El Ecumenismo, ¿un problema de hoy? (I Parte)

El Ecumenismo, ¿un problema de hoy? (I Parte)

Posted on 09. Jul, 2010 by admin in Ecumenismo

 Por: Julián Hernández Pulido

B.A Theology.

Miami Internacional Seminary 

INTRODUCCIÓN

En este Breve estudio entenderemos el porqué no podemos hablar de un concepto unificado acerca de la verdad de Dios como resultado de la realidad religiosa mundial y de la forma como se relaciona con él desde los diferentes puntos de vista teológicos; al mismo, tiempo observaremos cuales son los principales inconvenientes surgidos  dentro del movimiento ecuménico actual y como  pretende unificar las ideologías alterando cada vez mas la verdad establecida desde antes de la fundación del mundo, por el cual, la creación tiene sus bases, y al mismo tiempo, Como la Biblia habla acerca de las demás religiones y su trato con ellas de acuerdo al carácter de Dios y la obra de Cristo.

El problema de hallar una verdad absoluta basado en las realidades ontológicas

A lo largo de los años, y desde que el hombre tiene uso de razón siempre ha buscado hallar la verdad, y en especial acerca de la verdad que nos aproxime y conduzca a Dios. Cada uno de los seres humanos define la verdad como algo para si, cada uno concibe la verdad como lo abstracto de la razón, esto se ha convertido en una de las preguntas filosóficas y teológicas más inquiridas a lo largo de la historia humana; ya que todos afirman tener una verdad. Agustin dice “todos se aferran a su parecer, no por verdadero, sino por suyo”, y nada más cierto para aplicarlo a los diversos conceptos teológico-filosóficos en relación con la verdad de Dios y ante esto, por lo general, la verdad personal es inherente al orgullo y vanidad humanas, y no permiten que estas sean moldeadas como un todo dentro del concepto ontológico de verdad y mucho menos es inmoldeable conforme a otras “verdades” latentes que contradicen a la verdad de la persona en sí. Sin embargo, hay que entender la verdad engloba muchos elementos importantes para su conocimiento e implica una libertad un conocimiento acerca de algo verdadero y cambio frente a esta verdad revelada. La verdad en cuanto a la forma de acercarse a Dios, no solo moldea la capacidad de comprenderse a sí mismo, sino al mismo tiempo conocer el estado que tiene éste ante su creador, el por qué  el hombre se ha alejado y ha renegado de la existencia de Dios reduciéndolo a un simple y vano concepto impersonal y del cual puede buscar la forma de adorarlo “a mi manera”.

No podemos relacionar la verdad personal y la social siempre con la verdadera verdad, ya que las verdades comunitarias no son completamente verdades sino realidades ontológicas acerca de un concepto profundo de la verdad cultural de la sociedad. Nuestro deber es reconocer que las verdades se han construido comunitariamente pero al mismo tiempo evaluar las verdades comunitarias dentro del intercambio de verdades de acuerdo a una buena dialéctica con el fin que las comunidades evalúen sus verdades y se acerquen a una verdad pura y no subjetiva que es el resultado de la verdad personal, la cual se basa en experiencias y emociones.

El Problema Ecuménico 

Para hallar esta verdad, se ha visto que algunos movimientos teológicos liberales y postmodernisas han buscado la integración de todas las religiones como una sola so pretexto de hacer una comunicación interreligiosa con el fin de descubrir la verdad que concierne acerca del Dios verdadero, aumentar su feligresía y atraer a nuevos adeptos a pesar de sus doctrinas diversas, esto lo hacen por medio de acuerdos bilaterales de cooperación y con el pretexto de mostrar preocupación por el evangelismo del mundo y unirse a participar con ellos.

La sed de los movimientos interreligiosos e integracionalistas no es nueva; desde que el hombre tiene conciencia religiosa lo ha procurado de una manera u otra integrar las religiones en una sola, con el fin de consolidar sus ideales como propios y generales. Es por esta razón por las cuales los grandes imperios exigían a los sometidos a asumir la religión de la cultura dominante y con el fin de eliminar la “competencia” religiosa, Incluso otros imperios permitían la religión de sus subyugados con la condición de hacer un amalgama dogmático en la fe de los naturales y construir templos de adoración de los Dioses de los conquistadores. Este fue el panorama hasta la llegada de Alejandro magno y su permisividad en cuestiones religiosas, cosa que hizo que se mezclaran las diversas creencias y según este, poder llevar una integración en el mundo no solo por medio de las armas sino de la cultura. El imperio romano adopto esta tendencia con el fin de que se respetara la idolatría al emperador y optó por una pasividad religiosa a no ser que esta atentara contra el estatus quo del estado imperial.

Después de Constantino, la religión cristiana pasó a ser la religión imperial; la cual tomó el poder en las cortes y las diversas escalas de la sociedad debido a las recompensas que obtenía el confesar esta nueva fe. Muchos confesaban una adhesión al cristianismo y mantenían sus costumbres en su vida privada y como un secreto, hasta que, en tiempos del algunos estados sincréticos dentro de la iglesia Cristiana que comenzaron a llevar a un declive espiritual la religión de cristo y vemos una fusión de  confesiones populares a la ortodoxia, dando como ejemplo el resultado del concilio de Éfeso donde se declara a maría como la madre de Dios. Posteriormente se involucra la adoración a los santos y la iconolatría, posteriormente a la adoración de monumentos eclesiásticos y por ultimo al matrimonio de la religión con la filosofía griega en el escolasticismo. También dentro del oscurantismo surge una religión que fusionaba principios del cristianismo el judaísmo y las diferentes tradiciones cúlticas populares de los pueblos nómadas Árabes dando como origen el Islam, una religión con fuertes tendencias humanistas y que al mismo tiempo exigían adhesión a su fe en los pueblos conquistados. Esta situación permaneció casi intacta hasta la reforma protestante donde la iglesia romana reafirmó sus principios dogmáticos condenando a todos aquellos que no llevasen sus principios religiosos y confesasen una teología diferente, siendo impermeable hasta mediados del siglo XX con el concilio Vaticano II en el cual propuso una unificación de las religiones mundiales en una sola bajo el nombre de Ecumenismo.

Surge una pregunta entonces ¿porqué el hombre quiere unificar la religión hoy en día?

Es interesante también ver que todas las religiones humanas surgen del corazón del hombre, ya que este tiene una chispa de la esencia Divina al ser imagen y semejanza de su creador (Gn 1,26) Esto lo reconocen la mayoría de los teólogos del cristianismo histórico, pues el conocimiento acerca de Dios, tanto Agustín, Tomás de Aquino, Juan Calvino entre otros, concuerdan en un significado: Un conocimiento nato donde el hombre por naturaleza conoce la existencia de Dios al observar los elementos naturales y la creación de una manera consciente, así como el conocimiento interno del corazón el cual es nato y se desarrolla en su interior, desarrollando un conocimiento meramente subjetivo, y el cual se denominó revelación natural[1].

Basados en la anterior definición, podríamos decir que entonces todas las religiones conducen al mismo Dios ya que por naturaleza el hombre está inclinado a buscarle; sin embargo no hay nada más alejado de la verdad que esto, ya que el hombre tergiversó la verdad de Dios desde el mismo momento que se corrompió su corazón por causa del pecado y se ve notoriamente en las diversas confesiones religiosas existentes en el mundo y sustentado por lo que dice Pablo en la carta a los Romanos donde reza: “cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al creador”[2].

Todo esto hace que exista una gran variedad de conceptos acerca de Dios, y donde vemos que hay asociaciones particulares en las diferentes corrientes teológicas, mostrando al mismo tiempo, grandes diferencias, disparidades y contradicciones que conducirían a entender que la verdad de Dios es ontológica y secreta, y por ende, que ninguna religión tiene la verdad en sí.

No queremos decir con la declaración anterior, que el hombre haya dejado de buscar al Dios que impulsa sus mas altas emociones y esperanzas, debido a que no exista una verdad latente; antes bien, el hombre se esfuerza cada vez mas a hallarlo, y es por medio de esta búsqueda que el mismo quiere encontrar esta verdad y al mismo tiempo la forma como librarse de sus temores, anhelando una seguridad y una certidumbre en una vida futura, debido que el comprender la existencia de Dios ha sido la búsqueda del hombre desde tiempos remotos y no solo el comprenderle, sino también el conocerle y acercarse de una manera viva, y eficaz inventando cada vez nuevos métodos con el fin de llegar a una experiencia religiosa que transforme su entendimiento. De ahí el surgimiento de rituales y sacrificios que conducen por medio de sus trances, bailes rituales, rezos, oraciones y promulgaciones una forma de acercar al hombre con el Dios de la eternidad que, como decían los antiguos griegos, es incompresible, extraño e incognoscible.

Después de ver esto de una manera generalizada podríamos preguntar ¿Entonces, no hay una religión que realmente conduzca a Dios y muestre la manera de acercarse a Él y gozar de sus bendiciones? Para responder esta pregunta nos remitiremos primeramente a algunas concepciones acerca de Dios y como este se relaciona con la humanidad donde veremos ciertas características comunes acerca de sus deidades y sus principales diferencias doctrinales Teológico-filosóficas acerca de su perspectiva acerca de Dios y sus verdades.

Una de las perspectivas más contemporáneas acerca de la existencia de Dios es el ateismo, el cual niega tajantemente la existencia de Dios reduciéndolo a un simple movimiento del temor humano y fenómeno de masas. El ateísmo actual se adhiere a las frases de Nietzsche el cual argumenta que Dios fue creado, por medio del orgullo del corazón, a imagen y semejanza del hombre, y por lo tanto ha muerto. Por lo tanto el ateísmo actual no busca la forma de acercarse a Dios sino de comprobar su inexistencia.

Opuesto a esta doctrina y en el otro extremo de la balanza teológica encontramos el politeísmo, doctrina que, como su nombre lo indica, habla de la existencia de múltiples dioses y patronos de una manera cercana y a los cuales deben complacer, y en caso de lo contrario sufrir su ira inmarcesible. Vemos ejemplarizado esto en la teología griega, para los cuales, los dioses en medio de sus disputas por el poder crearon el mundo. Hesiodo en su libro “el origen de los dioses” nos habla del origen de grandes titanes originados del caos quien reinaba antes de toda creación y posteriormente estos engendraron a los dioses los cuales eran más humanos que los mismos hombres por cuanto a sus inclinaciones, envidias y contiendas. Dentro de los escritos griegos y de otras religiones politeístas vemos que los dioses se comportan de igual manera –a veces peor– que las mismas criaturas que crearon y se regocijan en su dolor jugando con ellos para su deleite. Otras manifestaciones del politeísmo recalcan en algunas religiones que deidifícan objetos e inclinan su adoración a los mismos, ya sean animales, elementos de la naturaleza o imágenes creadas a su propio albedrío.

Los panteístas son una postura teológica antigua ya, y de esta postura surge el animismo. El panteísmo habla que todo es Dios y hay que adorarle, estableciendo una adoración mística a un ser incognoscible que es todas las cosas.

Alternando con el panteísmo se encuentra el panenteísmo, el cual habla de un dualismo entre Dios y la creación definiéndolo como el alma del mundo y en caso de destruirse uno, el otro inevitablemente dejará de existir, es un dios mutable que varía conforme a la evolución del mundo y tiende a ser mutable en principios y valores. Hay algunas religiones que manejan un politeísmo panenteísta donde el dios es mutable y al mismo tiempo representa dos cosas diferentes, por ejemplo la diosa kalí la destructora para los hindúes, que es la diosa de la muerte en batalla y de la maternidad.

Los deístas hablan de un demiurgo creador del mundo y que no interviene en asuntos humanos, y que simplemente existe en un plano suprareal sin entrometerse en los asuntos de su creación; hay deístas finitos (es decir, Dios tiene un principio y un final) y los deístas tradicionales (que creen en la eternidad de Dios y no en las intervenciones directas de Dios o milagros).

Y por último se encuentran los monoteístas, quienes ven en Dios un ser todo poderoso que es el creador del mundo y lo sustenta, este Dios es único en su especie y no hay otro igual a él. El Dios monoteísta es el modelo más antiguo dentro de la historia y de aquí se derivan muchas posturas cosmovisionales acerca de Dios. El monoteísmo actual está representado en el Judaísmo, el Cristianismo, y el Islam.

Continue leyendo la continuacion de la serie sobre el Ecumenismo: II Parte

¿Te confrontó, te retó? no esperes más y ¡compártelo! SocialTwist Tell-a-Friend


[1] Teológicamente se habla de dos formas de revelación y de cómo Dios muestra su existencia a los hombres para que le adoren y le glorifiquen, aparte de la revelación natural, que es donde Dios muestra esa existencia de manera inconsciente en el hombre y por medio de las cosas creadas, vemos que estas no convencen de pecado ni mucho menos, presentan un camino de salvación. Por esta razón, Dios diseño una forma por la cual puede mostrar al hombre su condición pecaminosa y al mismo tiempo mostrar sus atributos, carácter y forma para acercarnos a el, y son las Sagradas escrituras; La Biblia es por  excelencia el único medio por el cual podemos conocer el carácter de Dios y su obra de salvación, además identificar cual es el único camino por el cual podemos acercarnos a Él. De esta manera se conoce la Escritura como la revelación Especial de Dios.

[2] Ro 1.25

Tags: , , , , ,

One Response to “El Ecumenismo, ¿un problema de hoy? (I Parte)”

  1. Nury

    19. Jul, 2010

    Amen

Leave a Reply