230; (Daniel 2:21).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Formo la luz y creo las tinieblas, que hago la paz y creo la adversidad. Yo Jehová soy el que hago todo esto (Isaías 45:7).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Mi consejo permanecerá y haré todo lo que quiero (Isaías 46:10).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">&#8230; por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas (Filipenses 3:21).</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #ff0000;"><span style="text-decoration: underline;">¿Está Dios al control de la humanidad?</span></span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Aun antes que hubiera día, yo era; y no hay quien de mi mano libre. Lo que hago yo, ¿quién lo estorbará? (Isaías 43:13).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">¡Ay, del que pleitea con su Hacedor! ¡el tiesto con los tiestos de la tierra! ¿Dirá el barro al que lo labra: Qué haces? O tu obra: ¿No tiene manos? (Isaías 45:9).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Él&#8230; quita reyes y pone reyes; da la sabiduría a los sabios y la ciencia a los entendidos (Daniel 2:21).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">&#8230; para que conozcan los vivientes que el Altísimo gobierna el reino de los hombres, y que a quien él quiere, lo da, y constituye sobre él al más bajo de los hombres (Daniel 4:17).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada; y él hace según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano, y le diga ¿Qué haces? (Daniel 4:35).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación (Hechos 17:26).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Por esto no podían creer, porque también dijo Isaías: cegó los ojos de ellos y endureció su corazón; para que no vean con los ojos, y entiendan con el corazón, y se conviertan y yo los sane  (Juan 12:39, 40).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia. Porque la Escritura dice a Faraón: Para esto mismo te he levantado, para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado por toda la tierra. De manera que de quien quiere, tiene misericordia, y al que quiere endurecer, endurece. Pero me dirás: ¿Por qué, pues, inculpa? Porque ¿quién ha resistido a su voluntad? Mas antes oh, hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios? ¿Dirá el vaso de barro al que lo formó: Por qué me has hecho así? (Romanos 9:16-20).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">[de las diez naciones rebeldes] porque Dios ha puesto en sus corazones el ejecutar lo que él quiso: ponerse de acuerdo, y dar su reino a la bestia, hasta que se cumplan las palabras de Dios (Apocalipsis 17:17).</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #ff0000;"><span style="text-decoration: underline;">¿Está Dios limitado por los deseos y pensamientos de los humanos?</span></span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Como los repartimientos de las aguas, así está el corazón del rey en la mano de Jehová; a todo lo que quiere lo inclina (Proverbios 21:1).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">&#8230; por cuanto Jehová los había alegrado, y había vuelto el corazón del rey de Asiria hacia ellos, para fortalecer sus manos en la obra de la casa de Dios, el Dios de Israel (Esdras 6:22).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Y Jehová dio gracia al pueblo delante de los egipcios, y les dieron cuanto pedían; así despojaron a los egipcios (Éxodo 12:36).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Y he aquí que yo endureceré el corazón de los egipcios para que los sigan; y yo me glorificaré en Faraón y en todo su ejército, en sus carros y en su caballería (Éxodo 14:17).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">&#8230; porque Jehová había resuelto hacerlos morir (1 Samuel 2:25).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Estas palabras habló Jesús en el lugar de las ofrendas, enseñando en el templo; y nadie le prendió, porque aún no había llegado su hora (Juan 8:20).</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #ff0000;"><span style="text-decoration: underline;">¿Carga Dios con la responsabilidad de las cosas malas también?</span></span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Kenneth Hagin señala en Clave de la Sanidad Bíblica (p. 20): “Dios nunca ha enfermado a nadie.&#8221; Y Savelle, en Si Satanás no puede quitarte el gozo (p. 86) añade: &#8220;No fue Dios quien hizo estas cosas a Job. Job mismo se metió en problemas por su lengua larga.”</h3>
<h3 style="text-align: justify;">¿O quién hizo al mudo y al sordo, al que ve y al ciego? ¿No soy yo Jehová? (Éxodo 4:11).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal, y que todavía retiene su integridad, aun cuando tú me incitaste contra él para que lo arruinara sin causa? (Job 2:3).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Y vinieron a él todos sus hermanos y todas sus hermanas, y todos los que antes le habían conocido, y comieron con él pan en su casa, y se condolieron con él, y le consolaron de todo aquel mal que JEHOVÁ había traído sobre él&#8230; (Job 42:11).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">¿Habrá algún mal en la ciudad, el cual Jehová no haya hecho?  (Amós 3:6).</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="text-decoration: underline;"><span style="color: #ff0000;">La herejía de que Jesús murió espiritualmente</span></span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Esta doctrina sostenida por todos los líderes de la Palabra de fe afirma que la expiación corporal de la cruz fue insuficiente para todo el pecado. Jesús también murió en su Espíritu, dejó de ser Dios, se hizo pecador en la cruz y descendió al infierno donde sufrió por su pecado como un hombre condenado, por tres días, luego de los cuales nació de nuevo por el Espíritu. Además, dicen, derrotó a Satán en una batalla y finalmente resucitó. Estas doctrinas se enseñan en la serie de audio Lo que sucedió entre la cruz y el trono, de K. Copeland.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Suficiencia de la sangre (i.e. Jesús no sufrió por los pecados en el infierno porque su sangre compró la completa redención. No se derramó sangre en el infierno).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados (Mateo 26:28).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre (Hechos 20:28).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre&#8230; (Romanos 3:25).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira (Romanos 5:9).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia (Efesios 1:7).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo (Efesios 2:13).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados (Colosenses 1:14).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas&#8230; haciendo la paz mediante la sangre de su cruz. Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado en su cuerpo de carne, por medio de la muerte&#8230; (Colosenses 1:20-23).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">y no por sangre de machos cabríos o becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención (Hebreos 9:12).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Por lo cual también Jesús, para santificar al pueblo mediante su propia sangre, padeció fuera de la puerta (Hebreos 13:12).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Y el Dios de paz que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno, os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad (Hebreos 13:20-21).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo (1 Pedro 1:2).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">&#8230; no con cosas corruptibles&#8230; sino con la sangre preciosa de Cristo  (1 Pedro 1:18-19).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">&#8230; y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado (1 Juan 1:7).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Al que nos amó y nos lavó de nuestros pecados con su sangre (Apocalipsis 1:5).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación (Apocalipsis 5:9).</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #ff0000;"><span style="text-decoration: underline;">¿Se volvió Cristo pecador en la cruz, tomando una naturaleza pecaminosa y fue entregado a Satanás?</span></span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen (Lucas 23:34).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">[Nota: Para nada son palabras de un pecador.]</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Padre, en tus manos, encomiendo mi espíritu (Lucas 23:46).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que su hora había llegado para que pasase de este mundo al Padre&#8230; (Juan 13:1).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso (Lucas 23:43).</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #ff0000;"><span style="text-decoration: underline;">¿Fue el sacrificio de Cristo corporal o espiritual?</span></span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Este es mi cuerpo que por vosotros es dado (Lucas 22:19).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado en SU cuerpo de carne, por medio de la muerte&#8230; (Colosenses 1:21-22). aboliendo en su carne las enemistades (Efesios 2:15).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Sacrificio y ofrenda no quisiste; mas me preparaste cuerpo (Hebreos 10:5).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">En esa voluntad somos santificados mediante la ofrende DEL CUERPO de Jesucristo hecha una vez para siempre (Hebreos 10:10).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu, en el cual también fue y predicó (1 Pedro 3:18-19).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu.[Nota: Esta frase "consumado es" corresponde a la palabra griega teletestai, una fórmula usada para la firma de recibos, y que significa "pagado en su totalidad" o "cancelado." Entonces, Jesús declara que se ha logrado la completa redención en la cruz (Juan 19:30).]</h3>
<h3 style="text-align: justify;">No se libró ninguna batalla en el infierno porque&#8230;</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: De rodear la tierra y de andar por ella…. (Job 1:7)</h3>
<h3 style="text-align: justify;">conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que hoy opera en los hijos de desobediencia. (Efesios 2:2) [La victoria sobre Satán fue ganada en la cruz, no en el infierno.]</h3>
<h3 style="text-align: justify;">anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz [En la cruz,  no en el infierno] (Colosenses 2:14-15).</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #ff0000;"><span style="text-decoration: underline;">La herejía de la nueva creación</span></span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">(Que los cristianos tengan espíritus humanos perfectos que no pueden pecar, en los cuales encontramos nuestra guía y por medio de los cuales controlamos nuestro destino vía la confesión positiva.)</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Pero la Biblia dice:</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios (2 Corintios 7:1).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">&#8230; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo (1 Tesalonicenses 5:23).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Conozco, oh Jehová, que el hombre no es señor de su camino, ni del hombre que camina es el ordenar sus pasos (Jeremías 10:23).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Esperé yo a Jehová, esperó mi alma; en su palabra he esperado (Salmos 130:5).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">La fe es un don de Dios, no es generada por nuestro propio espíritu. Kenneth Hagin, en su folleto &#8220;Tenga fe en su fe,&#8221; afirma: &#8220;Nos ayudaría tener la fe muy adentro de nuestro espíritu y decir en voz alta: ‘Fe en mi fe.’”</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Pero la Biblia dice:</h3>
<h3 style="text-align: justify;">&#8230; fue de gran provecho a los que por gracia habían creído (Hechos 18:27). </h3>
<h3 style="text-align: justify;"> Conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno (Romanos 12:3).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no solo que creáis en él, sino también que padezcáis por él (Filipenses 1:29).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Puestos  los ojos  en Jesús, el  autor y consumador de la fe (Hebreos 12:2).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Morir según la Biblia (no por enfermedad instantánea)</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Estaba  Eliseo  enfermo  de la enfermedad  de que murió  (2 Reyes 13:14).</h3>
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		<title>Fe razonable</title>
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		<pubDate>Fri, 25 Dec 2009 12:00:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Doctrina]]></category>
		<category><![CDATA[Evangelio Prosperidad]]></category>
		<category><![CDATA[La fe es activa]]></category>
		<category><![CDATA[La fe es superior a la esperanza]]></category>
		<category><![CDATA[La fe está libre de presunción]]></category>
		<category><![CDATA[La fe no es un asunto de personalidad ni de temperamento.]]></category>
		<category><![CDATA[La fe se involucra con la planificación sabia]]></category>

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		<description><![CDATA[Imaginé que veinte años de experiencia en el campo misionero harían de mí un hombre invencible con gran fe y poder. Aunque Dios me ha enseñado muchas lecciones, todavía encuentro áreas en que existen luchas de fe. El ministerio misionero tiene cierta manera de infundir fe en la persona. Algunas veces es tener la fe [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: justify;">Imaginé que veinte años de experiencia en el campo misionero harían de mí un hombre invencible con gran fe y poder. Aunque Dios me ha enseñado muchas lecciones, todavía encuentro áreas en que existen luchas de fe.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">El ministerio misionero tiene cierta manera de infundir fe en la persona. Algunas veces es tener la fe o fracasar; andar por la fe o caer. Otras veces las circunstancias difíciles me han transformado en un estudiante indispuesto y ocasionalmente me he sentido más como un conscripto que como voluntario.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Me molesto cuando veo que algunos predicadores declaran su fe en maneras jactanciosas. En charlas privadas con tales personas, observo en ellos los mismos temores y frustraciones que nos acechan a todos nosotros.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Un evangelista compartió conmigo su dificultad de confiar en Dios con respecto a sus finanzas. Esta confesión humilde me bendijo y nos impulsó a una discusión de cómo nuestras fuerzas mutuas están designadas para compensar las debilidades de los demás. “Confesaos vuestras ofensas unos a otros&#8230;” (Santiago 5:16).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">La fe es una virtud delicada. Muchos acostumbran usar la palabra “fe” para describir una gran variedad de virtudes o actitudes, sin entender la enseñanza bíblica sobre ella. La fe tiene varias falsificaciones. Por lo tanto es imprescindible identificar la diferencia entre la fe y esas imitaciones.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #008000;">La fe se involucra con la planificación sabia</span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">”Y les dijo: ‘Cuando os envié sin bolsa, sin alforja, y sin calzado, ¿os faltó algo?’ Ellos dijeron: ‘Nada.’ Y les dijo: ‘Pues ahora, el que tiene bolsa, tómela, y también la alforja; y el que no tiene espada, venda su capa y compre una” (Lucas 22:35-36).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Jesús expresa aquí dos clases de fe en las que el creyente puede caminar.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Primero, mandó a los discípulos en una aventura de fe, sin dinero, sin cambio de ropa. Salieron y predicaron, guiados por el Espíritu. Dios hizo milagros y proveyó todas sus necesidades.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Sin embargo, cuando regresaron, Jesús les dijo: “Pero ahora os digo&#8230;” ¿Por qué tal cambio de instrucciones? Cristo les estaba enseñando que andar sin preparación ordinaria, bajo la guía especial de Dios, era una clase de fe fuera de lo común. Pero la vida cristiana cotidiana es diferente. La vida de fe normal implica una planeación adecuada bajo la guía del Espíritu, con la confianza de que Dios hará funcionar bien Sus planes.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">A veces los nuevos misioneros caen en esta trampa. Van al campo sin una ayuda económica adecuada, “confiando en Dios”. Siempre estarán pobres, sin sostén adecuado. Sin embargo Dios, por su misericordia, provee sus necesidades por medio de milagros. Pero esta clase de situación no es lo mejor para ellos. Necesitan aprender que el proceso de fe normal implica una buena planeación bajo la guía del Espíritu.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Algunos piensan en el maná del desierto como el ejemplo ideal de la provisión milagrosa y de la guía divina. Pero los judíos estuvieron en el desierto por causa de su incredulidad. Esa clase de vida desértica no era la de abundancia que Dios quería para ellos. ¿Qué sucedió, pues, cuando entraron en la Tierra Prometida? ¡Se terminó el maná! La provisión milagrosa se acabó. En vez de eso, plantaron mieses, planearon los días de fiesta y trabajaron como cualquier pueblo. Su fe en Dios se manifestaba por el proceso ordinario de sembrar y cosechar. Esto, no el desierto, es la vida de fe.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Conozco una iglesia en Texas que decidió establecer una nueva Escuela Dominical, supuestamente “por la fe”. Compraron materiales y empezaron a cavar el cimiento al lado de la Iglesia, sin planos ni dinero. Pronto vino la policía a preguntar: “¿Dónde está su autorización civil para la construcción?” Fin del proyecto.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #008000;">La fe es activa</span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Las personalidades pasivas son susceptibles de imaginar que su temperamento es una manifestación de fe fuerte. Suponen que la fe es una confianza apacible en Dios que no requiere actividad de su parte. Santiago 2 afirma que la fe, no acompañada con obras, permanece estéril.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Algunas iglesias predican poco sobre Santiago 2 por temor a que alguien pueda pensar que están proclamando la salvación por obras. Sin embargo, la afirmación de Santiago de que “La fe sin obras es muerta” revela una verdad esencial. Debemos distinguir entre la mera aprobación mental versus la fe activa. Sin obras, la fe permanece estéril.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Observemos cómo Dios envió agua al rey Josafat en 2 Reyes 3:16-17. Dios les hizo cavar fosos primero. ¿No pudo Dios cavar Sus propios fosos? Claro.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Pero quiso que ellos demostraran la realidad de su fe.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">El orden correcto de los eventos es importante. Primero, Dios les dio la promesa de que iba a enviarles agua. Luego requirió una manifestación práctica de fe por parte de ellos. Una vez cavados los fosos, Dios envió las aguas.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #008000;">La fe es superior a la esperanza</span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Aun el infierno podría ser tolerable si tuviera esperanza. No minimizamos esta relevante virtud. La esperanza es una cierta expectativa de que algo bueno podría suceder en el futuro. La fe, sin embargo, es una acción en tiempo presente. La fe piensa en la promesa de Dios como un hecho legalmente realizado.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Las personas viven a menudo con esperanza, sin resultados,  imaginándose que están ejercitando la fe. ¡Qué trágico! Con un poco de instrucción en cómo acertar la voluntad de Dios y confiar en la promesa, la esperanza podría ser transformada en una fe productiva.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Una buena manera para poner a prueba esta diferencia es preguntarle a una persona: “¿Qué le ha dicho Dios con respecto a esto?” La mirada atónita de la persona revelará que tiene esperanza, no fe.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">A veces notamos este mal entendimiento en los enfermos que piden oración para ser sanados. Piden con la esperanza de recibir mejoría, aunque viven en pecado, el hogar lleno de ídolos y con poca intención de entregarse plenamente a Cristo. Luego imaginan que la “fe” en Dios falló. No se dan cuenta que esa fe cuesta mucho más que la esperanza.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">¿Qué es lo que cambia la esperanza en fe? Solamente una promesa de Dios puede hacerlo. Insisto en que nuestros convertidos reconozcan las promesas de Dios, las escriban y las revisen periódicamente. Sin un entendimiento de las promesas de Dios, el cristiano no avanza espiritualmente.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">La vida de Abraham ilustra bien esta verdad. Él deseaba un hijo mucho antes de que Dios le diera las promesas. Tenía la esperanza de que algún día Sara concibiera. Pero cuando vino la promesa, sus esperanzas se transformaron en fe, porque tenía algo más sólido en apoyarse. Sus esperanzas se transformaron en una fe sólida.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Tratar de tener fe sin una promesa de Dios es frustrante. Eso no es fe, es esperanza. Es la promesa que da certeza a la esperanza y la transforma en fe. Así dice Hebreos 11:1: &#8230;la fe es la certeza de lo que se espera&#8230; El contexto del capítulo anterior confirma esto. En Hebreos 10:36-39, el escritor exhorta a los creyentes a que se sostengan en las promesas de Dios. Al hacer esto, la esperanza se transforma en fe, como en el caso de Abraham.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">¿Es lícito usar la Palabra de Dios para obtener promesas personales como esa? ¡Claro! Tanto que uno no abusa del significado original del texto, apoyándose en el principio básico del texto, es aceptable. Es cuando añadimos interpretaciones imaginarias, o aplicaciones personales fuera del contexto, que estamos abusando de la Palabra de Dios.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #008000;">La fe no es un asunto de personalidad ni de temperamento.</span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Algunos nacen con una personalidad encantadora. Este don les abre puertas y les rinde una vida más fácil. El que tiene encanto anda en un camino con pocos obstáculos. Para nosotros los que no tenemos tal don, es una lucha más fuerte. El encanto puede ser una fuerza maravillosa si Dios lo controla.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Pero bajo el dominio de motivaciones carnales, es desastroso. Esto es cien veces verdad cuando esas personalidades encantadoras suben al púlpito.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Cuando los hombres encantadores entran al ministerio, usualmente desarrollan un seguimiento ciego y leal a sí mismos. Todo lo que hacen se ve como correcto a los ojos de sus seguidores. Cada error es disculpado. Son vistos como sabios y sus opiniones son aceptadas. Desarrollan un estilo lleno de retórica entretenida. Por años he tratado de descubrir cómo lo logran. A pesar de que podríamos envidiar a tales personas, podemos confortarnos con esto: El encanto mueve a las personas, pero la fe mueve a las montañas.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Así como los que tienen encanto también hay predicadores que suponen que las opiniones extremas y las afirmaciones autoritarias son una manifestación de fe. Cuando alguien así hace tal clase de afirmación acerca de la fe, pregúntese si tiene datos firmes equivalentes a la fuerza con que la declara.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Las personalidades fuertes casi siempre están muy seguras de lo que es la voluntad de Dios para otros a su alrededor. Esta tendencia a veces hace que empujen a las personas en direcciones contrarias a la voluntad divina. Si permitimos que nos hagan esto, no estamos andando con fe, sino bajo intimidación. Tales personas son capaces de mezclar un poco de voluntad fuerte con temperamento desenfrenado y rociar esto con fervor. A esta mezcla le añaden la etiqueta de “fe”. Y lo que en realidad logran es una fórmula para el desastre.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #008000;">La fe está libre de presunción</span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">La falsificación más peligrosa de la fe es la presunción. Esto se asemeja a la fe más que a cualquiera de los otros sustitutos. Desde cierta perspectiva, son casi indistinguibles. La diferencia radica en la voluntad revelada de Dios.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Hace años se reportó que tres diabéticos arrojaron su insulina como un acto de “fe” y murieron al poco tiempo. ¿Osamos afirmar que les faltó fe? Si arriesgar la vida de uno no es un acto de fe, entonces, ¿qué es? ¿Fracasó la fe? No, porque la fe no estaba involucrada. Era la presunción. Dios no les dijo que hicieran eso. Dios solamente cuenta como fe lo que concuerda con su voluntad revelada.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">La presunción puede ocurrir por actuar en base a la experiencia ajena, en vez de oír de Dios por sí mismo. También puede venir por confundir la diferencia entre una promesa divina y la manera en que se aplica a su vida personal.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Los israelitas aprendieron esto en una forma dura cuando “subieron presuntuosamente a la montaña” a pelear con sus enemigos (Deuteronomio 1:43). ¿Qué estaba mal con eso? Ellos habían peleado antes con sus enemigos y habían triunfado. ¿Y por qué no también esta vez? Seguramente Dios entendería las intenciones de sus corazones y pasaría por alto el hecho de que les dijo que no lo hicieran. Pero los amonitas vinieron, y los cazaron como abejas, y los derrotaron. La única diferencia real entre ese incidente y las batallas previas, era la voluntad revelada de Dios. Sí, Dios quiere que ganemos nuestras batallas. Pero solamente cómo y cuándo Él diga.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">¿Cuál es, pues, una buena definición de fe? La fe es una dependencia activa del poder de Dios para realizar su voluntad revelada. La fe, entonces, contiene tres elementos: </h3>
<h3 style="text-align: justify;">1. Está basada en las promesas de Dios.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">2. Es activa, no pasiva.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">3. Es dependiente, no presuntuosa.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Si cualquiera de estos tres elementos falta, no es realmente fe, sino una falsificación improductiva.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">La fe está vinculada con todo lo que somos. Ella obra por amor, se mueve con paciencia y anda con humildad.</h3>
<p>¿Te confrontó, te retó? no esperes más y ¡compártelo! <script src="http://cdn.socialtwist.com/2009062019571/script.js" type="text/javascript"></script><a class="st-taf" style="border:0;padding:0;margin:0;" onclick="return false;" href="http://tellafriend.socialtwist.com:80"><img style="border:0;padding:0;margin:0;" onclick="STTAFFUNC.cw(this, {id:'2009062019571', link: window.location, title: document.title });" onmouseover="STTAFFUNC.showHoverMap(this, '2009062019571', window.location, document.title)" onmouseout="STTAFFUNC.hideHoverMap(this)" src="http://images.socialtwist.com/2009062019571/button.png" alt="SocialTwist Tell-a-Friend" /></a></p>
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		<title>¿Sanó Jesús a todos?</title>
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		<pubDate>Wed, 23 Dec 2009 15:36:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Doctrina]]></category>
		<category><![CDATA[Evangelio Prosperidad]]></category>
		<category><![CDATA[Como opera la sanidad divina]]></category>
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		<description><![CDATA[Todo mensaje del movimiento de la prosperidad pone un gran énfasis en el ministerio sanador del Señor Jesús. Esto en sí no es malo. Jesús, en efecto, es nuestro sanador. Los maestros de la Palabra de fe casi siempre recalcan que Jesús sanó a todos los que acudieron a Él con fe. Citan textos como [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: justify;">Todo mensaje del movimiento de la prosperidad pone un gran énfasis en el ministerio sanador del Señor Jesús. Esto en sí no es malo. Jesús, en efecto, es nuestro sanador.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Los maestros de la Palabra de fe casi siempre recalcan que Jesús sanó a todos los que acudieron a Él con fe. Citan textos como Mateo 4:24 (y le trajeron todos los que tenían dolencias; y los sanó). Luego explican que Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos (Hebreos 13:8). De lo cual concluyen que Jesús siempre sana a aquellos que oran en fe, incluso hoy.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Algunos se sorprenden al saber que Jesús no siempre sanó a los que iban a Él. Para prevenirnos de pensar que está obligado a hacerlo, nos dejó un ejemplo en Lucas 5:15-16:</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Pero su fama se extendía más y más; y se reunía mucha gente para oírle, y para que les sanase de sus enfermedades. Más él se apartaba a lugares desiertos y oraba.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">La conjunción más indica que Jesús no hacía lo que se esperaba de Él todas las veces. A menudo hizo otra cosa. Aparentemente Jesús deseaba enseñar a sus discípulos que la comunión con el Padre era más importante que el propio ministerio, por más glorioso que este fuera. Así que, por excepción, a veces Jesús se rehusaba a sanar a la multitud.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">También debemos considerar el factor de la elección divina en cuanto a la sanidad. Los cristianos no concuerdan en cuál sería su causa. Pero tenemos un ejemplo de ella en Juan 5:1-5, donde se relata la sanidad de un hombre incapacitado en el estanque de Betesda.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Jesús no fue atraído a sanar a este hombre por su fe, pues no la tenía. Este ignoraba la identidad del Señor tanto antes como después de ser sanado. Este milagro no está relacionado con la fe, sino con la soberana voluntad divina.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">El versículo 9 aclara que fue sanado mientras estaba acostado en su lecho. Este  hombre   no  mostró   más  fe   que   cualquier   otro   allí  presente. Sería vano preguntar por qué Jesús lo escogió a él y no a otro. Se perdería de vista la lección de este suceso. La decisión soberana de Dios en la sanidad opera aquí y la pregunta es incontestable. Dios no está interesado en ajustarse a nuestros sistemas exactos de lógica o fórmulas espirituales e ignora nuestros sentimientos acerca de lo que es o no justo.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Jesús es verdaderamente la misma persona que era aquí en la tierra, pero ya no tiene el mismo ministerio. Él está en una posición de autoridad y sus propósitos son dirigidos de manera muy diferente a como era cuando estuvo de forma visible entre nosotros.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Ahora es la Cabeza de la Iglesia, la cual es Su Cuerpo. Esto significa que su ministerio de sanidad ha sufrido un cambio fundamental; ahora este ministerio lo cumplen seres humanos, agentes imperfectos. Con esto ya tenemos suficientes nuevos problemas, que deberían suavizar el martillo dogmático.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Cuando llamamos a la gente a seguir a Cristo, también les estamos llamando a nosotros y a la iglesia. Nos hemos vuelto participantes activos del proceso de sanidad. No está ya en la mano de Jesús puesta sobre los cuerpos enfermos, sino en nuestras manos. Más deberíamos temblar que enorgullecernos. Si consideramos esta realidad, resulta más acorde ser humildes que hacer burdas declaraciones.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">El caso de Timoteo</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Timoteo es otra interesante excepción de la postura de la superfe. Pablo lo urge en 1 Timoteo 5:23 a que no bebas agua, sino usa un poco de vino por causa de tu estómago y de tus frecuentes enfermedades. Sus aflicciones eran sin duda, físicas. La palabra &#8220;estómago&#8221; no puede tomarse como figurada, ni podemos pensar que el vino tenga que ser administrado por razones espirituales.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Pero, ¿estamos seguros de que Timoteo tenía fe? En 1 Timoteo 1:2 el discípulo de Pablo es llamado &#8220;verdadero hijo en la fe.” En el original se lee &#8220;a Timoteo, un genuino hijo en la fe.” Pablo felicita a Timoteo por tu fe auténtica. Y añade, en 2 Timoteo 1:5, trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti. “No hay duda del nivel de fe de Timoteo, y aun así sufría frecuentes enfermedades.”</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Nunca escuchamos que Pablo le exhorte diciendo: &#8220;Solo cree en Dios para tu sanidad,” ni llamando a sus síntomas mentirosos. Quedamos sin saber por qué Dios no lo habrá curado de manera sobrenatural. Lo que sí sabemos es que el problema no era falta de fe.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">A través de todo el Nuevo Testamento, no se ve crítica de parte de los apóstoles hacia los enfermos. No se critica a nadie por falta de fe, si estaban enfermos o sufrían pobreza.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">El aguijón de Pablo</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera (2 Corintios 12:7).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Nunca ha dolido tanto una espina como la de Pablo en el costado de los evangelistas de esta doctrina. Ellos dan explicaciones muy complejas para mantener el supuesto de que un hombre de fe y poder, nunca estará enfermo. Les repugna mucho más la noción de que Dios puede realmente usar la enfermedad como un medio de guía en su ministerio. Pero no se puede inferir de otra manera de la lectura de Gálatas 4:13: Pues vosotros sabéis que a causa de una enfermedad del cuerpo os anuncié el evangelio al principio.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">El término griego día (en caso acusativo) solo puede significar que Pablo predicó el evangelio en Galacia a causa de su enfermedad, la cual le detuvo el tiempo necesario para establecer allí la iglesia. El supuesto de algunos de que su aflicción no era física, es refutado por la frase &#8220;en el cuerpo,&#8221; del versículo 14.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Una explicación común acerca del aguijón de Pablo, dada por los maestros de la Palabra de fe, es que era un demonio que le habría sido asignado por parte de Satanás, para que le siguiera y pusiera obstáculos a su ministerio.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Esta explicación parte de la frase &#8220;mensajero de Satanás,&#8221; del versículo 7 de 2 Corintios capítulo 12. Pablo dice que su aguijón era algo en su cuerpo. Si fuera un demonio, significaría que lo tenía en el cuerpo. ¿Es esta una perspectiva aceptable?</h3>
<h3 style="text-align: justify;">¡Muy difícilmente! Ni siquiera cuadra con el versículo 10, donde dice: Por lo cual, por amor a Cristo, me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Si la enfermedad de Pablo era una persecución, entonces qué significa la que se menciona en el versículo 10. ¿En qué parte de la Biblia dice que la persecución debe ser vista como &#8220;enfermedad&#8221; por parte del creyente? Pablo no era el único que sufría angustias y persecución por Cristo. Pedro fue encarcelado y martirizado. Esteban murió apedreado y Santiago por espada. Parece que las angustias eran comunes entre los primeros cristianos. ¿Había acaso un demonio asignado a cada uno? Cuando los creyentes hoy sufren persecución por Cristo, ¿significa eso acaso que también existe un demonio asignado a cada uno de ellos, para mantenerles humildes?</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Algunos reconocen que la aflicción de Pablo era física pero discuten que no se aplica en la actualidad. Este &#8220;aguijón en la carne&#8221; le habría sido dado para que &#8220;por la grandeza de las revelaciones&#8221; dadas a él, no se enorgulleciera y exaltara &#8220;desmedidamente.”</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Según esta lógica, no nos podemos aplicar esto a nosotros a menos que tengamos las mismas revelaciones como Pablo. Es ilógico asumir que uno debería lograr al menos algo igual a Pablo para ser tratado así por Dios. Algunos cristianos son orgullosos, incluso sin haber logrado nada de nada. La restricción era al orgullo de Pablo, no a sus logros. Asumir que Dios no aplica esas restricciones hoy en día es tanto irracional, como presuntuoso.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">¿Quién es el culpable?</h3>
<h3 style="text-align: justify;">“¡El acoso de los miembros de mi iglesia es casi peor que el cáncer!,” me dijo Judy, temblando. “Ya no puedo soportar ni un minuto más y estoy a punto de retirarme de la congregación.”</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Judy era una mujer joven, atacada de cáncer al colon, que había postergado su operación por mucho tiempo, mientras buscaba a Dios y creía en ser curada. A pesar de su fe, Dios no la sanaba milagrosamente y ella continuaba asistiendo a su iglesia carismática, donde en cada reunión, los hermanos le decían: “Ay, Judy, ¡cómo desearía que creyeras que Dios te va a sanar!” Tales comentarios herían profundamente sus emociones ya tan delicadas y afectadas.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Cuando ya no se pudo postergar más la operación, su esposo Tom tomó las riendas del asunto y la hospitalizó, antes de que su dolencia fuera inoperable.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">“Mientras esperaba la cirugía,” informa Judy, “los hermanos seguían viniendo con libros y grabaciones sobre la fe, para que yo los estudiara. Casi no podía sostener en mis manos un libro, mucho menos leerlo.” “Me decían: ‘Si tuvieras fe suficiente, no tendrías que pasar por esta operación.’ Yo creía con todas mis fuerzas, pero como Dios no me sanaba, cada vez me sentía más y más culpable. Ese círculo vicioso y el acoso de los cristianos casi me hace perder la razón.”</h3>
<h3 style="text-align: justify;">La cirugía fue un éxito, pero al regresar a la iglesia, una hermana le dio la bienvenida diciéndole en un tono triste: “¡Cómo siento que te hayas operado! Cómo hubiera deseado que tuvieras fe para ser sanada. Así no hubieras tenido que hacerte operar.”</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Judy dice que ese comentario le dolió tanto como la incisión. La sanidad lograda a través de la cirugía, en vez de haber esperado por un milagro, era evidencia innegable de fracaso espiritual.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Sería tranquilizador imaginar que el tipo de experiencia sufrida por Judy es algo raro. Pero no es así. Hay cientos de dramas similares sufridos por creyentes que han sido influenciados por la doctrina de la sanidad garantizada. Basándonos en Santiago 5:14-16, vemos que un sinnúmero de errores se han cometido en este caso:</h3>
<h3 style="text-align: justify;">¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor le levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados. Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. </h3>
<h3 style="text-align: justify;">Santiago se refiere a enfermedades graves. Debido a que la persona afligida debe &#8220;llamar&#8221; a los ancianos, está obviamente en incapacidad de ir a verlos. La frase &#8220;salvará al enfermo&#8221; es muy fuerte e indica que la vida de la persona corre peligro. Es muy dudoso que este texto se lo pueda aplicar a dolencias menores.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Es de notar también que se debe llamar a los ancianos, no a cualquier otro creyente. Aunque es cierto que todos los creyentes tienen derecho de orar por los enfermos, esta debe ser tratada por los líderes de la iglesia en casos de enfermedad grave. La frase &#8220;oren por él&#8221; se refiere a los ancianos.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">El delicado equilibrio existente entre alma y espíritu, cuerpo y mente, debe ser manejado por hombres de Dios maduros por sus años y experiencia. Los que hayan merecido la ordenación a cargos de liderazgo espiritual son los mejor calificados para entender lo complejo de la naturaleza humana. En ocasiones, la confesión de pecados que toma lugar es solo para ser escuchada por personas de esas características.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">La oración de fe será hecha por los ancianos, no por el afligido. El texto no menciona que la fe del enfermo sea un requisito. Aunque Jesús y sus discípulos normalmente esperaban fe de la persona por quien oraban, no es un requisito en todos los casos, especialmente en los severos.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">A menudo, como en el caso de Judy, existe tal debilitamiento del espíritu, por la debilidad del cuerpo, que a la persona enferma le puede ser muy difícil ejercitar su fe. Cuando la gente enfrenta la posibilidad de morir, generalmente siente miedo y confusión. Algunas veces su única opción es pedir ayuda.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">La palabra &#8220;enfermo&#8221; se repite dos veces en el texto, como resultado de la traducción de dos vocablos diferentes en griego. El segundo se encuentra en la frase &#8220;y la oración de fe sanará al enfermo.” La expresión griega aquí traducida “enfermo” es kamno.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">El Diccionario Expositivo de Vine expresa que es &#8220;común acompañamiento de la enfermedad: cansancio mental, el cual frecuentemente es obstáculo para la recuperación física y está relacionado de manera íntima con toda la idea de la enfermedad.&#8221; Esta misma palabra se emplea en Hebreos 12:3, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Al entender todo esto se aclara por qué las enfermedades serias deben ser tratadas por ancianos experimentados y no por novatos. Los principales maestros del Movimiento de la fe insisten que la esta es una proposición de parte del enfermo. Sin importar cuánta fe tenga el pastor, las dudas del enfermo neutralizan la del pastor. Aunque esto puede ser cierto en muchos casos, no lo es en todos los casos.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">En Santiago 5, la gramática indica que la fe de los ancianos es la que cuenta, y no la del doliente. &#8220;Oren por él, y la oración de fe salvará al enfermo.” Pero, ¿en qué quedamos en cuanto a la premisa: &#8220;Si no hay sanidad, esto es clara evidencia de falta de fe&#8221;? Podemos preguntar: &#8220;¿la falta de fe de quién?” Si la fe requerida es la de los ancianos, entonces cúlpese también a los evangelistas y pastores de falta de fe cuando no haya sanidad. También cúlpeseles de pecado oculto e incredulidad. Pero dudo que esta sugerencia se vuelva popular.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Una premisa equilibrada</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Ya que las premisas de la Palabra de fe son difíciles de mantener a la luz de las Escrituras y de la realidad, necesitamos algunas que sean más ajustadas a ambas. Intentemos con las siguientes:</h3>
<h3 style="text-align: justify;">1. Es la voluntad normal de Dios que la gente sea sanada.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">2. Casi siempre Dios espera que el enfermo tenga fe, pero Él no está limitado a la falta de ella.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">3. El cuándo y el cómo corresponden a la soberanía de Dios, no a la del hombre.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">4. El uso de formas naturales de sanidad, como la medicina, no es algo inferior a los medios milagrosos, ni necesariamente una prueba de una fe débil.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">5. Existen suficientes complejidades y excepciones para juzgar al enfermo como espiritualmente inferior, solo basándose en eso.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Estas son pautas que dejan suficiente espacio de acción, sin restringir la mano de Dios. Siguiéndolas, el lector puede experimentar nueva libertad y paz en su ministerio y en su conducta con los dolientes.</h3>
<p>¿Te confrontó, te retó? no esperes más y ¡compártelo! <script src="http://cdn.socialtwist.com/2009062019571/script.js" type="text/javascript"></script><a class="st-taf" style="border:0;padding:0;margin:0;" onclick="return false;" href="http://tellafriend.socialtwist.com:80"><img style="border:0;padding:0;margin:0;" onclick="STTAFFUNC.cw(this, {id:'2009062019571', link: window.location, title: document.title });" onmouseover="STTAFFUNC.showHoverMap(this, '2009062019571', window.location, document.title)" onmouseout="STTAFFUNC.hideHoverMap(this)" src="http://images.socialtwist.com/2009062019571/button.png" alt="SocialTwist Tell-a-Friend" /></a></p>
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		<title>La negación de los síntomas: ¿Es válida?</title>
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		<pubDate>Fri, 18 Dec 2009 12:00:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[&#8220;El evangelista no debe llegar enfermo,&#8221; pensé. Pero, ahí estaba yo, quince minutos antes de la reunión, afuera de la carpa con dolor de estómago. Había ido a respaldar a un misionero amigo que realizaba reuniones evangelísticas bajo carpa. En el camino, tuve la sospecha de que iba a predicar. Así, cuando el predicador local [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: justify;">&#8220;El evangelista no debe llegar enfermo,&#8221; pensé. Pero, ahí estaba yo, quince minutos antes de la reunión, afuera de la carpa con dolor de estómago.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Había ido a respaldar a un misionero amigo que realizaba reuniones evangelísticas bajo carpa. En el camino, tuve la sospecha de que iba a predicar. Así, cuando el predicador local no apareció, no me sorprendió que me mi amigo misionero me pidiera que predicara. La sorpresa era mi dolor de estómago.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">&#8220;Bueno,” pensé, “si no es la voluntad de Dios que predique, me lo podría decir de otra forma.” Concluí entonces que Satanás era al culpable.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Súbitamente, el Espíritu de Dios me dio la impresión de que el dolor era una mentira de Satanás y que debía declararme sano en el nombre de Jesús.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Reprendí al diablo y sané antes de siquiera terminar la oración. La reunión continuó en el horario planeado, y ¡hubo sanidades! Existen incontables promesas sobre la sanidad en la Biblia. Aquellos que presumen que el ministerio de sanidad existió solo en la primera época de la Iglesia tienen serias dificultades para comprobar su negación por medio de la Biblia. Milagros de sanidad existen hoy en día.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Por otro lado al otro extremo, continuamente se nos exhorta a través de los canales cristianos y libros populares acerca de que podemos ser sanados instantáneamente, de cualquier dolencia, si ponemos en práctica nuestra fe en Cristo.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Una popular &#8220;alabanza&#8221; dice que nos &#8220;levantemos y seamos sanados&#8221; en el nombre de Jesús. Se nos recalca que Dios ya ha hecho todo lo que tiene que hacer y que Cristo murió por todas nuestras dolencias, además de nuestras culpas. Si no recibimos sanidad es porque no tenemos la voluntad de apropiarnos de las promesas de Dios.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">No se trata de cuestionar la validez de la sanidad divina ya que el testimonio de la Escritura es claro. Lo que preocupa es que mucha gente ha tratado de &#8220;levantarse y ser sanada&#8221; y no ha podido. Saben que creyeron a Dios y esperaron con gran expectativa los resultados de su fe.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Cuando la sanidad no se manifiesta, comienzan a sentir culpabilidad, pensando: &#8220;No practicamos la fe&#8221; o &#8220;Sucede algo malo con mi espiritualidad,&#8221; y entran en un círculo de sufrimiento, culpa y duda que les lleva a la desesperación.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">En ningún lugar del Nuevo Testamento se garantiza que los enfermos serán sanados instantánea y milagrosamente, sin excepción alguna, bajo la sola condición de su fe en Cristo. Tras años de estudiar el tema de la sanidad divina, no he podido hallar ese tipo de promesa. Aunque todos los maestros de la Palabra de fe lo expresen juntos y a coro, no podrán encontrar esta promesa donde no existe.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">La forma más popular de aproximación al tema de la sanidad divina se la puede llamar &#8220;la negación de los síntomas&#8221; y constituye la piedra angular del movimiento de la Palabra. Esta forma consiste en que a la persona afligida por enfermedad se le urge —después de haber orado por ella— a que niegue que sus síntomas sean indicativos de enfermedad. Estos síntomas son entonces llamados &#8220;mentiras del enemigo.”</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Las  premisas bajo  las cuales  funciona este  método  son  las siguientes:</h3>
<ol style="text-align: justify;">
<li>
<h3>Es la voluntad de Dios que la persona goce de perfecta salud.</h3>
</li>
<li>
<h3>Uno debe creer que ya está sano antes de que se manifiesten los resultados, se deben negar todos los síntomas.</h3>
</li>
<li>
<h3>Si no se consigue la sanidad, se considera como falta de fe o de pecado oculto.</h3>
</li>
</ol>
<h3 style="text-align: justify;">Los que lideran el uso de este método no están totalmente de acuerdo entre  sí en su forma de aplicación. En cuanto a la doctrina de la prosperidad sí existe un consenso, pero no respecto a la doctrina de la sanidad.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Algunos llegan a creer que recurrir a la ciencia médica constituye una falta de fe. Otros consideran que la medicina es meramente una forma en que Dios manifiesta su sanidad y no ven sus visitas al doctor como una contradicción a sus ministerios de sanidad.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Varios seguidores de la Palabra de fe niegan la existencia de la enfermedad que les aflige y prefieren decir que son síntomas engañosos. Otros no niegan la realidad de la enfermedad, pero declaran que esta tiene “derecho” de estar en ellos.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Un reconocido maestro de la fe, por ejemplo, explicaba en uno de sus libros cómo lo atacaban los síntomas de la gripe: congestión nasal, dolor en los ojos y dolores musculares por todo el cuerpo; pero que se rehusó absolutamente a aceptarlos. Luego de varios días de valiente lucha y por abundante confesión positiva, los “síntomas engañosos” lo dejaron y no llegó  a tener la enfermedad para nada.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Tales “testimonios” son el colmo del absurdo. ¿Está diciendo que los microbios de la gripe no estaban en su cuerpo después de todo? ¿O que los “síntomas engañosos” tenían alguna causa espiritual independiente de los microbios? En esta sección resulta innecesario tratar  extensamente con ciertos textos o líneas argumentativas, debido a que son idénticos a los ya tratados en la doctrina de la prosperidad.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Los publicaciones acerca de la confesión positiva, 3 Juan 2 y Marcos 11:24, se aplican igualmente a la cuestión de la sanidad y haremos alusión a ellos solo cuando sea necesario clarificar algún punto. Se debe aclarar que no todos los practicantes de la sanidad por fe son miembros del Movimiento Palabra de fe. Por ejemplo, la fallecida Kathryn Kuhlman que fue una de sus principales practicantes, tenía poca paciencia con aquellos que mantienen que la fe inevitablemente lleva a la cura de las dolencias.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">En su obra titulada Creo en los milagros, declara con desdén que muchas veces vio cómo a personas tremendamente enfermas se les decía que no eran sanadas debido a su falta de fe. También dice que muchas veces se vio inclinada a reaccionar contra aquellos que juzgan a los demás en base a eso.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Cuando le preguntaron a Kuhlman por qué nunca había escrito un libro sobre el mecanismo del ministerio de la sanidad, ella declaraba no haberlo hecho porque no lo entendía ni ella misma. Durante un tiempo pensó que era absolutamente necesaria la fe del enfermo, pero dice que Dios le demostró lo contrario, cuando sanó a un hombre sordo que declaró no creer. Tales experiencias echaron por la borda su creencia anterior.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Inclusive en cuanto toca a la voluntad de Dios acerca de la sanidad, Kuhlman dudaba. Aunque, en sentido general, ella sentía que la voluntad de Dios era sanar, también menciona que no estaba segura si era o no cierto en diversos casos. Debido a esto último, si siguiera viva, Kuhlman no sería considerada como maestra del movimiento de la fe, pues no estaría alineada con las premisas del mismo. Aunque varios maestros de la fe considerarían estos puntos de vista como expresión de incredulidad, pocos han visto las multitudes que ella atraía o visto resultados semejantes a los que obtenía (estos comentarios son solo aclaratorios y no endosan como buenas y validad las enseñanzas de Kuhlman).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Como varios de los principales maestros están en total desacuerdo entre sí, y debido a que la cuestión de la sanidad divina es muy compleja, debemos limitar nuestro estudio al método de la negación de los síntomas.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Examinaremos las premisas y las Escrituras relacionadas con ellas, en un intento por determinar si este método es correcto con respecto a las Escrituras y a qué grado se justifica el interés generalizado que causa en nuestros días.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Esperamos llegar a una conclusión equilibrada como para sostenerla sin dañar la fe ni restringir la mano del Dios soberano; sea con respecto a su habilidad de sanar o a los métodos que Él emplea.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Examinemos, pues, algunas preguntas vitales.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">En 1 Pedro 2:24, ¿se nos garantiza la sanidad instantánea y milagrosa? por sus llagas&#8230; (1 Pedro 2:24).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Quien llevó el mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados (1 Pedro 2:24).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">La más mínima mención del tema de la sanidad en los círculos de la Palabra de fe, provoca —casi garantizado— los clamores de &#8220;por cuya herida fuisteis sanados.&#8221; Esta cláusula es vista como evidencia adecuada para el método de la negación de los síntomas, capaz de silenciar toda oposición.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Esta interpretación gira alrededor del uso del tiempo pasado del verbo &#8220;sanar.” Para el movimiento de la Palabra, nuestra salud física es algo ya legalmente obtenido, tan a nuestra disposición como la salvación de los pecados; y ya que esto último puede ser ganado por fe solamente, igual lo primero. La única barrera posible es la incredulidad.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Las marcas del látigo (las llagas) en la espalda de Jesús fueron un sustituto para nuestras enfermedades, según estos maestros, así que no hay base legítima para estar enfermo, aparte del pecado. Cualquier síntoma de enfermedad es una mentira del enemigo, que debe ser rechazada de plano.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Aunque han sucedido milagros a través de este método, no estamos tratando con testimonios, sino con análisis de la Escritura. A pesar de que el método de la negación de los síntomas puede tener base escritural, es inaceptable que 1 Pedro 2:24 sea prueba de ello. Mis razones, a continuación:</h3>
<h3 style="text-align: justify;">1. Nada cambia, sea que la sanidad esté o no presente en la expiación.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Aunque reconozcamos que este versículo prueba que la sanidad está en la expiación, aun así no es prueba de que deba ocurrir instantáneamente o por medios milagrosos. El asunto del cuándo y el cómo no se menciona, solo lo asumen aquellos que desean interpretarlo de esa manera.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Todo aspecto de salvación se cumple en la expiación: algunos de estos aspectos están a nuestra disposición al momento, pero otros no. La glorificación de nuestros cuerpos, la plena restauración de la creación material, nuestro derecho a gobernar y reinar junto con Cristo en la tierra, todos son parte de la expiación.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Nuestro perfeccionamiento y santificación fueron también logrados en el Calvario, por lo cual podemos experimentar paz con Dios y seguridad de nuestra salvación. Pero, ¿cuántos somos ya perfectos? La santificación es un hecho legal y un proceso a la vez. Dios usa una variedad de experiencias para aplicar estos beneficios a nuestras vidas, algunos agradables, otros no tanto.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Lo que se pasa por alto en la interpretación que hace la Palabra de fe de 1 Pedro 2:24, es la distinción entre la compra legal realizada en el Calvario y su resultado en la experiencia. Aunque aceptemos que Jesús murió por nuestras enfermedades, la cuestión del tiempo y el método de aplicación todavía quedan abiertos.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">2. La sanidad física no está en el contexto</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Al ver la palabra &#8220;sanado,” el concepto de enfermedad física al instante nos viene a la mente. Los usos figurativos de esta palabra son menos frecuentes en el castellano. Pero en la Biblia, sanidad se entiende también como salvación.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">En el capítulo 28 de los Hechos, por ejemplo, Pablo cita del capitulo 6 de Isaías: Y oigan con los oídos, y entiendan de corazón, y se conviertan, y yo los sane. En el contexto, tanto de los Hechos como de Isaías, la purga de la culpa moral es el tema, no la sanidad física.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">En toda la Primera Epístola de Pedro no se menciona la sanidad divina, aunque es seguro que el apóstol creía en ella. La primera mitad del versículo demuestra que Pedro se refiere a la crucifixión de Cristo por el pecado quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">El Nuevo Testamento básicamente emplea tres palabras griegas para &#8220;sanar.” Una de ellas es therapeuo, la cual significa sanidad física (literalmente &#8220;sanar&#8221;). La otra palabra es sozo, que significa &#8220;salvar&#8221; y también &#8220;sanar,&#8221; pues se salva al enfermo de las consecuencias de la enfermedad. La tercera es hiaomai, siendo esta la que escribe Pedro en su primera carta (2:24), y significa &#8220;curar.”</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Este último término tiene le peculiaridad de que es una palabra &#8220;camaleón,” es decir, que toma su significado del contexto. Si el objeto gramatical es algo espiritual, la palabra significa sanidad espiritual. Si el objeto es algo físico, debe dársele el significado de sanidad física. Para interpretar este verbo, uno debe preguntarse: &#8220;¿Es el objeto del verbo algo espiritual o algo  físico?” La interpretación acorde será la correcta. Al aplicar este principio a 1 Pedro 2:24, se puede ver que Pedro se refiere a algo espiritual: el pecado. Por las heridas de Cristo hemos sido curados de la &#8220;enfermedad&#8221; del pecado; concepto que encaja perfectamente en la teología y énfasis de toda la 1 Epístola de Pedro.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Si Pedro hubiera deseado aclarar que se trataba de sanidad física, el término más apropiado habría sido therapeo, y no hiaomai.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">3. Es una cita de Isaías 53:5</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Algunos han argumentado que sería repetitivo decir la misma cosa dos veces en un versículo. Por lo tanto, Pedro debe haber querido referirse a algo diferente del pecado, en su última cláusula.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Debe tomarse en cuenta que esta cita es una forma muy típica de la poesía judía, llamada paralelismo y ejemplificada en el libro de Isaías. La poesía hebrea es una rima de ideas más que de sonidos. La última sección de un versículo repite el significado de la primera parte, pero en diferentes palabras. Esta fórmula se ve constantemente en los Salmos, de allí su belleza. Por ejemplo: De Jehová es la tierra y su plenitud; el mundo y los que en él habitan (Salmo 24:1).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Varios de los profetas usaban este formato y tenemos en Isaías el principal ejemplo. Si la cláusula de &#8220;por su herida hemos sido sanados&#8221; se refiriera a algo diferente de la primera parte del versículo, constituiría una ruptura del patrón poético de todo el capítulo 53 de Isaías.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Algunos maestros accidentalmente confunden la diferencia entre Isaías 53:5 y el siguiente versículo citado por Pedro. Se extienden para probar que el versículo 4 se refiere a la sanidad física, señalando que &#8220;dolores&#8221; en realidad significa &#8220;dolencias.” De alguna manera lo mezclan con el versículo de &#8220;por su herida&#8221; y ¡listo!, encuentran la relación con la sanidad física.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Para ser precisos, debemos distinguir cuidadosamente estos dos versículos y dónde se los cita en el Nuevo Testamento. Mateo cita el versículo 4 en Mateo 8:17, refiriéndose con claridad a la sanidad física. Pero Pedro tomó el versículo 5 de Isaías para citarlo en su segunda carta 2:24, y este no se refiere a sanidad del tipo físico.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">¿En qué versículo del Nuevo Testamento se encuentra algo de la negación de los síntomas? Lo más posible es que en Marcos 11:24, que ya fue analizado en el capítulo cinco de esta obra. Lo esencial de dicho texto es que la respuesta se ha dado en sentido legal, antes de la manifestación visible.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Negar que el término &#8220;todo&#8221; incluya la sanidad sería absurdo. Tampoco podemos excluirla en base a que no sea mencionada (la sanidad) específicamente en todo el capítulo. Negarlo nos obligaría a limitar la fe a “mover montañas” y “marchitar higueras.”</h3>
<h3 style="text-align: justify;">La única precaución que debemos tener en cuanto a la aplicación de este texto a la sanidad por negación de los síntomas reside en el  discernimiento de la voluntad revelada de Dios, en cuanto al tiempo y al método.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Las Asambleas de Dios, una denominación clásicamente pentecostal que en verdad cree en la sanidad divina, toman una posición moderada acerca de lo del sufrimiento por enfermedad de los creyentes.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">&#8230;cuando los creyentes optan seguir el modelo del Rey de reyes&#8230; Podrán reconocer la verdad de Romanos 8:17, acerca de que son herederos junto con Cristo: “si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados”. Pablo incluso llegó a gloriarse en sus debilidades, en vez de negarlas (2 Corintios 12:5- 10.)</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Algunos evangelistas del movimiento testifican que han recibido sanidad milagrosa por medio de Marcos 11:24. Su entusiasmo es entendible. Se les hace fácil confundir el don especial de la fe que experimentaron, con la fe general de la vida cristiana ordinaria y, por eso, caen en error doctrinal y en juicios críticos.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">¿Vemos a Jesús o a los apóstoles aplicando el método de sanidad por negación de síntomas? Consideremos algunos posibles ejemplos:</h3>
<h3 style="text-align: justify;">1. Los diez leprosos, Lucas 17:12-14</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Y al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos y alzaron la voz, diciendo: ¡Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros! Cuando él les vio, les dijo: Id, mostraos a los sacerdotes. Y aconteció que mientras iban, fueron limpiados.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">La sanidad tomó lugar después de que los leprosos creyeron su palabra y la obedecieron. Este ejemplo claramente contiene el elemento de la fe, pero no cumple los pasos de la negación de los síntomas. Jesús no les requirió que confesaran su sanidad como obtenida antes de que realmente ocurriera.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">2. El hijo del noble, Juan 4:49-51</h3>
<h3 style="text-align: justify;">El oficial del rey le dijo: Señor, desciende antes de que mi hijo muera  Jesús le dijo: Ve tu hijo vive. Y el hombre creyó la palabra que Jesús le dijo, y se fue. Cuando ya él descendía, sus siervos salieron a recibirle, y le dieron nuevas, diciendo: Tu hijo vive.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">El noble demostró su fe en Marcos 11:24, ya que creyó sin tener ninguna evidencia visible de la sanidad, aparte de la palabra de Jesús. No podía ver a su hijo, pues no se encontraba presente. Jesús no le requirió que negara ningún síntoma, solamente que creyera su palabra.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">3. El criado del centurión, Mateo 8:13</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Entonces Jesús dijo al centurión: Ve, y como creíste, te sea hecho. Y su criado fue sanado en aquella misma hora.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">La sanidad fue efectiva al instante, basada en la fe del centurión. Este debía creer que su criado sería sanado con solo una palabra de Jesús. La ausencia del criado presenta el mismo problema del caso anterior. Estos incidentes son excelentes ejemplos de fe, pero quedan muy lejos de ser prueba de la sanidad por negación de los síntomas.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Otros ejemplos del Nuevo Testamento sobre este método de sanidad no vienen pronto a la mente. Si aceptáramos que los mencionados pueden ser tomados como ejemplos del método, apenas serían tres casos de un total de treinta aproximadamente, aparecidos en el Nuevo Testamento. Es decir un diez por ciento del total.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Nos preguntamos por qué tanto énfasis en un método que representa no más del diez por ciento de los casos. ¿Por qué se lo proclama como si representara el cien por ciento? ¿Es apropiada esta perspectiva bíblica? Es mí parecer que un ministerio responsable debería someter este método a la guía del Espíritu Santo para cada caso individual y no emplearlo cuando no existe indicación de que deba ser aplicado. La iglesia debe reconsiderar su postura y adoptar un equilibrado y moderno enfoque del tema de la sanidad.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">¿Y qué acerca de las sanidades que se atribuyen los maestros de la fe? ¿Son genuinas?</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Posiblemente lo sean. No por sus enseñanzas, sino a pesar de ellas. Por mis conexiones con una variedad de grupos cristianos, he podido concluir que estos maestros no experimentan un mayor porcentaje de sanidades que otros. Lo que sucede, es que ellos hablan más al respecto.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Ya se discutió el tema de la “manipulación semántica,” por la cual se alteran las definiciones bíblicas. Los milagros experimentados en el movimiento de la fe pueden ser un efecto reverso de manipulación semántica.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Cuando dichos maestros usan las palabras “Dios, Cristo o fe,” los oyentes pueden asumir que están hablando sobre una sola confianza en Dios. Posiblemente ignoran que los maestros en verdad se refieren a la manipulación de Dios y a una fuerza mística llamada “fe.” Dios, en su misericordia, pasa por alto la ignorancia de tales oyentes y responde a sus clamores.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Mi sospecha es que esto sucede a menudo en América Latina. El catolicismo enseña una correcta doctrina de Dios, a pesar de sus crasos errores. Los católicos, o quienes dejaron el catolicismo, pueden clamar el nombre de Dios, como fueron adoctrinados. Por su gracia, Dios puede usar ese llamado, a pesar del contenido falso de las palabras que los maestros predican. </h3>
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		<title>La psicología&#8230; del movimiento de la prosperidad</title>
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		<pubDate>Wed, 16 Dec 2009 12:00:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Evangelio Prosperidad]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: justify;">Por coincidencia, mis parientes de ambos lados familiares provienen de  la misma región de Estados Unidos de la que son los fundadores del Movimiento Palabra de fe. Cada país tiene sus regiones distintas, que comparten el mismo acento y ciertos patrones de pensamiento.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Estoy muy familiarizado con la cosmovisión de la región centro occidental. Puedo a veces detectar a una persona que ha sido criada en dicha región, aunque haya perdido su acento, pues sus actitudes y formas de percibir  la realidad, la delatan.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">No me ha sorprendido descubrir actitudes típicas de centro occidente reflejadas en las enseñanzas de Palabra de fe. La mentalidad de sus fundadores es tan clásica de esa región, que aun cuando no hubiera sabido su procedencia, la habría adivinado sin dificultad alguna.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">No todos sus adherentes muestran estas características, ni estos comentarios constituyen evidencias objetivas. Pero ciertas tendencias se notan en sus libros y sermones de manera tan destacable que valen la pena subrayarlas.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="text-decoration: underline;"><span style="color: #008000;">Extremismo</span></span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">El extremismo ve la realidad en blanco y negro. Todas las cosas tienden a ser absolutamente correctas o puramente incorrectas.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">El extremista categoriza a la gente de manera similar. Para él todos son buenos o malos, llenos de fe o completamente incrédulos. Siente que hay una sola forma correcta de hacer cualquier cosa. La idea de que pueda existir más de una manera o, de que un punto de vista esté parcialmente correcto o incorrecto, no cabe con facilidad en la mente de un extremista.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Para el extremista, si el Señor prospera a los piadosos, algo malo debe haber en quien no es rico. Si alguien enferma y Dios no le sana, debe ser por pecado o falta de fe. Interrogantes más allá de eso son innecesarios.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Sería muy conveniente si la realidad operara de manera acorde. Pero no es así. En efecto, ni Dios actúa así. ¿Se ha dado cuenta de que cada vez que pensamos haber descubierto la fórmula espiritual perfecta, Dios hace algo para mostrarnos que no es así? Así crecemos. Cuando las cosas no salieron como pensábamos, buscamos a Dios y descubrimos nuevas verdades.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Un pastor responsable no cerrará los ojos ante los problemas de la gente, solamente porque sus fórmulas no funcionaron de acuerdo al plan. Tampoco tachará a la gente de insinceros o ignorantes.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">La ley más elemental para razonar e investigar en cualquier campo o dominio humano, espiritual o secular, funciona bajo el siguiente principio: si un fenómeno no se conforma a la teoría aceptada, se debe investigar hasta saber por qué. Dios usa este proceso natural para guiarnos a un nuevo entendimiento. Pero a veces cerramos nuestra mente de una manera necia, actuando irresponsablemente hacia nosotros mismos, hacia los demás y hacia Dios.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="text-decoration: underline;"><span style="color: #008000;">Anti-intelectualismo</span></span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">“¿No es preferible pertenecer a un grupo de predicadores incultos llenos del Espíritu Santo que a uno de teólogos áridos?” decía un predicador en la grabación. “Bueno, sí —pensé—, cualquier cristiano preferiría estar en el primer grupo, lleno del Espíritu Santo, sin tomar en cuenta el grado de educación.”</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Sin embargo, agradezco mucho que esa no sea la única opción que tengo.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">¿Qué tal la siguiente?: ¿Entre cuáles quisiera estar: entre un grupo de predicadores incultos llenos del Espíritu Santo o uno de teólogos llenos del Espíritu Santo?</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Para algunos del movimiento esta última opción es imposible. ¿Por qué? Por el fenómeno del anti-intelectualismo.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Esta postura sostiene que el intelecto es poco válido en la búsqueda y evaluación de la verdad. El corazón es bueno y malo para la cabeza. La razón se opone a la fe o al menos es un obstáculo. La educación es peligrosa para el crecimiento espiritual. Así son las actitudes que  tipifican el anti-intelectualismo.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Durante la primera mitad del siglo XX, hubo gran cantidad de avances científicos y, junto con ellos, también fueron proclamadas teorías pseudocientíficas, como por ejemplo, la teoría de la evolución. En las universidades predominaba la enseñanza de las filosofías materialistas y humanistas. La teología liberal también mostró gran crecimiento.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Por todo lo expuesto, se produjo un clima poco manejable para muchos cristianos y, en vez de sostener su postura y derrotar tales ideas en sus propios términos, casi todos se retiraron del área del pensamiento y el intelecto. Solo el &#8220;corazón&#8221; interesaba (pero sin definir exactamente qué se entiende por corazón) y como resultado, surgió una ola de anti-intelectualismo entre los evangélicos.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Esta postura es también un aspecto del pensamiento místico. Para el místico, la razón es un medio innecesario para la verificación de la verdad. Tal vez no lo exprese en estos términos, pero en su corazón, lo piensa así.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Es imprescindible aceptar la validez de la razón para evaluar las verdades sin eso, ningún pensamiento puede ser válido, incluyendo el cristianismo.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Al rechazar el valor de la razón, ni siquiera podemos evaluar las verdades bíblicas. No se puede usar el intelecto para descalificar su propia validez.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">El anti-intelectualismo nunca es válido. Por definición, se invalida solo. Aun cuando puede ser expresado en términos muy &#8220;espirituales&#8221; y sonar muy santo, siempre es un error.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Aunque nuestra razón sea válida, nuestro nivel de conocimiento puede no serlo, especialmente cuando es conocimiento fuera de los límites de la creación material, es decir del campo espiritual. Pues, ¿cómo se puede saber si alguna información que llega desde fuera de la creación es correcta? Para saberlo es necesario un estándar con el cual se pueda establecer un juicio. Tal norma debe ser racionalmente congruente consigo misma y con el criterio para establecer un juicio: solo la Biblia llena estos requisitos y puede ser el estándar para la revelación tanto de la verdad como del conocimiento.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Por eso afirmamos que cualquier supuesta revelación espiritual que nos urge a pasar por alto la razón, también está urgiéndonos a obviar la Biblia.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Además, se hace evidente que la doctrina de Palabra de fe se coloca ingenuamente en manos del existencialismo y humanismo secular. Estos afirman que el cristianismo es una creencia sin base racional. Ambos declaran que existe una dicotomía irreconciliable entre la fe y la razón.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Para estos la fe es creer algo sin evidencias, o en contra de ellas. Significa un paso no racional, abandonando totalmente la facultad humana de razonamiento.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">La fe, vista de esa manera, no es bíblica. La fe bíblica es un paso lógico de confianza, basada en un Dios siempre congruente consigo mismo. Es decir, que la fe, en el verdadero sentido cristiano, no puede ser vaciada de su contenido racional.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">En todos los demás puntos, el humanismo y la Palabra de fe son contrarios. Pero concuerdan en su definición de fe. El humanista puede señalar a los cristianos y manifestar: ¡Ahí está! Los mismos cristianos admiten que su fe no es racional. ¡Así se ve su falsedad!</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="text-decoration: underline;"><span style="color: #008000;">Misticismo cristiano</span></span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Un cristiano místico es aquel que basa su percepción de la realidad en la subjetividad y en experiencias internas que él piensa provienen de Dios, en vez de basarse en hechos objetivos (como por ejemplo el análisis de las Escrituras).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Este tipo de creyente solo acepta los hechos que son consistentes con lo que él cree haber recibido de Dios. Si los hechos no son consistentes con sus impresiones internas, los descarta y continúa proclamando lo que imagina haber escuchado de Dios.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Todos los creyentes experimentamos impresiones subjetivas del Espíritu Santo. Con el tiempo aprendemos cómo responder a ellas. Pero, todos los teólogos cristianos concuerdan en que es antibíblico basar las doctrinas en algo externo a las Escrituras. Desafortunadamente, existen otros espíritus que tratan de influenciarnos: el diablo existe. De allí, la razón de que debemos basarnos en un estándar externo como medida de las cosas, es decir, la Biblia.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Algunos líderes del Movimiento Palabra de fe siguen ese mismo patrón de misticismo. Después de haber leído unos 40 de sus libros, me es evidente que ellos no llegan a sus creencias por medio del escudriñamiento de las escrituras. Todos mencionan algún tipo de &#8220;conocimiento revelado&#8221; como base de sus posiciones. Buscan versículos después para confirmar tales revelaciones.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">En vista de que un análisis escritural serio no fue lo que les convenció desde el principio, es casi imposible convencerles de sus errores por media de las escrituras. Perciben sus revelaciones con un entendimiento superior.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">El místico eventualmente se vuelve una victima de su propio pensamiento, ya que si confesara que los hechos prueban su error, esto le ocasionaría una tremenda duda en todas las creencias de su vida y ministerio. El precio que tendría que pagar por cuestionar sus propios métodos se vuelve demasiado elevado. Hay demasiado en juego, demasiada realidad que afrontar.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Descarta a todas las personas y hechos en contra. El místico se dedica a vivir el resto de su vida en una burbuja psicológica irreal pero “segura”, construida por él mismo. La gente que no concuerda con sus ideas, es tachada como &#8220;incrédula&#8221; y aquellos que le dicen que han puesto a prueba sus enseñanzas, sin ningún resultado, son vistos como personas que se engañan a si mismas.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="text-decoration: underline;"><span style="color: #008000;">Pragmatismo</span></span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Si algo suena bien, se siente bien y funciona bien, debe ser lo correcto. Esta fórmula parece ser la seguida por muchos cristianos de hoy, para llegar a sus posturas doctrinales.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">El pragmatismo se basa en la premisa de que si algo funciona bien en la vida, debe ser verdad. Esta actitud, tan profundamente basada en la cultura estadounidense, es producto de nuestra historia.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Cuentan que un pastor entró cierta noche a una reunión de cristianos y encontró a varios de ellos jugando a la ouija. Cuando les advirtió: “¿No saben que eso está mal?,” le contestaron: “¡Pero funciona!” No fue fácil para el pastor llegar a persuadirles de que el hecho de que funcionara no lo hacía bueno.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Las fórmulas espirituales dan resultado si son verdaderas, pero el hecho de que algo funcione no constituye evidencia de verdad. Puede darse el caso de que la razón que parece funcionar sea un espíritu falso, como en el juego de la ouija. La evidencia de la verdad espiritual es la Biblia y nada más. Por esa razón, el que un individuo sea próspero en su vida no prueba nada de nada. </h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #008000;"><span style="text-decoration: underline;">Culto a los héroes</span></span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">“Bueno, si toda su doctrina es errada, ¿Cómo se explica que estos maestros tengan ministerios tan grandes?,” me preguntaba un anciano de una iglesia. Para él, este argumento era devastador. Y yo, en verdad me sentí devastado por un momento. No porque la pregunta fuera de difícil respuesta, sino por pensar que una persona de ese rango en la iglesia, pudiera considerar eso como un argumento convincente.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Muchas sectas falsas tienen ministerios en gran escala, entre ellos los mormones, testigos de Jehová y otros. El “ministerio” del Papa es muy grande también. El tamaño de un ministerio nunca prueba que sea portador de la verdad.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Indudablemente que un líder muy conocido y respetado causa gran impacto psicológico. Las buenas cosas que ha hecho en el pasado tienden a darle un aire de credibilidad a las que dice en el presente.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Pero incluso un hombre bueno puede decir cosas erradas y malas. Pedro es el ejemplo clásico, cuando dijo e hizo varias cosas más bien tontas, incluso después de Pentecostés. Pablo tuvo que reprenderlo, en Gálatas capítulo 2.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Pedro tenía una excelente reputación en la Iglesia, sin embargo lo encontramos haciendo ciertas necedades que podía haber puesto en peligro el futuro de la iglesia. Pablo lo corrigió para bien de todos. Algunos hombres buenos empiezan bien, pero terminan haciendo necedades; esto no los transforma en malas personas, simplemente en seres falibles, como lo somos todos.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">En los Estados Unidos, nuestra tendencia a rendir culto a los héroes ha llevado a que algunos líderes de personalidad encantadora sean puestos en alta estima, sin que realmente lo merezcan. Algo similar puede ser el caso de estos maestros de la Palabra de fe.</h3>
<p>¿Te confrontó, te retó? no esperes más y ¡compártelo! <script src="http://cdn.socialtwist.com/2009062019571/script.js" type="text/javascript"></script><a class="st-taf" style="border:0;padding:0;margin:0;" onclick="return false;" href="http://tellafriend.socialtwist.com:80"><img style="border:0;padding:0;margin:0;" onclick="STTAFFUNC.cw(this, {id:'2009062019571', link: window.location, title: document.title });" onmouseover="STTAFFUNC.showHoverMap(this, '2009062019571', window.location, document.title)" onmouseout="STTAFFUNC.hideHoverMap(this)" src="http://images.socialtwist.com/2009062019571/button.png" alt="SocialTwist Tell-a-Friend" /></a></p>
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		<title>Job y el reino</title>
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		<pubDate>Wed, 02 Dec 2009 12:00:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Los cristianos sufren]]></category>
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		<category><![CDATA[Sufren los cristianos]]></category>
		<category><![CDATA[sufrimiento]]></category>

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		<description><![CDATA[En un concurso televisado hace algunos años, un grupo de infantes debía — cada uno— colocar diversas piezas de madera en el sitio correcto de un tablero. Uno de los pequeños llegó al último espacio redondo que le sobraba, pero con una pieza cuadrada en su mano. El dilema y la confusión eran aparentes en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h4 style="text-align: justify;">En un concurso televisado hace algunos años, un grupo de infantes debía — cada uno— colocar diversas piezas de madera en el sitio correcto de un tablero. Uno de los pequeños llegó al último espacio redondo que le sobraba, pero con una pieza cuadrada en su mano. El dilema y la confusión eran aparentes en su rostro al darse cuenta de que había hecho todo mal desde el inicio del problema. Pero en lugar de ceder a lo obvio, hizo lo típicamente humano: tratar de meter la pieza a la fuerza en el espacio y golpearla con su pequeño puño con todas sus fuerzas.</h4>
<h4 style="text-align: justify;">¡Cuán a menudo los cristianos somos tentados a hacer lo mismo con una doctrina! Apenas pensamos tener la respuesta a algo, ¡horror!, y aparece un versículo que contradice toda la fórmula. Entonces, en vez de volver a la premisa básica (la primera pieza), tomamos el versículo, lijamos sus costados y simplemente lo acomodamos a la fuerza. Así armamos nuestro pequeño paquete doctrinal y pensamos que es irrefutable.</h4>
<h4 style="text-align: justify;">El dilema del justo que sufre, retratado en el libro de Job, es la última pieza con la que el Movimiento de la fe tiene que enfrentarse, si desea mantener intacta la universalidad de sus premisas. Así declaran al respecto que las dificultades de Job le cayeron por falta de fe, la cual a su vez fue causada por un problema de temor. Para ello citan Job 3:25: Porque el temor que me espantaba me ha venido. Y me ha acontecido lo que yo temía. </h4>
<h4 style="text-align: justify;">Jerry Savelle explica que Dios le dio riquezas a Job, pero que él mismo las destruyó debido a su temor. Fue su propia lengua la que lo metió en problemas, según dice. Pero, avanzando más en el libro, su confesión positiva le saca adelante.48</h4>
<h4 style="text-align: justify;">Entonces, de acuerdo con este punto de vista, los amigos que le consolaban habrían estado en lo correcto. Job se lo merecía, por haberse él mismo traído desgracia por su pecado de incredulidad y temor.</h4>
<h4 style="text-align: justify;">Pero revisemos el libro de Job y veamos cuál fue la causa de sus problemas.</h4>
<h4 style="text-align: justify;">Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal? (Job 1:8).</h4>
<h4 style="text-align: justify;">¿A qué temía Job? ¡Le temía a Dios y a su juicio! Y cuando dice en el capítulo 3: &#8220;y me ha acontecido lo que yo temía,” expresa —en el lenguaje poético del libro—, su pensamiento de que lo sucedido provino de Dios mismo.</h4>
<h4 style="text-align: justify;">Dios, en Job 2:3, indica que lo ocurrido no tenía causa en Job: ¿&#8230;para que lo arruinara sin causa?</h4>
<h4 style="text-align: justify;">La historia completa del desafío de Satanás y las simples respuestas de Dios acerca del carácter impecable de Job eliminan toda posibilidad de que sus problemas le vinieron por causa suya. La posición del Movimiento Palabra de fe acerca de este libro podría ser válida si se leyera que Dios hubiera dicho algo así: “Está bien, Satanás, tienes aquí un punto a favor. Job tiene un pequeño problema de temor, entonces tienes derecho de atacarlo.” Pero claro que algo así no se lee, más bien Dios dice: ¿…y que todavía retiene su integridad, aun cuando tu me incitaste contra el para que lo arruinara sin causa? (Job 2:3).</h4>
<h4 style="text-align: justify;">¿Por qué habría llamado perfecto Dios a Job, si tenía un problema de miedo e incredulidad? El temor a Jehová jamás constituye falta. Dios deja perfectamente en claro que los desastres sufridos por Job no provenían de sí mismo.</h4>
<h4 style="text-align: justify;">Otro uso muy peculiar del libro de Job se halla en el capitulo 36, versículo 11: Si oyeren, y le sirvieren, acabaran sus días en bienestar y sus años en dicha.</h4>
<h4 style="text-align: justify;">Nuevamente, Savelle exclama que si obedecemos y servimos a Dios, podremos pasar nuestra vida terrenal con prosperidad y placer.49</h4>
<h4 style="text-align: justify;">Savelle ignora que Dios no está diciendo nada de esto en el versículo 11. Es Eliú quien, en medio de su argumento erróneo, insiste en que los problemas de Job han sido causados por alguna perversidad secreta suya. En el versículo 17 del mismo capitulo, él dice: Mas tú has llenado el juicio del impío, en vez de sustentar el juicio y la justicia. O en otras palabras:&#8221;¡Mereces tu castigo, Job!”</h4>
<h4 style="text-align: justify;">¿Acaso el Señor confirma la premisa básica de Eliú? NO. Mi ira se encendió contra ti y tus dos compañeros: porque no habéis hablado de mí lo recto, como mi siervo Job (42:7). Luego Dios añade que Job debería orar por ellos: “&#8230;a él atenderé para no trataros afrentosamente&#8221; (v. 8).</h4>
<h4 style="text-align: justify;">Dios mismo afirma que las declaraciones de los consoladores de Job son completos desatinos. Parece como que si Dios le hubiera hecho regresar a Eliú a la pizarra para reexaminar su premisa de que no es posible que un hombre justo sufra enfermedad y pobreza. Es así como se concluye que las argumentaciones de Eliú en Job 36 son realmente ejemplos inspirados por Dios acerca de la locura humana, y no una declaración de la voluntad de Dios para los creyentes.</h4>
<h4 style="text-align: justify;">Toda la Biblia es palabra inspirada por Dios, pero no todo es una cita de Dios mismo. En ocasiones la Escritura registra las tonterías que la gente dijo o hizo, para que nosotros no caigamos en igual falta.</h4>
<h4 style="text-align: justify;">En el pensamiento del Movimiento de la prosperidad, no hay lugar para el sufrimiento de los creyentes obedientes. Se señala que ciertos textos bíblicos indican que el reino de Dios ya ha venido a la tierra en forma del Primer Adviento de Cristo. Versículos tales como Lucas 17:21 (porque he aquí el reino de Dios está entre vosotros) y Mateo 4:17 (el reino de Dios se ha acercado) son su base.</h4>
<h4 style="text-align: justify;">El razonamiento es el siguiente: Ya que Dios ha establecido su reino en la tierra con Jesús y sus seguidores, podemos acceder a todas las bendiciones del reino aquí y ahora, en la época actual. Al no existir enfermedad ni escasez en el cielo, tampoco debe haberlas entre nosotros. El reino es un asunto en tiempo presente.</h4>
<h4 style="text-align: justify;">Parece que existe un mal colocado énfasis en este punto. El reino no se ha establecido en su totalidad. Muchos versículos del Nuevo Testamento indican que el reino también es en el futuro.</h4>
<h4 style="text-align: justify;">El Señor Jesucristo que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino (2 Timoteo 4:1)… me preservará para su reino celestial (2 Timoteo 4:18)… es necesario que a través de muchas tribulaciones, entremos en el reino de Dios (Hechos 14:22).</h4>
<h4 style="text-align: justify;">Además, Pablo nos dice que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios (1 Corintios 15:50).</h4>
<h4 style="text-align: justify;">Por todo el Nuevo Testamento hay un tono futurista en cuanto al reino. Los maestros de la Palabra se adelantan a los límites del desarrollo corriente del reino y quieren que se manifieste todo en el presente. Naturalmente que Dios no desea la pobreza, la enfermedad, el dolor ni la tristeza en la tierra.</h4>
<h4 style="text-align: justify;">Pero la voluntad de Dios está en proceso de desarrollo y aún no ha llegado a su cumplimiento en la tierra.</h4>
<h4 style="text-align: justify;">Hasta los santos más piadosos experimentan dolor, tristeza u otros infortunios en su momento actual. Y los experimentan dentro de la voluntad presente de Dios, porque existen todavía dentro de una creación caída.</h4>
<h4 style="text-align: justify;">El hecho de que el reino aún no se cumpla en su totalidad, produce que ciertas áreas de nuestro entendimiento sean nebulosas. Así, cuando se enseña sobre este tema, se lo debe hacer con mucha cordura y moderación.</h4>
<h4 style="text-align: justify;">La Iglesia de Esmirna es otro obstáculo en las suposiciones de la Palabra de fe acerca de los ciudadanos del reino. Yo conozco tus obras, y tu tribulación y tu pobreza (pero tu eres rico), Apocalipsis 2:9. Aquí Jesús otorga su reconocimiento a la Iglesia de Esmirna por sus riquezas espirituales, a pesar de su pobreza. Si la palabra &#8220;rico&#8221; se estuviera refiriendo a riqueza material, entonces &#8220;pobreza,” por contraste, tendría que significar destitución espiritual. Pero Dios no alabaría su pobreza espiritual.</h4>
<h4 style="text-align: justify;">Tampoco no dice que su riqueza espiritual dependa de su pobreza material.</h4>
<h4 style="text-align: justify;">Este texto no apoya ni una doctrina de prosperidad ni una de pobreza tampoco. Indica que la bendición espiritual estaba con ellos, a pesar de sus circunstancias económicas.</h4>
<h4 style="text-align: justify;">Los judíos dispersos de Palestina después del Pentecostés tampoco vivían en prosperidad, de acuerdo con Santiago 2:5-6:</h4>
<h4 style="text-align: justify;">¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman? Pero vosotros habéis afrentado al pobre. ¿No os oprimen los ricos, y no son ellos los mismos que os arrastran a los tribunales?&#8221;</h4>
<h4 style="text-align: justify;">La actitud de Santiago se muestra incongruente con la doctrina de la prosperidad del siglo XX.</h4>
<h4 style="text-align: justify;">Por eso nos distanciamos justificadamente del absurdo ascetismo medieval, el cual surgió de una interpretación desequilibrada de dichos textos.</h4>
<h4 style="text-align: justify;">Asimismo rechazamos el equivalente desequilibrio que resulta del distorsionado punto de vista acerca del reino de Dios tal como lo presenta el Movimiento Palabra de fe.</h4>
<p>¿Te confrontó, te retó? no esperes más y ¡compártelo! <script src="http://cdn.socialtwist.com/2009062019571/script.js" type="text/javascript"></script><a class="st-taf" style="border:0;padding:0;margin:0;" onclick="return false;" href="http://tellafriend.socialtwist.com:80"><img style="border:0;padding:0;margin:0;" onclick="STTAFFUNC.cw(this, {id:'2009062019571', link: window.location, title: document.title });" onmouseover="STTAFFUNC.showHoverMap(this, '2009062019571', window.location, document.title)" onmouseout="STTAFFUNC.hideHoverMap(this)" src="http://images.socialtwist.com/2009062019571/button.png" alt="SocialTwist Tell-a-Friend" /></a></p>
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		<title>Así como prospera tu alma</title>
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		<pubDate>Mon, 30 Nov 2009 12:00:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Evangelio Prosperidad]]></category>
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		<category><![CDATA[evangelio falso de la prosperidad]]></category>
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		<description><![CDATA[Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma. 3 Juan 2. Este versículo es infaltable en cualquier publicación del Movimiento de la prosperidad, por breve que fuere. Los maestros de la fe proclaman que este versículo confirma de manera contundente que los cristianos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h4 style="text-align: justify;"><span style="color: #0000ff;">Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma. 3 Juan 2.</span></h4>
<h4 style="text-align: justify;">Este versículo es infaltable en cualquier publicación del Movimiento de la prosperidad, por breve que fuere. Los maestros de la fe proclaman que este versículo confirma de manera contundente que los cristianos siempre prosperarán en proporción directa a la condición de su alma. Las claves son la obediencia y la fe. Según ellos, la prosperidad es el resultado de ciertas leyes tan absolutas como la gravedad.</h4>
<h4 style="text-align: justify;">Básicamente, los maestros de la “fe” obtienen tres premisas de este versículo:</h4>
<h4 style="text-align: justify;">1. Es la voluntad de Dios que todos los creyentes prosperen.</h4>
<h4 style="text-align: justify;">2. La prosperidad y la salud física son las más altas prioridades de Dios para nosotros.</h4>
<h4 style="text-align: justify;">3. Nuestro grado de prosperidad financiera es un fiel reflejo de nuestra condición espiritual.</h4>
<h4 style="text-align: justify;">¿Hallarían acaso estos hermanos una fórmula espiritual y un estilo de vida que nos pueda enriquecer a todos los creyentes? De ser así, yo estaría dispuesto a aceptarlo de corazón, pero bajo la condición de que alguien me contestara aceptablemente las siguientes cuatro objeciones a su interpretación de 3 Juan 2.</h4>
<h4 style="text-align: justify;"><span style="color: #0000ff;">Objeción # 1. No existe ninguna cláusula condicional en este versículo.</span></h4>
<h4 style="text-align: justify;">Una cláusula condicional es la parte de la oración que indica un condicionamiento para que algo suceda y generalmente va precedida de la conjunción si, como en la siguiente oración: &#8220;Si crees, serás salvo.” La partícula si, inmediatamente introduce la condición para ser salvo. No todas las cláusulas de este tipo contienen la conjunción, pues a veces está en forma tácita o reemplazada por introducciones diferentes como: el que, quien, cuando, etc.</h4>
<h4 style="text-align: justify;">En estos casos, el idioma griego es muy preciso. Cuando se trata de una condición general, lo indica con ciertas construcciones gramaticales fijas.</h4>
<h4 style="text-align: justify;">Pero la frase Así como prospera tu alma, NO contiene tal tipo de construcción gramatical. Por lo tanto, no puede ser considerada como condicionamiento para nada.</h4>
<h4 style="text-align: justify;">Jerry Savelle utiliza una línea argumentativa bastante extraña para salir de este atolladero. Él señala que Juan 3:16 es una promesa escrita por el apóstol Juan y que, como 3 Juan 2 también pertenece al mismo autor, debe ser igualmente una promesa.35</h4>
<h4 style="text-align: justify;">Sin embargo, falla al no tomar en cuenta que Juan 3:16 contiene todas las características de una promesa, mientras que 3 Juan 2 no contiene ninguna.</h4>
<h4 style="text-align: justify;">Juan 3:16 emplea la cláusula relativa condicional &#8220;que todo aquel que en él crea&#8221; con ciertos aspectos gramaticales como el subjuntivo, característico de una oración condicional, y se trata efectivamente de una promesa. Si el apóstol hubiera intentado que el versículo 2 de su tercera carta fuera una promesa con la misma intensidad, no hay ninguna razón para que no hubiera utilizado similar construcción gramatical.</h4>
<h4 style="text-align: justify;">En 3 Juan 2, el autor sencillamente enuncia un hecho acerca de Gayo, sin poner ninguna condición para él o nosotros. Este tipo de cláusula es de tipo indicativo, porque simplemente informa o señala un hecho sin ninguna implicación subsiguiente.</h4>
<h4 style="text-align: justify;">Algunos han insistido que las palabras &#8220;así como&#8221; se refieren a una relación &#8220;proporcionalmente directa a.” Pero, la palabra en griego es kathos, y Juan la emplea 45 veces en sus cinco libros del Nuevo Testamento. Aunque podría ser traducida, bajo ciertas circunstancias, de tal manera, es difícil encontrar ejemplos en los escritos de Juan. Normalmente él la emplea para indicar un hecho simplemente. Veamos algunos ejemplos:</h4>
<h4 style="text-align: justify;">Juan 17:11 &#8230; para que sean uno, así como nosotros.</h4>
<h4 style="text-align: justify;">Juan 17:14 &#8230; Porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.</h4>
<h4 style="text-align: justify;">Juan 13:15 &#8230;Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho&#8230;</h4>
<h4 style="text-align: justify;">1 Juan 4:17 &#8230;pues como él es, así somos nosotros en este mundo.</h4>
<h4 style="text-align: justify;">Los maestros de la prosperidad asumen que debido a que kathos puede  introducir una cláusula condicional, esto prueba que la cláusula final del versículo 2 es una. Pero, al ignorar la gramática del griego, no captan que no es la presencia del término lo que hace condicional a la cláusula, sino más bien la forma del verbo. Los ejemplos mencionados ilustran al respecto.</h4>
<h4 style="text-align: justify;">Ningún comentario serio que yo haya examinado, respalda dicha interpretación de esta cláusula. Así por ejemplo, Gray y Adams señalan que Juan conocía la situación espiritual de Gayo por quienes lo visitaban de parte de él.</h4>
<h4 style="text-align: justify;">Eso es confirmado por los siguientes cuatro versículos (3-6) en los cuales nos detalla lo que quiere decir al referirse a la prosperidad del alma de Gayo.</h4>
<h4 style="text-align: justify;">En el v. 3 dice que se regocija cuando los hermanos le dieron testimonio de la verdad que hallaron en Gayo. En el v. 5, Juan alaba la hospitalidad que este les brindó a las personas extrañas. En el v. 6 menciona que estos visitantes pudieron dar fe de su amor. En resumen, la cláusula &#8220;así como tu alma prospera&#8221; es simplemente un reconocimiento de cuanto le informaron los visitantes de parte de Gayo.</h4>
<h4 style="text-align: justify;"><span style="color: #0000ff;">Objeción # 2. La palabra &#8220;deseo&#8221; sería más adecuadamente traducida como &#8220;oro.”</span></h4>
<h4 style="text-align: justify;">El Diccionario Expositivo de Vine asimismo indica que, aun cuando la Biblia traduce esta palabra como &#8220;deseo”, el significado que se encuentra en Juan 3:2 apunta a una implicación de “oración.”</h4>
<h4 style="text-align: justify;">Además, ya que este versículo meramente registra la oración de Juan por su amigo, no puede interpretarse como una declaración de Dios aplicable a todo el cuerpo de Cristo ni debe verse como una promesa.</h4>
<h4 style="text-align: justify;">La frase “en todas las cosas” debe también reexaminarse. El Comentario de Barnes señala que sería más apropiado traducirlo como &#8220;Con respecto a todas las cosas.” Lo explica en base a que al decir &#8220;sobre todas las cosas&#8221; parecería indicar que Juan consideraba a la salud y la prosperidad como la prioridad más alta, pero ese no es el caso ni es tampoco una apropiada interpretación del griego original.</h4>
<h4 style="text-align: justify;">El Nuevo Comentario Internacional, de gran prestigio en círculos evangélicos, también señala que el griego original es peri panton y significa: &#8220;en todo respecto,” lo cual no equivale a pro panton, que significaría &#8220;sobre todas las cosas&#8221; o &#8220;sobre todo.” </h4>
<h4 style="text-align: justify;">Por lo tanto, asumir que la salud y la riqueza sean la prioridad de Dios para el ser humano, no encuentra apoyo en 3 Juan 2.</h4>
<h4 style="text-align: justify;">Pero, ¿cuál entonces es la verdadera prioridad de Dios? Pablo la explica en Efesios 1:5-6: &#8220;habiéndonos predestinado para&#8230; alabanza de la gloria de su gracia.” Así pues, la gloria de Dios mismo, NO la nuestra, es la prioridad, y para que Dios la cumpla, todo es legítimo: sea la riqueza o la pobreza, la persecución o la popularidad.</h4>
<h4 style="text-align: justify;">Muchos me han preguntado: &#8220;¿Qué da más gloria a Dios: un santo que vive en riqueza o uno que vive en pobreza?,” a lo cual podríamos replicar: &#8220;¿Qué glorificaría más a Dios: un santo que vive victorioso a pesar de sus riquezas, o uno que vive triunfante pese a su pobreza?&#8221; El tema es la victoria del creyente, NO la economía. La cuestión a considerar es la victoria en la vida del creyente, no su estado económico.</h4>
<h4 style="text-align: justify;"><span style="color: #0000ff;">Objeción # 3. Se trata de una forma de salutación común en el primer siglo.</span></h4>
<h4 style="text-align: justify;">Esta epístola sigue el modelo de un formato típico del género en el siglo I. William Barclay, uno de los eruditos más sobresalientes del mundo, señala este hecho y cita un ejemplo de una carta de un capitán de barco, que usa terminología casi idéntica a la de 3 Juan 2.</h4>
<h4 style="text-align: justify;">En el Nuevo Comentario Internacional, Howard Marshall confirma el punto de vista de Barclay al señalar que el anciano (Juan) sigue la costumbre tradicional de su tiempo, cuando expresa sus buenos deseos al amigo Gayo.</h4>
<h4 style="text-align: justify;">Claro está que este hecho no reduce la verdad de que es Escritura inspirada, simplemente explica por qué se encuentra en esa forma. Más importante aun, no se trata de una declaración universal de Dios en cuanto a su voluntad para todos los creyentes. Tratarla como si fuera ello, es sacarla de su contexto histórico y literario.</h4>
<h4 style="text-align: justify;"><span style="color: #0000ff;">Objeción # 4. No es una declaración universal de Dios para todo el cuerpo de Cristo.</span></h4>
<h4 style="text-align: justify;">Aun cuando la Biblia es un libro para todo el pueblo de Dios, no todo cuanto contiene es para toda persona creyente. Ejemplos: Los mandatos de Pablo a Timoteo de que se cuide de Alejandro y de traerle su capa antes del invierno. Las instrucciones a Tito de quedarse en Creta. Estos son parte también de la Palabra de Dios. En el caso de los maestros de la prosperidad, ellos han pasado por alto la diferencia de una directiva individual y una promesa universal.</h4>
<h4 style="text-align: justify;">Ni la gramática, ni el contexto ni el trasfondo histórico apoyan la interpretación de 3 Juan 2 que dan los maestros del Movimiento de la prosperidad.</h4>
<h4 style="text-align: justify;">¿Significaría esto que 3 Juan 2 no tiene validez para los cristianos del presente o que todos estamos condenados a vivir en pobreza? ¡No! Este versículo es el ejemplo perfecto del cuidado amoroso y la oración que todos los hermanos en Cristo debemos hacer unos por otros. ¡Cuán alentado se habrá sentido Gayo al ver reconocidas sus cualidades por Juan! ¡Cuán cuidadoso era Juan ante las necesidades de sus hermanos creyentes! La Biblia está llena de promesas de Dios concernientes al cuidado que Él tiene para sus hijos. Es Su voluntad, normalmente, que los cristianos puedan disfrutar de la vida y que sus necesidades sean suplidas. Pero Él lo hace en base a su gracia, no a nuestro merecimiento. </h4>
<h4 style="text-align: justify;"><span style="color: #0000ff;">Un testimonio personal</span></h4>
<h4 style="text-align: justify;">En los treinta años de servicio misionero en muchos países, mi esposa y yo hemos visto cómo Dios ha suplido nuestras necesidades, de una manera consecuente, sin haber tenido que recurrir a una interpretación indefendible de la Palabra para estimular nuestra fe.</h4>
<h4 style="text-align: justify;">Pienso que la ironía del punto de vista del Movimiento de la prosperidad en cuanto a 3 Juan 2 no se encuentra solo en su falsedad sino más en que no es necesario en absoluto.</h4>
<h4 style="text-align: justify;">Antes de dejar la doctrina de la prosperidad, demos una mirada a otros dos textos clave de la Palabra de fe.</h4>
<h4 style="text-align: justify;"><span style="color: #0000ff;">Interés del diez mil por ciento</span></h4>
<h4 style="text-align: justify;">De cierto os digo que no hay ninguno que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras por causa de mí y del evangelio, que no reciba cien veces más ahora en este tiempo; casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y tierras con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna.” Marcos 10:29-30</h4>
<h4 style="text-align: justify;">&#8220;Una asombrosa devolución del 100 por uno es nuestro derecho divino&#8221;, proclaman los maestros líderes del Movimiento de la prosperidad. &#8220;Dios está obligado a darnos 100 dólares por cada dólar que entregamos al evangelio. Y si damos 1000, ¡nos dará 100.000!&#8221;</h4>
<h4 style="text-align: justify;">Si estos versículos son una promesa de un interés del 10000% a nuestros préstamos a Dios, merecen nuestra total atención. Naturalmente, aunque no cuestionamos la verdad de la Biblia podemos considerar las interpretaciones dadas por algunos. </h4>
<h4 style="text-align: justify;">Una vez fui exhortado a &#8220;simplemente creer en la Biblia,” a raíz de una discusión sobre estos puntos. Sin embargo, el cuestionamiento de una interpretación popular no significa estar en desacuerdo con las Escrituras.</h4>
<h4 style="text-align: justify;">Existen dos opciones lógicas al interpretar esos versículos: literal o figurativamente.</h4>
<h4 style="text-align: justify;">La Palabra de fe presenta una interpretación literal, así que debemos examinarla de esa manera primero. Por definición, este tipo de análisis requiere que no se añada ni quite nada del texto. La doctrina de la prosperidad viola su propio principio de literalidad en dos puntos: Primero, no hay mención alguna de que se dé nada a nadie. El concepto de entregar cosas a Dios está completamente ausente del texto. Jesús no dijo &#8220;cualquiera que entregue algo al evangelio&#8230;&#8221; Él dijo &#8220;quienquiera que deje&#8230;&#8221; El texto paralelo que se halla en Mateo emplea el término &#8220;abandone,” lo cual significa dejar completamente todo.</h4>
<h4 style="text-align: justify;">El mismo verbo describe la manera en que los discípulos abandonaron sus redes para seguir a Jesús y nuevamente se lo menciona cuando abandonando a Jesús, huyeron. Ellos no “entregaron” a Jesús a Dios.</h4>
<h4 style="text-align: justify;">Tampoco fueron al templo a dejar allí sus redes. Simplemente las dejaron atrás y siguieron a Jesús. No existe en el texto la noción de ofrendar bienes materiales a Dios. Más bien se refiere a ofrendar nuestra vida entera. Los bienes deben ser dejados atrás y olvidados.</h4>
<h4 style="text-align: justify;">En segundo lugar, tampoco se menciona el dinero. Solo ocho elementos específicos se encuentran en la lista, los cuales serán cien veces retribuidos.</h4>
<h4 style="text-align: justify;">Seis son varios parientes y los otros dos son tierras y casas. Incluso si el tema fuera el de &#8220;dar,” no existe una opción de que podamos escoger qué dar, pues la lista es limitada.</h4>
<h4 style="text-align: justify;">Si se requiere una interpretación literal, entonces debemos también exigir que el tema de dar dinero sea excluido de la discusión, para no violar el principio mismo de este tipo de análisis. Por otro lado, si no se requiere este tipo de interpretación, tampoco podemos reclamar la cláusula del 100 x 1 como literal. Nuevamente, las enseñanzas de la prosperidad se encuentran ante un dilema creado por sus mismos promotores.</h4>
<h4 style="text-align: justify;">Parece que el literalismo se ha topado con obstáculos, pero todavía hay otros: pues, ¿cómo podríamos tener cien madres o hijos? Y ¿qué de los discípulos a quienes Jesús hablaba estas palabras? ¿Acaso recibieron sus intereses en dinero? Más bien llegaron al martirio.</h4>
<h4 style="text-align: justify;">La cláusula &#8220;con persecuciones,” al final del versículo no debe olvidarse. Algunos maestros permanecen impávidos ante esta frase y replican que  la persecución persistirá solo si nosotros se lo permitimos, pues podemos reprenderla en el nombre de Jesús para que nos deje en paz. La confesión positiva saldrá victoriosa. Pero nunca vemos a los apóstoles practicándola o enseñándola a los creyentes convertidos en las epístolas. Al haber visto que una interpretación literal es imposible, nos queda examinar la posibilidad del sentido figurado.</h4>
<h4 style="text-align: justify;">Consideremos la posibilidad de que estos versículos constituyan una hipérbole. Esta es una forma didáctica muy común en los tiempos antiguos, semejante a una parábola. Consiste en una exageración extrema para destacar la certeza de lo expresado.</h4>
<h4 style="text-align: justify;">La parábola del sembrador, por ejemplo, contiene una hipérbole. Jesús  enseñaba acerca de la buena semilla que se multiplicaba 30, 60 y hasta 100 veces. En el contexto se refiere a los convertidos ganados para Cristo, pero no significa que se convertirían precisamente 30 personas en su lugar de predicación.</h4>
<h4 style="text-align: justify;">Habiendo sido misionero, he visto lugares donde toma unos veinte años llegar a tener ese número de convertidos aunque en otros —como en Latinoamérica—, lo mismo sucede en veinte minutos. Existen también lugares en donde no habrá ni uno solo. Jesús estaba enseñando el principio de productividad de Su Palabra.</h4>
<h4 style="text-align: justify;">El factor del 100 x 1 enunciado en algunas partes de la Biblia es similar. Expresa verdades relacionadas al auténtico cuidado de Dios y su bendición sobre los que entregan todo por su causa. Es posible incluso que Dios provea de cien casas a alguien que lo haga; es cierto que Él cuidará y proveerá a esa persona y la usará. Cristo quiere que esperemos bienes terrenales por nuestros sacrificios por Él y no relegarlo todo al cielo. </h4>
<h4 style="text-align: justify;">Quiere que sepamos que las bendiciones terrenales que podamos recibir no son una substracción de nuestra cuenta celestial. Allá la obtendremos en su totalidad. Ese es todo el punto de estos versículos. En esto, la doctrina de la prosperidad tiene razón parcialmente. El contenido básico de esos versículos es este principio y, las partes referentes a las tierras y casas, el 100 x 1 y todo eso, son solo el envoltorio.</h4>
<h4 style="text-align: justify;"><span style="color: #0000ff;">Él se hizo pobre, 2 Corintios 8:9</span></h4>
<h4 style="text-align: justify;">&#8220;Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros por su pobreza fueseis enriquecidos.&#8221;</h4>
<h4 style="text-align: justify;">¿Fue la vida entera de Cristo un sacrificio sustitutivo para que vivamos en prosperidad? A primera vista puede parecer posible que los maestros de la Palabra de fe tengan razón en este punto.</h4>
<h4 style="text-align: justify;">Aunque los defensores de esta doctrina conceden que hay otras formas de riquezas aparte de las materiales, enfatizan que Cristo no fue pobre espiritualmente. Fue pobre en cuanto a la economía del mundo. Según este razonamiento, el versículo solo se podría referir a la garantía de riqueza terrenal para los creyentes por medio de Cristo.</h4>
<h4 style="text-align: justify;">Este argumento sería válido si asumimos que el texto se refiere a la vida entera de Cristo. La interpretación completa gira alrededor del significado  de las cláusulas &#8220;hacerse rico&#8221; y &#8220;hacerse pobre.”</h4>
<h4 style="text-align: justify;">El verbo traducido como &#8220;hacerse pobre&#8221; corresponde a un participio aorista en el griego. Este tipo de construcción gramatical hace que la palabra se refiera a un punto específico en el tiempo y NO es de naturaleza continua. Si Pablo hubiera querido dar a significar que Cristo vivió una vida de pobreza durante su paso por el mundo, habría puesto el verbo en otra forma (en imperfecto del indicativo), el cual se refiere a una acción continua en el pasado.</h4>
<h4 style="text-align: justify;">En contraste, la cláusula &#8220;era rico&#8221; sí es una forma de pasado continuo  (un participio perfecto). Pablo afirma entonces que hubo un tiempo en que Cristo era rico (tiempo continuo) y algo repentino sucedió que hizo que abandonara tales riquezas.</h4>
<h4 style="text-align: justify;">Para interpretar correctamente este versículo ahora, nos debemos hacer las siguientes preguntas: ¿Cuándo fue Jesús continuamente rico? Y ¿en qué consistían dichas riquezas? Seguro que no fue en la tierra; fue solo en el cielo. Entonces, ¿qué sucedió repentinamente en el cielo para que se hiciera pobre? La encarnación, por supuesto.</h4>
<h4 style="text-align: justify;">Él dejó su continuo dominio eterno para concretar el hecho de venir a la tierra por nosotros, para que compartiéramos las riquezas de sus dominios espirituales. Al considerar esto se hace imposible interpretar el versículo como si se refiriera a riquezas materiales o terrenales.</h4>
<h4 style="text-align: justify;">Las riquezas en las que vamos a internarnos no son terrenales. Se refieren a nuestra coherencia con Cristo y nuestra participación como  hijos, nuestra participación de su gracia. Este es el tema de todo el capítulo.</h4>
<h4 style="text-align: justify;">Eruditos reconocidos y prestigiosos confirma este punto. Meyers señala que el aorista denota el evento único de entrar en la pobreza y que no se refiere a la vida de Cristo.37 El Comentario Internacional está de acuerdo con que el aorista se refiere al punto de la Encarnación.38</h4>
<h4 style="text-align: justify;">Cuando existe clara evidencia para una interpretación alternativa, se debe dejar a un lado el dogmatismo. Este es un principio clave en análisis de las Escrituras. Es justo pedir a los maestros de la prosperidad que se abstengan de dogmatismo en cuanto a 2 Corintios 8:9, ya que existe fuerte evidencia de una interpretación alternativa.</h4>
<h4 style="text-align: justify;">Reconocemos que Dios a veces bendice a los creyentes con la prosperidad para que puedan hacer avanzar el evangelio. Lo hemos visto incluso entre los más pobres de Latinoamérica. Estos cristianos a veces sufren cierto grado de persecución; algunos de sus antagonistas afirman que siguen al evangelio porque los misioneros les pagan por hacerlo. Debido a que a veces Dios bendice en lo material, los incrédulos asumen que este debe ser el caso.</h4>
<h4 style="text-align: justify;">Sí, reconocemos que Dios bendice y nuestros convertidos también lo saben, pero no les prometemos que se volverán ricos, porque la Biblia tampoco lo hace. Cuando mi esposa y yo mencionamos que existe un movimiento en los Estados Unidos que cree que si una persona no es rica es porque le falta fe, ellos se echan a reír de lo absurdo que esto suena.</h4>
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<p> <span style="text-decoration: underline;">Bibliografía</span></p>
<p>35. Savelle, Jerry, <em>Prosperity of the Soul</em>, Harrison House, p. 72. </p>
<p>36. Copeland, Gloria, <em>God’s Will Is Prosperity</em>, p. 54. Copeland, Kenneth;   <em>The Laws of Prosperity, </em>Copeland Publications, 1974, p. 87.</p>
<p>37. Comentario del Nuevo Testamento de Meyers, p. 585.</p>
<p>38. <em>El Comentario Internacional del Nuevo Testamento, 2 Corintios, </em>p. 299.</p>
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		<title>La herejía de que Jesús murió espiritualmente</title>
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		<pubDate>Fri, 27 Nov 2009 12:00:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Evangelio Prosperidad]]></category>
		<category><![CDATA[evangelio de la prosperidad]]></category>
		<category><![CDATA[evangelio falso de la prosperidad]]></category>
		<category><![CDATA[falso evangelio de la prosperidad]]></category>
		<category><![CDATA[falsos dioses]]></category>
		<category><![CDATA[Kenneth Copeland]]></category>

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		<description><![CDATA[Una base primordial del Movimiento Palabra de fe consiste en una enseñanza muy extraña acerca del sacrificio de Cristo. Dicho punto de vista fue sistematizado por primera vez por E.W. Kenyon en su obra Lo que sucedió entre la cruz y el trono. Kenyon no inventó esta doctrina ya que existía desde la Edad Media. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: justify;">Una base primordial del Movimiento Palabra de fe consiste en una enseñanza muy extraña acerca del sacrificio de Cristo. Dicho punto de vista fue sistematizado por primera vez por E.W. Kenyon en su obra Lo que sucedió entre la cruz y el trono. Kenyon no inventó esta doctrina ya que existía desde la Edad Media. Eso sí, fue el primero en sistematizarla en el siglo XX.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Teológicamente, a esta postura se la conoce como la herejía JME (Jesús murió espiritualmente) y constituye la fuente de una sorprendente cadena de errores, explicados a continuación: El sacrificio del cuerpo y la sangre de Cristo en la cruz no expiaron el pecado; la muerte física de Cristo en la cruz ocurrió solamente para permitir que Él muriera en Su Espíritu. Él se hizo, literalmente, pecado en la cruz y puso sobre sí una naturaleza satánica, siendo entregado así a Satanás. En consecuencia, Cristo perdió su Deidad y fue al infierno como un hombre condenado.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Fue allí, no en la cruz, que cumplió sus sufrimientos por los pecados. Al cabo de tres días, el Espíritu Santo descendió al infierno y permitió que Jesús naciera de nuevo, restaurándose entonces su Deidad. Durante su estancia en el infierno, libró una batalla, luego de la cual Cristo tomó las llaves del infierno y la muerte, las arrebató del poder de Satán. Finalmente fue resucitado de los muertos y ocupó su lugar a la diestra del Padre.1</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Por horrorosa que parezca esta enseñanza, aunque no lo crea, es aun peor. Debido a que Jesús tuvo que nacer de nuevo como cualquier otro pecador, con lo cual se le restauró su Deidad, el nuevo nacimiento de los creyentes también nos otorga deidad a nosotros. Nos volvemos dioses en nuestro espíritu. Nuestros espíritus recreados son hechos a la imagen de Dios y son incapaces de pecar. Los cristianos pecan en la carne, pero no con su espíritu.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Nosotros como dioses tenemos poder creador y, tal como Dios a través de su Palabra creó los mundos, en condición de dioses con espíritu perfecto tenemos igual poder con nuestras lenguas. Por medio de la confesión positiva, podemos proferir palabras creadoras como dioses y crear milagros de sanidad y prosperidad. 1 No citado. Es un resumen de las enseñanzas. Las anteriores doctrinas blasfemas se encuentran en las enseñanzas citadas de Copeland. También declara Hagin: “La muerte física de Jesús en la cruz no fue suficiente para salvarnos.”43 Le escuché a Hagin predicarlas en la radio en diciembre de 1984. Todos los maestros de la Palabra de fe sostienen la herejía JME, puesto que es la piedra angular de su teología.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">El término “blasfemia” no es demasiado fuerte para calificar esas doctrinas. Tales enseñanzas equivalen a un ataque al valor de la cruz y de la sangre allí derramada. Si la cruz no fue un sacrificio suficiente, entonces la sangre derramada tampoco lo sería. Jesús no derramó su sangre en el Hades.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">De acuerdo con la Biblia, ¿la expiación fue corporal o espiritual? &#8230; haciendo la paz mediante la sangre que derramo en la cruz&#8230; los ha reconciliado en el cuerpo mortal de Cristo mediante su muerte&#8230; (Colosenses 1:20-23) En él tenemos la redención mediante su sangre&#8230; (Efesios 1:7) Y la sangre de su Hijo Jesucristo nos limpia de todo pecado (1 Juan 1:7)&#8230; somos santificados mediante el sacrificio del cuerpo de Jesucristo ofrecido una vez y para siempre (Hebreos 10:10)</h3>
<h3 style="text-align: justify;">En el último capítulo de este libro, el lector hallará una lista de treinta versículos del Nuevo Testamento con los cuales se demuestra que el sacrificio de Cristo en la cruz fue con su cuerpo y su sangre (v.g. solo corporal). Jesús no murió en Su Espíritu.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">De resultar insuficientes dichas referencias, escuchemos a Jesús directamente declarando cuándo se consumó la expiación de los pecados.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Al probar Jesús el vinagre, dijo: Todo se ha cumplido. Luego inclinó la cabeza y entregó el espíritu (Juan 19:30).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Pero ¿qué significa esto de que todo se ha cumplido? En el griego original, se usa el término tetelestai, el cual deriva del verbo común “terminar” (teleo) y se utilizaba para firmar recibos. Su significado es cancelado, i.e., pago por total.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">¡Gloria a Dios! Todo lo que se requería para nuestra salvación se cumplió en ese instante&#8230; antes de que Jesús fuera a los infiernos, a donde descendió no como hombre condenado sino como Señor conquistador.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Y ¿qué es lo que manifiestan los maestros de la Palabra de fe acerca de este versículo? Copeland responde: “Cuando [Jesús] dijo todo se ha cumplido, en esa cruz, no estaba hablando del plan de redención. Este plan acababa de empezar, pues faltaba que transcurrieran tres días con sus noches&#8230;”44</h3>
<h3 style="text-align: justify;">¿Qué piensa Copeland que dijo Jesús al pronunciar estas palabras, si no se refería a la redención? Pues los problemas aumentan para la interpretación de Copeland:</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Padre, en tus manos encomiendo mi Espíritu (Lucas 23:46).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">¿Acaso suena esto como que Jesús iba a ser entregado a Satanás? Y Jesús le dijo [al ladrón crucificado]: Ciertamente te digo, que hoy estarás conmigo en el paraíso.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">¿Suena esto otro como que Jesús se iba a sufrir en el infierno cual hombre condenado?</h3>
<h3 style="text-align: justify;">¿En qué textos se basan los defensores de la doctrina JME? Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu&#8230; (1 Pedro 3:18).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Los maestros de JME señalan que este texto significa que fue revivido en el Espíritu. Entonces habría tenido que estar muerto en el espíritu para poder ser revivido en él.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Pero hay problemas reales con esta interpretación, pues en el griego original hay dos pequeñas palabras intraducibles: men&#8230; de. En una cláusula, ellas connotan “por un lado” y “por otro lado.” De allí que, las palabras finales del versículo realmente significan algo como: “por un lado estuvo muerto en la carne, pero por el otro estaba vivo en el espíritu.” No solo que está totalmente lejos de ser una prueba a favor de la doctrina de JME, sino que es una fuerte evidencia en su contra.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">El siguiente versículo confirma esta interpretación: Por medio del Espíritu fue y predicó a los espíritus encarcelados. ¿Acaso pensaremos que los espíritus en el infierno predican? En su contexto el versículo significa que Jesús estuvo muerto físicamente, pero vivo en Su Espíritu, lo cual le permitió descender a los mundos subterráneos y predicar allí.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Los defensores de JME también enfrentan un obstáculo con la frase una sola vez, del versículo 18, porque enseñan que Jesús murió dos veces: una muerte física y una espiritual. Pero se cavan su propia fosa al citar de este versículo ya que dice claramente que padeció una sola vez.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">También se confunden con la palabra “justificar.”</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Él se manifestó como hombre y fue vindicado por el Espíritu (1 Timoteo 3:16).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">En la traducción inglesa, de la que dependen estos maestros, se usa la palabra “justificado,” en vez de “vindicado.” Se arriman a una definición errada de esta palabra.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">La JME enseña que habiendo sido Cristo justificado en el Espíritu, debió haber existido un tiempo en que Él habría sido injustificado legalmente, por tanto, murió en el Espíritu.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Nuevamente, la ignorancia de la lengua original es la base de esta falsa interpretación. El término justificar no significa, como la creencia popular supone, el ser hecho justos, sino ser declarado justos, o ser vindicados. La cláusula significa que el Espíritu de Dios declaró que Jesús es justo. Este es el testimonio del Padre respecto al Hijo en todo el Nuevo Testamento. El versículo entero es un resumen de la vida de Cristo y sigue el patrón de Su venida: “Se manifestó en la carne,” es la Encarnación. Justificado en el Espíritu, es la resurrección. Recibido en la gloria, es la ascensión.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz (Colosenses 2:15). Supuestamente este versículo comprueba que había una gran batalla en el infierno entre Jesús y Satanás.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Los maestros de JME deben estar desesperados para tener que recurrir a este versículo como evidencia, pues tan solo un atisbo al contexto derriba esa interpretación. Nótese el versículo anterior: anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz (Colosenses 2:14). Queda demostrado que fue allí en la cruz, no en el infierno, que triunfó sobre principados y potestades. </h3>
<h3 style="text-align: justify;">Nuevamente el texto acaba con la herejía JME. Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte (Isaías 53:9).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Los defensores de JME citan este versículo porque insisten que la palabra muerte estaría en plural en el hebreo, lo cual probaría (según ellos) que Jesús murió dos veces&#8230; una muerte física y otra espiritual.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Todo estudiante principiante del idioma hebreo sabe que el sustantivo plural se usa a veces para recalcar su importancia. Entonces, aunque se aceptara que el sustantivo muerte esté aquí en plural, eso no puede ser la prueba de una doble muerte de Jesús. Simple y llanamente, significa que Isaías recalca la extremada importancia de Su muerte.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Sin embargo, es muy lejano a la verdad que este sustantivo esté en plural en el hebreo. Es el artículo que acompaña al sustantivo el que aparece en plural. Judith Matta lo explica de la siguiente manera en su obra Jesús nacido de nuevo:</h3>
<h3 style="text-align: justify;">“Es verdad que el artículo está en plural en algunos manuscritos, pero el sustantivo muerte no está en el texto hebreo. También es verdad que los manuscritos más antiguos no contienen el artículo Su en plural. Esto ha hecho asumir a los estudiosos que el artículo plural es meramente un error del copista, debido a que no acompaña a un sustantivo plural, como debería ser. Las presunciones de Kenyon en su artículo sobre un Jesús nacido de nuevo, se equilibran igual que lo haría un elefante, sobre una cabeza de alfiler; tanto él como sus defensores basan su postura en unos pocos manuscritos con un error del copista que no se encuentra en otros. Ningún traductor ha usado la palabra muertes en este versículo.”45</h3>
<h3 style="text-align: justify;">La Biblia indica:</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Porque no dejarás mi alma en el Hades, ni permitirás que tu Santo vea corrupción (Hechos 2:27).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">La palabra griega Hades se refiere aquí al infierno. Como lo revela la narración de Lucas 16, sobre el hombre rico y Lázaro, el Hades se compone de dos partes: el lugar de tormento para los condenados y el seno de Abraham, o el paraíso, para los salvos. Estos dos sitios están cerca, tanto es así que el hombre rico podía ver a Lázaro en el otro lado. Jesús descendió al Hades, pero en ninguna parte de la Escritura se nos enseña que haya ido al lugar de los tormentos. Existe evidencia, sin duda, de que fue al paraíso; en Lucas 23:43 dice: Hoy estarás conmigo en el paraíso.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? (Mateo 27:46) Esta sería la prueba, según JME, de que Jesús estuvo totalmente separado del Padre en la cruz y que, por lo tanto, murió espiritualmente. De otra manera, ¿cómo hubiera podido interrumpirse la comunión entre el Padre y el Hijo?</h3>
<h3 style="text-align: justify;">La clave que devela lo dicho por Cristo en la cruz yace en la primera frase que pronunció: Dios mío. Notemos que no dijo: Padre mío, sino Dios mío. </h3>
<h3 style="text-align: justify;">¿Por qué se refirió al Padre como mi Dios, si Él mismo era Dios? La respuesta se basa en la comprensión de que fue también totalmente un ser humano.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">En algunas ocasiones Jesús habla como Dios a los hombres, en otras habla como hombre a Dios, esto último sucede en la cruz y nos recuerda el pasaje de Juan 20:17 cuando, después de su resurrección, habló a María Magdalena de la siguiente manera: “Ve a mis hermanos y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios.”</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Se identificó así como bajo las dos relaciones porque la resurrección ya se había cumplido.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Como hombre perfecto, estaba realizando el sacrificio perfecto para nosotros. Obviamente se rompió su comunión humana, pero no existe ni la mínima insinuación de que su Deidad o Espíritu se hubiera afectado.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Más bien, varios textos indican lo contrario: Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen (Lucas 23:34). Jamás serían esas palabras de naturaleza satánica. Padre, en tus manos encomiendo mi Espíritu, en Lucas 23:46, ¿Suenan acaso como las de un espíritu sin comunión con el Padre? ¿En manos de quién encomendaba Su Espíritu el Señor? ¿En manos de Dios Padre o de Satanás? Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él (2 Corintios 5:21).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Los maestros de JME apoyan todo su peso en este versículo y lo consideran prueba suficiente de que Jesús literalmente se transformó en pecador en la cruz y que sufrió muerte espiritual.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">La clave para comprender este versículo se encuentra en la palabra hamartia, “pecado,” en la primera cláusula. Ser hecho pecado es una frase idiomática del hebreo, transferida al griego y que significa “ofrenda por pecado.” </h3>
<h3 style="text-align: justify;">La misma es usada de idéntica manera en Hebreos 10:6-8: holocaustos y expiaciones por el pecado no te agradaron sacrificio y ofrenda y holocaustos y expiaciones no quisiste. La frase, expiaciones por el pecado traduce la palabra hamartia.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Por lo tanto, el significado de hamartia en 2 Corintios 5:21 es sacrificio por pecado u ofrenda para expiación, mas NO pecado en sí.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">La palabra hebrea para ofrenda por pecado, chattah, es traducida en la Septuaginta (Antiguo Testamento griego) como hamartia, unas 94 veces en la ley mosaica, donde el significado es de ofrenda por pecado.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">La ley levítica denomina cosa muy santa tanto a la ofrenda por el pecado como a la ofrenda por la culpa: Asimismo es la ley del sacrificio por la culpa; es cosa muy santa (Levítico 7:1); será comida en lugar santo, es cosa muy santa, como el sacrificio por el pecado, así es el sacrificio por la culpa; una misma ley tendrán (Levítico 6:6-7).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Nuestro Señor Jesucristo, que es el cumplimiento de estos prototipos, fue Santo en su nacimiento, Santo en su vida, Santo en la cruz, Santo en su muerte, Santo en el Hades, Santo en la resurrección, y sigue siéndolo delante de todos los ángeles que ante su trono le proclaman ¡Santo, santo, santo, Señor Dios todopoderoso!</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Batalla en el infierno</h3>
<h3 style="text-align: justify;">El aspecto de la batalla en el infierno también presenta un agujero en su interpretación, pues no existe una sola porción de la Escritura que indique que Satán haya estado nunca en el infierno, ni que tenga dominio sobre este, ni que siquiera desee ir allí.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">La Biblia enseña que Satanás es el príncipe de la potestad del aire (Efesios 2:2), que va y vuelve de la tierra (Job 1:7) y que fue desarmado en la cruz (Colosenses 2:14-15). Las historias de Satán versus Jesús en el infierno tienen sus orígenes en la mitología medieval, como por ejemplo el Infierno de Dante, y ahora perviven en la imaginación de los maestros de la Palabra de fe.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">2 La Septuaginta es la traducción al griego del Antiguo Testamento, hecha unos 200 años antes de Cristo. Era la Biblia de los apóstoles, la cual citaban cuando se referían al Antiguo Testamento.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Así queda aclarado que los defensores de JME no tienen ningún soporte para su doctrina. ¿No se les ha dicho esto alguna vez? ¿Abandonarían ellos su posición confrontada por los hechos? Lo dudo, porque JME es la base y cimiento de la herejía de la nueva creación.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Herejía de la nueva creación</h3>
<h3 style="text-align: justify;">La historia de la batalla en el infierno continúa en que cuando Jesús nació de nuevo en el infierno, pudo recuperar su Deidad. Cuando nacemos de nuevo, también recuperaríamos nuestra deidad, la cual fuera perdida por Adán en el jardín del Edén, volviéndonos entonces dioses menores.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Copeland lo expone de la siguiente manera: Cuando Dios creó al hombre, le dio una voluntad con poder, la cual es realmente una voluntad divina, de un dios, debido a que el hombre tiene el poder de escoger su destino eterno.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Solo un dios tiene ese tipo de opción. </h3>
<h3 style="text-align: justify;">Copeland no inició esta enseñanza. Su verdadero iniciador en el siglo XX fue Kenyon, que la formuló en sus obras El pacto de sangre y Verdades de la nueva creación. Kenyon insiste en que el creyente, tal cual un dios, podría caminar como Jesús, sin ninguna conciencia de inferioridad delante de Dios o Satanás&#8230;3 lo cual sería posible solo si fuésemos dioses. Earl Paulk, en un programa televisado en California, lo pone aun más claro: Hasta que comprendamos que somos dioses menores y comencemos a actuar como tales, no podemos manifestar el reino de Dios.46</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Como Dios creó en el principio todo a través de su palabra, nuestros espíritus divinos tendrían poder creativo similar. Cuando hablamos con palabras (ej. confesión positiva) estas también son creadoras y nos pueden traer salud y bienestar (así sostienen los defensores de la Palabra de fe).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Supuestamente, esta influencia de nuestras palabras habladas con el poder de nuestros espíritus divino-humanos, es tan poderosa que incluso el Señor Jesucristo es controlado por ellas.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">El Dr. Paul Cho, pastor de la Iglesia más grande del mundo, en Seúl, Corea del Sur, declara que uno puede crear la presencia de Jesús con su boca. Si uno habla de salvación, el Salvador Jesús aparece. Si se habla de sanidad divina, aparece el Jesús sanador. Cristo está atado a los labios y palabras de quienes las pronuncian.47</h3>
<h3 style="text-align: justify;">3      Kenyon, E.W., Blood Covenant, Kenyon Publishers, 1981 p. 53.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">¿De veras? ¡Así podría tener al Señor Jesucristo como mi propio esclavo! ¡Él es mi siervo, atendiéndome a mí, no vice versa! Perdonen mi sarcasmo, pero tales enseñanzas blasfemas me causan enojo.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Incluso más allá, los líderes de la Palabra de fe añaden que nuestros espíritus humanos son recreados a la imagen de Dios, es decir perfectos. No podemos pecar en nuestro espíritu, solo en la carne.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Existe una gran diferencia entre “imagen” y “duplicado.” El espejo refleja mi imagen, pero no es un duplicado de mi persona. Es de vidrio, no de carne.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Por más claro que sea el espejo, el reflejo representa solo una pequeña parte de lo que yo soy.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Igual sucede con la imagen de Dios. La palabra “imagen” no implica comunicación de sustancia divina o atributos divinos. Nosotros reflejamos ciertas características comunes con Dios, como el sentido moral y la voluntad, pero nada más.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Nuestros espíritus tienen atributos divinos, dicen, y conocen cosas que nosotros no conocemos. En su serie de grabaciones acerca de los dones espirituales, Hagin enseña que siempre debemos prestar atención a nuestros espíritus y, si lo hacemos, nunca nos equivocaremos.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Vayamos de regreso al jardín del Edén y veamos dónde se encuentra la verdad: ¿Acaso encontramos en alguna parte de la Escritura que Adán hubiera tenido algún tipo de deidad? ¿Cómo podría algo ser restaurado si jamás existió? Si Adán la hubiera tenido, ¿por qué entonces Satanás se habría dado la molestia de ofrecer que los haría como dioses? Eva le habría replicado: Lo lamento, perdiste la venta hoy, ya tenemos eso. Y la serpiente le dijo a la mujer: Vosotros no moriréis, sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal (Génesis 3:4-5).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Existe en la Biblia una promesa de que podemos volvernos como dioses. Pero hay que observar quién la hizo. ¡SATANÁS! Y aun ahora continúa haciendo esta misma promesa vana. ¿Qué dice Dios al respecto? Yo soy Jehová, y ninguno más hay; no hay Dios fuera de mí (Isaías 45:5).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">¿Qué dice la Biblia acerca de la condición del espíritu del cristiano? Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios (2 Corintios 7:1).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">¡Qué maravilla que un solo versículo de la Palabra de Dios pueda derribar toda una montaña de errores! Pablo comprendió que existe pecado del espíritu como pecado de la carne. Un creyente puede pecar en cualquiera de los dos niveles, pues existe pecado espiritual y pecado carnal. Uno de los pecados espirituales más usuales es el orgullo espiritual, valga la redundancia. Irónicamente, ¡este pecado es muy común entre los adherentes del Movimiento Palabra de fe!</h3>
<h3 style="text-align: justify;">¿Podemos buscar guía espiritual dentro de nuestro propio espíritu? Conozco, oh Jehová, que el hombre no es señor de su camino, ni del hombre que camina es el ordenar sus pasos (Jeremías 10:23).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">En ningún lugar de la Escritura se nos indica que busquemos guía espiritual dentro de nosotros mismos. Debemos siempre buscar nuestra guía en el Espíritu de Dios. La carga de demostrar lo contrario queda sobre los hombros de los adherentes a la herejía que aquí se estudia. Pero, ¿qué evidencia presenta este movimiento herético para probar que los cristianos son dioses?</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Uno de sus textos favoritos es Juan 10:34-36:</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Jesús les respondió: ¿No está escrito en vuestra ley: Yo dije, dioses sois? Si llamó dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios (y la Escritura no puede ser quebrantada), ¿al que el Padre santificó y envió al mundo, vosotros decís: Tú blasfemas, porque dije Hijo de Dios soy?</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Los defensores de JME consideran este texto como la evidencia suficiente de sus puntos de vista. ¿Qué podría ser más claro que el simple enunciado de: sois dioses?</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Retornemos al Salmo 82, del cual Jesús estaba citando y busquemos allí una aclaración. Los versículos 1 y 2 dicen: Dios está en la reunión de los dioses; en medio de los dioses juzga. ¿Hasta cuándo juzgaréis injustamente, y aceptaréis las personas de los impíos? ¿A qué “dioses” se refiere el salmista?</h3>
<h3 style="text-align: justify;">A los jueces que habían sido nombrados para juzgar a Israel de acuerdo con la ley. El contexto en su totalidad confirma esto.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">La palabra para “dioses” en hebreo es ELOHIM, la cual normalmente se usa para nombrar a Dios. Descubrimos en la Concordancia Strong que ocasionalmente es aplicada en manera deferente para los magistrados de la ley. El contexto del salmo lo confirma, siendo entonces los dioses aquellos jueces injustos que están enseñoreándose sobre el pueblo de Dios y oprimiéndolo. A pesar de su gran estatus en Israel, como si fueron dioses, ustedes son nada más que hombres, y como tal morirán bajo el juicio divino.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Yo dije: Vosotros sois dioses, y todos vosotros Hijos del Altísimo, pero como hombres moriréis&#8230; (vv. 6, 7).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">¿De qué manera se relaciona lo anterior con el comentario de Jesús en Juan 10? Él estaba reprendiendo a los fariseos por las críticas injustas e irrazonables que le hacían. Les decía que no eran nada mejor que aquellos jueces injustos del Salmo 82. Si Dios les llamaba dioses, a quienes eran hombres corruptos, ¿cómo era que ellos le llamaban blasfemo a Él, que era el Justo, solo porque había dicho que es el Hijo de Dios?”</h3>
<h3 style="text-align: justify;">En efecto, lo que les decía era algo así como: “Vosotros, hipócritas, más pronto aceptaríais que aquellos jueces injustos fueran dioses, que al que ha demostrado su justicia por medio de los milagros.”</h3>
<h3 style="text-align: justify;">La cláusula sois dioses de ninguna manera puede ser tomada como que significa que los creyentes del Nuevo Testamento sean dioses creadores. Incluso si tal doctrina fuera cierta, no podría ser probada con este texto, porque nada de lo que este dice se refiere a los cristianos.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Solo una cosa podría ser peor que dar culto a un dios falso y esa sería que la persona se imagine a sí misma como un dios. Los maestros de Palabra de fe practican ambas cosas.</h3>
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