El amor al dinero

El amor al dinero

Posted on 16. Apr, 2009 by admin in Adoración y Ofrendas

(1Ti 6:10) Porque la raíz de todos los males es el amor al dinero, por el cual, codiciándolo algunos, se extraviaron de la fe y se torturaron con muchos dolores.

¡Qué terrible es perderse! Entre la historia de las personas que se perdieron por amar el dinero esta Judas Iscariote, Judas se perdió, pero se perdió por su constante codicia y amor al dinero, el vendió a quien fuera su Maestro y lo hizo por treinta monedas de plata, no importa si usted vende a su Salvador por treinta Euros o treinta Dólares, lo que cuenta aquí es que usted demuestra hijo de quien es… esto esta tan claro, enseñado en las propias palabras del Señor Jesús:

(Juan 17:12) Cuando estaba con ellos, los guardaba en tu nombre, el nombre que me diste; y los guardé y ninguno se perdió, excepto el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliera.

Judas Iscariote era uno de los doce discípulos. No había nada inusual acerca de Judas a excepción de su amor por el dinero. Él tenía a su cargo la bolsa del dinero, el monedero que los discípulos tenían en común. El dinero significaba tanto para Judas que fue capaz de robar dinero perteneciente a sus propios camaradas, es decir a sus propios compañeros discípulos, esto lo encontramos en Juan 12:4-6:

(Juan 12:4) Y Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que le iba a entregar, dijo*:

(Juan 12:5) ¿Por qué no se vendió este perfume por trescientos denarios y se dio a los pobres?

(Juan 12:6) Pero dijo esto, no porque se preocupara por los pobres, sino porque era un ladrón, y como tenía la bolsa del dinero, sustraía de lo que se echaba en ella.

Jesús se refirió a Judas, el hijo de Simón, como “el hijo de perdición” (el destructor por naturaleza). Jesús declaró, “más le valdría a ese hombre no haber nacido” (Mateo 26:24).

Ésta ciertamente es una declaración que debiera hacernos temblar. ¿Cómo te sentirías tú al escuchar que tu Creador diga de ti, que valdría mejor que no hubieras nacido?

Judas no era un hombre que no tuviera conciencia. Su conducta futura nos muestra una conciencia y un remordimiento. Pero Judas amaba el dinero. El amor al dinero abrió una puerta por la que Satanás pudo entrar en él, hoy es lo mismo muchas personas que se dicen cristianas están abriendo las puertas de su corazón al dinero al buscarlo y codiciarlo y están sucumbiendo al engaño de Satanás.

En el momento en que fue efectuado el despreciable acto de Judas su conciencia le habló. Judas se arrepintió y devolvió las treinta monedas de plata a los jefes de los sacerdotes y a los ancianos de Israel – ese fue para él, el precio por la vida del Hijo de Dios.

“He pecado – les dijo (Judas) – porque he entregado sangre inocente.” La tristeza de Judas no fue porque hubiera traicionado al Hijo de Dios sino porque había traicionado a un ser humano inocente, enseguida Judas salió y se ahorcó. Ciertamente, el amor al dinero es la raíz de todo mal.

¿Sentiremos terror nosotros si descubrimos, que le hemos fallado a Cristo debido a nuestro amor por el dinero? No existe ninguna manera de escapar de la crucifixión en el mundo. Quienes aceptan voluntariamente ser crucificados por el mundo por amor a Cristo son resucitados en Su resurrección omnipotente.

Quienes por el contrario escogen el camino de las riquezas del mundo, confiando que su dinero les dará el poder para escapar de las tribulaciones de la vida, destruyen su relación con su Creador. Al final de cuentas, todos seremos “crucificados” de una manera u otra, y poseer mucha riqueza no puede evitarlo, a todos los que aman el dinero el mundo los crucifica para muerte y condenación.

Judas, Balaam, Giezi, Ananías y Safira nos dan testimonio desde las tinieblas eternas que las riquezas son engañosas, que el amor al dinero ciertamente es la raíz de toda clase de mal, sin embargo hoy tenemos ministros llamados “cristianos” que están enseñando que el pueblo del Señor debe ser rico en cuanto a los bienes del mundo y que debemos ejercitar la fe para obtener riquezas. Estos al igual que el profeta Balaam, se adornan y engordan con los lujos del mundo actual, sin embargo no pueden ver las costillas huesudas de los que están muriendo en África, ni pueden escuchar los quejidos de desesperación viniendo de los labios resecos de una madre intentando amamantar a su hijo hambriento en medio del dolor.

Estos amadores de las riquezas vanas y temporales no pueden ver ni escuchar los tormentos de la población del mundo porque la búsqueda de riquezas ha cegado sus ojos y han tapado sus oídos. Sin embargo, están predicando que los santos deben ir en pos del dinero. Los ciegos están guiando a los ciegos. ¿Acaso soportarán su propio juicio?

Todos ustedes falsos apóstoles y profetas adoradores del dios dinero llegará la hora en que estarán en las tinieblas de afuera, vestidos en opulencia pero como el rico de la parábola de Lázaro estarán rogando por probar un poquito del agua de vida, por el contrario los pobres de la tierra, pero ricos en fe, estarán festejando en las suntuosas riquezas del Reino. Estarán bailando y cantando con alegría, jugando como niños en los prados verdes del Gran Reino del Rey de reyes y Señor de señores.

Ustedes se vuelven ricos predicando otro evangelio y otro cristo y no quieren volverse pobres en espíritu, deberían estar guardado tesoros en el Cielo para que en el día de su muerte se pudieran regocijar en la hermosura y el amor del verdadero reino de Dios, sin embargo ustedes andan vestidos llenos de la opulencia de este mundo y lo que les aguarda es comparecer ante la corte más temible de todas, el gran juicio ante el Gran Trono Blanco.

Ese es el destino certero de todo aquel que predica otro evangelio y otro cristo que ha escogido usar su posición para obtener riquezas materiales y comodidades de este mundo. Cuando mueran, atormentados crujirán sus dientes mientras los santos más pobres estarán morando en las moradas eternas llenos de gozo y de una paz perfecta.

No hay duda que uno de los aspectos sobresalientes del reino del Anticristo será el amor al dinero, la ganancia material. El gobierno mundial y la gigantesca llamada organización “cristiana” de los últimos días serán dominados por el amor al dinero. El dinero será su ídolo y su poder. Todos serán destruidos al final.

Una oscuridad espiritual se esta asentado hoy en el mundo evangélico, como una plaga de langostas la apostasía esta en marcha como lo dijo el gran apóstol Pablo, pero hoy estamos viendo sus ataques mas malignos. Una gran parte del pueblo del Señor ya ha sido engañado. Si los que se dicen ser creyentes no abandonan inmediatamente el amor a la ganancia material del Anticristo, sus destinos eternos serán el ser atormentados con fuego y azufre, en presencia de los santos ángeles y del Cordero de Dios (Apocalipsis 14:10), sin embargo los escogidos no andarán en tinieblas y resplandecerán en el reino de Dios.

¿Dónde estarán entonces los apóstoles y profetas – aquellos que consintieron a los creyentes y les aseguraron que aunque no estuvieran viviendo a la luz del evangelio portando la cruz de Cristo no tenían de qué preocuparse? Estos falsos profetas le han enseñado a sus seguidores diciéndoles que Dios los ama demasiado para negarles cualquier cosa que deseen. ¿Que le dirán a su rebaño cuando todos se estén mirando unos a otros horrorizados en las tinieblas de afuera?

Por lo que la Biblia nos muestra, Judas fue un ser humano ordinario, entendemos que Judas debió haber sido un niño que jugaba alrededor de su casa. ¿Pudo el niño Judas saber que algún día su Creador le diría, “valdría mejor que no hubieras nacido”? ¿Pudo haber sabido Judas que algún día, en todo el mundo, su nombre representaría la traición?

¿Qué pasaría si Cristo dijera eso sobre mí, o sobre usted? ¿Acaso nosotros somos inmunes por algún motivo? ¿Acaso Judas era inmune? ¿Acaso Ananías y Safira, quienes retuvieron parte de lo que sacaron de la venta de su tierra debido a su amor por el dinero, eran inmunes a la ira de Dios debido a que eran miembros de la primera Iglesia?

Las Santas Escrituras nos enseñan por mandamiento y por ejemplo que huyamos del amor al dinero, que no depositemos nuestra confianza en las riquezas que son vanas y sin fruto. Es imposible servir a dos señores, necesitamos escoger entre servir a Dios o a las riquezas.

Esaú intercambió su herencia Mesiánica por un plato de lentejas. Judas vendió a Emanuel por treinta piezas de plata. Giezi intercambió la confianza de Eliseo y su propia salud, por algunas ropas. Balaam, Ananías y Safira cedieron sus vidas por ganancia material, durante el reinado del Anticristo, los miembros de la iglesia de Laodicea intercambiarán sus vidas por el amor al dinero a saber por la seguridad económica.

Cada uno de nosotros tiene que hacer su elección, nosotros hemos hecho la nuestra. ¿Qué elección hará usted?

Judas traicionó a Cristo con un beso de amistad. ¡Ciertamente es engañoso y perverso el espíritu de la codicia! La codicia realmente es idolatría. Es la adoración al dios de las riquezas, al dios de este mundo. No olvidemos que fue Satanás que le ofreció a Cristo todos los reinos y las riqueza de este mundo, si postrado lo adoraba y Cristo los rechazo, hoy estos falsos apóstoles y profetas están ofreciendo al pueblo de Dios lo que su padre el diablo le ofreció a nuestro Señor. De todos los dioses paganos adorados en la época de Cristo, Cristo sólo habló con respecto a uno – el dios de las riquezas-.

No hay duda ni hay que extrañarse que los anticristos comienzan estando entre el pueblo de Dios, como podemos observar con Giezi, con Judas, y con Ananías y Safira. Recordemos que los que son del Anticristo nunca fueron de Dios, pueden tener dones espirituales ser prodigiosos pero Jesús nunca los conoció aunque hicieron milagros en Su nombre, el apóstol Juan nos dice:

(1Jn 2:19) Salieron de nosotros, pero en realidad no eran de nosotros, porque si hubieran sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron, a fin de que se manifestara que no todos son de nosotros.

¿Qué es lo que ocurre hoy en día? Estamos bombardeados por todos lados a creer que debemos usar a Cristo para obtener riquezas, poder, fama, éxito, posiciones de liderazgo, mejores empleos, casas y tierras. ¿Qué a pasado con la santidad del pueblo de Dios es que acaso hemos comenzando a ver la santidad de acuerdo con la ganancia material?

De ser así, debemos leer sobre Balaam, sobre Judas, y sobre el Anticristo. La codicia abrirá una puerta en nuestra personalidad por la que Satanás entrará y logrará que traicionemos a Cristo. El que ama el dinero está tomando el primer paso hacia el Lago de Fuego.

Cristo nos lo ha advertido claramente. Ningún hombre puede servir a Dios y a las riquezas. Pablo nos exhortó a alejarnos de la presencia de quienes nos enseñan que la obtención de grandes ganancias refleja nuestra santidad o que la santidad es la manera de adquirir riquezas (1 Timoteo 6:5).

El discípulo del Señor Jesús debe escoger entre dos maneras de vivir. Puede escoger el camino de negarse a sí mismo y de la obediencia al Señor Jesús portando su cruz o puede escoger el camino de la confianza en el dinero, una senda que parece evadir la cruz. Sin embargo, el creyente que busca evitar la cruz se hace a sí mismo vulnerable y fácil de engañar.

El amor a las riquezas, que es la falsificación del amor a Dios, esta arrastrando a miles y miles de personas hacia la destrucción espiritual, uno de los caminos que mas se predica hoy es evitar la cruz y olvidar la verdadera gracia de Dios. Éste camino falso hace hincapié en que la salvación la obtenemos por una simple profesión de fe sin los frutos dignos del arrepentimiento.

Usar la sangre de Jesús como una “cobertura” que nos protege mientras seguimos amando las riquezas de este mundo es destruir el nuevo pacto. La sangre de Jesús nos mantiene limpios mientras que nosotros, por medio del Espíritu Santo y la Palabra de Dios, abandonamos el pecado en toda nuestra manera de vivir.

La fe verdadera en el Señor Jesucristo produce una “criatura nueva” que manifiesta en sí misma las obras de justicia de la Naturaleza Divina de donde nació. Si no existe una criatura nueva que esté haciendo obras de justicia, que esté huyendo de la codicia del mundo, entonces el nuevo pacto no está operando en su personalidad.

Las ramas que están en Cristo que no produzcan fruto después de un tiempo serán cortadas de la Vid (de Cristo). Los árboles que a final de cuentas no produzcan el fruto de la imagen de Cristo serán cortados.

El fruto maduro de la imagen moral de Cristo no brota repentinamente en nuestra personalidad. Ser conformados al carácter de Cristo requiere de años de disciplina paciente conforme el Espíritu Santo lenta y completamente logra la santificación de nuestra naturaleza.

Otro camino que busca evitar la cruz tiene que ver con usar la “fe” para obtener riquezas, poder y éxito. Éste es un síntoma moderno del intento falso de ser cristiano sin tener que vivir con justicia y rectitud, sin tener que caminar en la presencia y el temor a Dios y sin tener que experimentar la tribulación en este mundo.

No hay duda que la doctrina actual de que “podemos adquirir riquezas mediante la fe”, no es otra enseñanza más que fue orquestada en el infierno, el capítulo once del Libro de Hebreos es muy claro en cuanto a lo que la verdadera fe sigue, primero debe anteceder la voluntad de Dios, entonces la fe sigue lo que Dios a dicho. La fe no consiste en decidir lo que queremos y luego exigirle a Dios que nos los dé.

Cuando ponemos nuestros deseos creyendo que eso es fe; eso es presunción, antes de que Dios nos dé una dirección, nuestro egocentrismo intenta usar a Cristo para nuestro beneficio y entramos en una práctica muy peligrosa, nos volvemos presuntuosos y eso no es fe eso es arrogancia, recordemos que la presunción es una transgresión en contra de Dios. Nos recuerda a Satanás que intento ser como Dios y eso solo fue arrogancia.

Escuchen ustedes maestros amantes del dinero, ustedes están exponiendo el error de intentar adquirir riquezas y éxitos materiales ejerciendo la “fe” en Cristo y lo que están haciendo es cegar a sus adherentes con el amor a las riquezas, que es el destructor de todo lo que es de Dios y de Cristo.

Enseñar falsamente lo que es la gracia de Dios, poner un énfasis exagerado en el amor de Dios a costa de la Santidad de Dios y enseñar que Dios no permite que sus santos sufran tribulación, no es más que otro evangelio otro cristo.

¿Cuál es el camino correcto? La verdad puede ser encontrada en la Palabra de Dios:

(1Ti 6:3) Si alguno enseña una doctrina diferente y no se conforma a las sanas palabras, las de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad,

(1Ti 6:4) está envanecido y nada entiende, sino que tiene un interés morboso en discusiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas,

(1Ti 6:5) y constantes rencillas entre hombres de mente depravada, que están privados de la verdad, que suponen que la piedad es un medio de ganancia.

(1Ti 6:6) Pero la piedad, en efecto, es un medio de gran ganancia cuando va acompañada de contentamiento.

(1Ti 6:7) Porque nada hemos traído al mundo, así que nada podemos sacar de él.

(1Ti 6:8) Y si tenemos qué comer y con qué cubrirnos, con eso estaremos contentos.

(1Ti 6:9) Pero los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo y en muchos deseos necios y dañosos que hunden a los hombres en la ruina y en la perdición.

(1Ti 6:10) Porque la raíz de todos los males es el amor al dinero, por el cual, codiciándolo algunos, se extraviaron de la fe y se torturaron con muchos dolores.

Necesitamos elegir entre la cruz o el mundo.

Copyright © 2006 por Trumpet Ministries, Inc. Todos los Derechos Reservados – Traducción de Carmen Alvarez

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