La escalera de degradación por la que descienden las personas que se esclavizan al pecado sexual
Posted on 14. Aug, 2009 by admin in Sanidad Sexual
No vamos a abundar mas en las formas y maneras y medios en como las personas se esclavizan a sus pasiones y deseos en lo que respecta al sexo, creemos que lo que hemos tratado hasta aquí es claro y revelador. Lo que vamos hacer ahora es describir lo más detalladamente posible que podamos cómo se desciende durante nuestra vida hacia la inmoralidad y perversión sexual.
Entonces ¿Cómo ocurre esta degradación?
Es una “escalera descendente” de por lo menos cuatro escalones que conduce siempre a la “oscuridad” y a la pérdida del discernimiento. (Note bien no decimos de discernimiento sino del discernimiento, se le pierde en forma total, global.)
- Vanidad de la mente
- Entendimiento entenebrecido
- Exclusión de la vida de Dios
- Dureza de corazón. (Este peldaño es el más destructivo y engañoso.)
Vanidad de la mente:
Son todas aquellas ideas, razonamientos, pensamientos, imaginaciones (soñar despierto), que se generan primeramente en la mente del individuo, ya sea por haber recibido algún estimulo visual o un estimulo físico (en el cuerpo específicamente, en alguna área que produjo alguna sensación sexual). Si bien es cierto que el despertar al mundo de la sexualidad pudiera haber ocurrido por algún evento físico inicial, la verdad es que es alimentado por la mente por medio de los recuerdos y por las imágenes que quedaron grabadas en la mente y que por supuesto las sensaciones que produjeron fueron “memorizadas” por el cuerpo. Por otro lado la vista es otra de las puertas por las que el estimulo sexual pudiera llegar a la persona, pero que el final la mente juega el papel predominante de este accionar ya que por medio del recuerdo se trata de evocar o re-producir las sensaciones de placer que se experimentaron.
La mayoría de personas viven en la vanidad de su mente, porque al imaginar y recordar experiencias placenteras buscan experimentarlas ya que producen un alto sentido de bienestar y de confort, en otros casos se imagina experiencias sexuales del pasado como una forma de palear el dolor o la soledad que se puede estar experimentando producto de un abandono emocional o físico.
El mundo de la vanidad de la mente está infectado por las imágenes sexuales que adoramos muchas veces tenemos en nuestros hogares imágenes sexuales demoníacas (arte erótico, esculturas, cuadros, fotografías, revistas, etc.) que influencian nuestra mente y nos “hacen” imaginar en nuestras mentes toda clase de pensamientos o acciones imaginarias respecto al sexo.
Como ya dijimos al principio, el sentido de la vista es una de las puertas por donde el estimulo ingresa a la mente, por ejemplo es muy común en las mujeres pasar mucho tiempo en una contemplación de sensualidad frente al espejo, por eso decimos que adoramos las imágenes que vemos de nosotros mismos, muchas mujeres se contemplan en el espejo para ver cuan “bellas” se ven pero la belleza está asociada a la sensualidad, porque sus mentes han sido programadas por medio de la publicidad, comerciales, revistas, Internet y artículos que sobre la moda y formas de vestir abundan en el mundo actual las cuales ellas alimentaron con los pensamientos generados en sus mentes de cómo se verían con tal o cual estilo de ropa, pero que lamentablemente casi todas las modas por no decir todas están llenas de sensualidad y erotismo.
Es en realidad una nueva forma de pornografía porque estimula no solo a los hombres a alimentar la sensualidad y el morbo, cuando ellas se visten a la “moda” sino que también alimenta un sentido falso de belleza en las mujeres y caen en la vanidad de la mente, porque al estar expuestas por voluntad propia a vestir de maneras indecorosa y sensual su entendimiento es alterado y en forma sistemática se auto-programan hacia la sensualidad.
La Biblia, La Palabra de Dios deja muy claramente revelada esta gran verdad describiendo lo que le pasó a Eva en el huerto del Edén, ella se dejó seducir por “la voz del diablo”, notemos lo que la Biblia dice al respecto:
(2Co 11:3) Pero temo que, así como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestras mentes sean desviadas de la sencillez y pureza de la devoción a Cristo.
En cuanto al pecado sexual esa “voz del diablo” puede sonar así en nuestras mentes:
“Dios sabe como te descuida tu esposo y como te hace sufrir. ¿Por qué no te entregas a este hombre, que te entiende, comprende y te brida tanta ternura?
“Dios te hizo como eres. ¡Disfruta tu condición de homosexual y dale gracias a Dios!,!Sigue tus impulsos!,¡Lo importante es ser feliz!”
“No tiene nada de malo. Esta revista es la expresión del arte. Los cuerpos humanos son hermosos recuerda que si hay tanta belleza es porque Dios las creó. Dios nos dio el sexo para disfrutarlo. Pero no perturbes a tu esposa mostrándole esos cuerpos que te gustan”
Cuando se aceptan esos tipos de “voces” en la mente se hace exactamente lo que hizo Eva. Se ingresa en la vanidad de la mente y se pone en práctica esos “consejos”. Pero también hay otra forma muy destructiva de vanidad de la mente que consiste en imaginar concientemente situaciones o eventos relativos al sexo, como por ejemplo imaginar a una persona con la que se desea estar íntimamente y se la imagina “practicando” todo tipo de acciones sexuales en la mente con esa persona o personas y así se va alimentando día con día en la mente estímulos y apetitos sexuales pecaminosos.
Entendimiento Entenebrecido:
Toda esa tormenta de ideas, pensamientos, recuerdos y contemplaciones de imágenes ajenas o propias de uno mismo referentes al pecado sexual (tanto en el caso de hombres como más específicamente de las mujeres, cuando se contemplan en los espejos viendo cuan “bellas” están) genera un entenebrecimiento del entendimiento paulatino, la mente tiene una “habilidad” (debilidad) innata de aceptar como bueno y válido todo aquellos que puede causar satisfacción o placer, de esa forma todo el accionar producido por satisfacer o tolerar esos pensamientos pecaminosos producen resistencia e incredulidad en la mente a la verdad revelada de Dios respecto al sexo y a la pureza sexual.
Como se está enajenado y controlado por la sensualidad y el libertinaje sexual en cualquiera de sus grados ya sea que sean “simples” imaginaciones o actos concretos de relaciones sexuales la mente en forma directa o indirecta rechaza toda corrección o acción correctiva que provenga de la Palabra de Dios y la cataloga de legalista o de exagerada, lo que realmente está ocurriendo es que la mente ha quedado embotada por las acciones constantes o frecuentes en cuanto a libertinaje sexual se refiere.
El entendimiento sobre la pureza sexual y lo que es la desviación sexual se maneja con pensamientos de auto-justificación y en algunos casos de auto-conmiseración, incluso se los ignoran cayendo como en una especie de olvido, además de eso cuando se leen las advertencias que la Biblia contiene respecto a las pasiones y deseos sexuales descontrolados es decir pecaminosos se le ignoran como un mecanismo automático de auto- defensa porque en realidad como esas “prácticas” causan tanta satisfacción y deseo no se desea verdaderamente abandonarlas o erradicarlas de la vida de quien está cautivo por el pecado sexual.
En realidad se pueden hacer actos de “arrepentimiento” de “renuncia” y de pedir perdón a Dios pero que en realidad en lo más profundo del corazón no existe ni el mas mínimo deseo o voluntad reales de dejar de practicar el juego del placer, se puede sentir mucho pesar y remordimiento, se puede estar apenado y en algunos casos hasta se puede llorar amargamente y copiosamente, pero la verdad es que en lo más profundo del ser de la persona que practica esos desórdenes (pecados sexuales) no existe ningún porcentaje de renuncia a esa prácticas y mucho menos de obediencia a las directrices e instrucciones de la Palabra de Dios. El entendimiento está entenebrecido, porque ha sufrido un embotamiento y está controlado por las manifestaciones, sensaciones y sentimientos que causa el placer sexual.
Este peldaño en la escalera de la degradación sexual tiene diversos grados, están los que se “arrepienten” y vuelven y se arrepienten de sus pecados sexuales pero semana a semana y día con día siguen permitiéndolos y practicándolos activando los mecanismos mentales de auto-engaño que comentamos más arriba. Estas personas van a la iglesia y están “luchando” con sus adicciones y deseos sexuales pecaminosos, pero como ya dijimos en realidad aunque ellos creen que se han arrepentido, sus vidas son una práctica continua de caídas y “arrepentimiento”. En realidad los períodos de quietud sobre su vida sexual no se pueden considerar progreso en la sanidad sexual.
Luego están las personas que ya están bastante cauterizadas y tienen una vida pecaminosa licenciosa. Practican sus pecados sexuales y asisten a la iglesia como un estilo de vida, no entienden que ese estilo de vida es pecaminoso y que un hijo de Dios no puede continuar viviendo en ese estado de impureza ya que lo que demuestran es que no ha conocido verdaderamente al Libertador, es decir a Jesús (es muy probable que no sean salvos).
También tenemos a todos aquellos que no están entregados a prácticas sexuales pecaminosas pero que están dominados por la sensualidad y por miradas lascivas, ven y permiten todo tipo de sensualidad y la toleran, sus formas de vestir y de ver la belleza está cargada de sensualismo y tanto sus conversaciones como sus relaciones se mueven dentro del ámbito de la sensualidad. Estas personas saben que los pecados sexuales no deben ser parte del diario vivir de una persona que profesa ser cristiana pero de una forma u otra justifican sus sensaciones como “normales” y que en realidad no son pecaminosas porque también su entendimiento está entenebrecido en menor grado que otras personas pero finalmente entenebrecidos.
Finalmente tenemos a un grupo que vive en santidad pero que en su caminar por la vida cristiana y producto de su contacto con personas y eventos que están cargados en mayor o menor grado de sensualidad son tentados por la lujuria y sensualidad que vende el mundo con sus agentes y medios de difusión. Estas personas si bien es cierto viven vidas victoriosas en santidad, todavía son vulnerables en ciertos grados a los ataques de sensualidad o de erotismo.
Exclusión de la vida de Dios:
En este peldaño de la degradación sexual, se encuentran todas las personas que viven vidas esclavizadas a pasiones y deseos de sus cuerpos y apetitos y gustos sexuales pecaminosos, no hay presencia de Dios en sus vidas aunque pueden vivir de “experiencias religiosas” no tienen lo que es vital para la vida cristiana victoriosa que es la presencia de Dios fluyendo todo el tiempo para vivir en santidad y honor. Muchas de estas personas cuyo entendimiento está embotado, son religiosas y asisten a la iglesia solo como una costumbre pero practican sus preferencias sexuales sin considerar las advertencias y amonestaciones de la Palabra de Dios. En realidad las iglesias están llenas de este tipo de personas las cuales son meramente religiosas pero no poseen la vida de Dios en sus vidas. Podríamos decir que son personas que todavía están muertas en delitos y pecados, no han nacido de nuevo, solo ven la vida cristiana como una buena preferencia o estilo de vida religioso de cierto nivel.
Dureza de corazón:
Este ultimo peldaño en la escalera de la degradación sexual es el más letal y destructivo. Aquí la vida está totalmente regida por pasiones y deseos carnales, las personas que se encuentran en este peldaño viven vidas sexuales desenfrenadas y pecaminosas en extremo. Si son casados(as) son infieles y si son solteros(as) fornican como algo normal en sus vidas, viven y piensan solo en sexo, practican toda clase de aberración y pecado sexual; es decir el sexo es un componente vital de su vidas, aquí tenemos personas que están cambiando de parejas o tienen varias parejas aunque las otras no lo saben, mayormente son hombres pero las mujeres también pueden ser encontradas dentro de este grupo de personas. Por dureza de corazón nos referimos a una de las facetas que componen al ser humano, es decir el corazón representa el centro y la base de la vida, tanto de la física como de la psíquica. Sólo en relativamente pocas ocasiones se refiere al órgano físico (2 Samuel 18:14; 2 Reyes 9:24). En la mayoría de los casos se emplea corazón para denotar el hombre interior, la esencia de las muchas facetas de su personalidad. Algunas de éstas incluyen las siguientes:
1. El corazón es el asiento de la vida intelectual. Reconoce (Deuteronomio 8:5); obtiene conocimiento de la Palabra (Salmo 119:11); es la fuente de malos pensamientos y acciones (Mateo 15:19–20); tiene pensamientos e intenciones (Hebreos 4:12); puede ser engañoso (Jeremías 17:9).
2. El corazón es el centro de la vida emocional. Ama (Deuteronomio 4:29); produce auto-reproche (Job 27:6); se regocija y se alegra (Salmo 104:15; Isaías 30:29); puede estar afligido (Nehemías 2:2; Romanos 9:2); tiene deseos (Salmo 37:4); puede estar amargado (73:21).
3. Es el centro de la vida volitiva. Busca (Deuteronomio 4:29); puede volverse contra alguien o algo (Exodo 14:5); puede endurecerse (8:15; Hebreos 4:7); es capaz de escoger (Exodo 7:22–23); puede ser incircunciso (Jeremías 9:26; Hechos 7:51).
4. Es el asiento de la vida espiritual. Con el corazón el hombre cree para justicia (Romanos 10:9–10). Para el creyente el corazón es la habitación del Padre (1 Pedro 3:15), el Hijo (Efesios 3:17), y el Espíritu Santo (2 Corintios 1:22). El corazón del creyente debe ser puro (1 Timoteo 1:5; Hebreos 10:22) y circuncidado (Romanos 2:29).
En este peldaño en pocas palabras la personalidad está totalmente y completamente sumida en desenfreno sensual y pecados sexuales. Los comentarios, pensamientos, deseos, recuerdos, todo en la vida de estas personas está regido por motivaciones sexuales, cada vez que se conoce a una persona es una oportunidad que se ve abierta de poder llegar a una relación con esa persona que de una forma u otra lo conduzca a tener sexo. En este escalón el placer y la sensualidad son adorados como dioses, obviamente las personas que viven en este escalón no lo creen así ni lo piensan así pero en realidad la Biblia dice “donde está tu tesoro ahí está tu corazón”.
Este tipo de personas, por increíble que parezca también pueden ser halladas en la iglesia; obviamente algunos incluso tienen el descaro de decir que son creyentes y se relacionan con creyentes porque en realidad la iglesia es el ambiente ideal para poder “cazar” a hermanas(os) (sobre todo hermanas aunque también hay mujeres seductoras) que sean inocentes o mejor dicho con un mayor grado de inocencia o ausencia de malicia.
Lea el siguiente articulo de la serie:
La escalera de degradación sexual descrita en la Biblia
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