La ofrenda de Caín

La ofrenda de Caín

Posted on 30. Dec, 2008 by admin in Adoración y Ofrendas

Introducción

 

Cuando leemos en la Biblia el libro del Génesis, libro que podemos llamar “libro de los principios”, encontramos en el capítulo 4 la historia de dos hermanos, Caín y Abel, los cuales según sabemos fueron de una misma madre y de un mismo padre, sin embargo tenían formas muy distintas de ofrecer adoración al Creador. Estos hermanos creían en Dios y por eso ambos le presentaron ofrendas, lo cual para el entendimiento del ser humano común, deberían haber sido aceptadas por El. Sin embargo, el relato bíblico llama mucho la atención porque nos muestra que Dios no solamente rechazó la ofrenda de uno de estos hermanos, sino que rechazó al hermano que ofreció dicha ofrenda. La Biblia lo expresa de la siguiente manera: “Pero a Caín y su ofrenda no miró con agrado” (Gen 4:5 – Biblia de la Américas). 

 

La pregunta principal que surge entonces es la siguiente: ¿Por qué la ofrenda de Caín no agradó a Dios? A lo largo de este documento trataremos de responder a ésta y otras preguntas, tales como:

 

¿Era Abel mejor que Caín? ¿En qué sentido?

¿Qué no tenía la ofrenda de Caín para que Dios la rechazara?

¿Qué fue realmente lo que rechazó Dios: a Caín o a su ofrenda?

¿Será que para Dios tanto la ofrenda como el adorador deben agradarle?

 

I. El argumento del tipo y calidad de la ofrenda

 

A. La interpretación del tipo de ofrenda

 

La historia de Caín y Abel se encuentra precisamente al comienzo del libro del Génesis. Ahí se nos narra en sus tres primeros capítulos cómo fue creado el mundo y cuál fue precisamente el origen de la raza humana y cómo se produjo su caída por causa del pecado. En esos tres capítulos anteriores a esta historia, nada se nos dice respecto a las ofrendas o al tipo de ofrenda que deberían ofrecer las personas que se acercaran a Dios para adorarle.

 

Sin embargo, hay personas que entienden que en el capítulo 3 de forma implícita, podemos saber el tipo de ofrenda que a Dios le agrada. Es decir partiendo precisamente del momento en que Dios cubrió de pieles a Adán y Eva; cuando producto de su pecado se habían cubierto con hojas de higuera las cuales son precisamente un fruto de la tierra. Un ejemplo de este tipo de interpretación lo encontramos en el Internet en el siguiente comentario:

Caín ofreció a Dios el fruto de la tierra. Esto, que pudiera parecer loable, no lo era, por cuanto la tierra estaba maldita. Por causa de la caída de Adán, Dios había declarado su juicio sobre la tierra y sobre todo lo que había sido contaminado por el pecado. De manera que, al ofrecer una ofrenda de la tierra, él desconocía maliciosamente esa maldición. Dios había sacrificado un animal para cubrir a Adán y Eva, declarando la insuficiencia de los delantales confeccionados por ellos…

Dios había tenido que derramar sangre para cubrir a los primeros padres, pero Caín consideró innecesario ofrecer un sacrificio sangriento. La Biblia dice en la epístola a los Hebreos que “sin derramamiento de sangre no se hace remisión”. Caín era pecador, y entre él y Dios se interponía la muerte. Sin embargo él ignoró todo esto. Él trató a Dios como si fuera su igual, quien podría aceptar la ofrenda del campo maldito y pasar por alto su pecado no confesado.” [1]

En este comentario el autor tácitamente da por sentado que la ofrenda que trajo Caín, la cual era del fruto de la tierra era totalmente inapropiada, y por eso el rechazo de dicha ofrenda por parte de Dios; es decir por ser parte de la maldición que el Creador había pronunciado sobre la tierra. Pero para tener un mejor entendimiento de si verdaderamente el tipo de ofrenda que ofreció Caín fue lo que produjo su rechazo, necesitamos conocer el argumento de la calidad de la ofrenda.

B. La interpretación de la calidad de la ofrenda

 

En lo que respecta a la calidad de la ofrenda, así como la argumentación del tipo de ofrenda, estas argumentaciones pudieran estar depositando en el hombre la responsabilidad y la habilidad  de saber seleccionar lo que puede y no puede agradar a Dios. Demostrando que el hombre aun en su estado caído, bien pudiera conocer y saber cómo agradar y llegar a Dios.

 

Veamos primeramente un ejemplo de argumentación, que no fue precisamente la calidad de la ofrenda lo que causó el rechazo por parte de Dios hacia Caín. Este es también un ejemplo obtenido desde el Internet:

Bueno, si no fue la naturaleza, quizás la calidad de la ofrenda de Caín fue deficiente. También se ha pensado que Caín trajo las sobras de su cosecha, lo menos servible y menos consumible. Buscó las frutas magulladas, los cereales con menos grano y las verduras con menos color para ofrecérselas al Señor.

El texto parece apoyar este concepto, ya que dice que Abel trajo lo mejor de su rebaño, mientras que tal declaración no se hace de Caín. Sin embargo, esta idea no resiste la reexaminación…

Si volvemos a leer los versos 4 y 5, podemos entender por qué rechazó Dios la ofrenda de Caín. No tenía que ver con la naturaleza de la ofrenda, ni tenía que ver con su calidad. De hecho, no tenía nada que ver con la ofrenda en sí, sino más bien con el que la traía. Leemos: El Señor miró con agrado a Abel y a su ofrenda, pero no miró así a Caín ni a su ofrenda.” [2]

Este autor concluye diciendo que no fue ni el tipo (naturaleza), ni la calidad de la ofrenda lo que produjo el rechazo; sin embargo el texto bíblico expresa claramente que El Señor no miró ni a Caín, ni a su ofrenda con agrado. Es decir, tanto la ofrenda como el que presentó la ofrenda fueron rechazados. Podemos concluir entonces, qué lo que dice el texto es: ¿Que la calidad de la ofrenda si era importante para Dios?, entiendo que no podemos llegar a esa conclusión sin considerar otro factor que necesitamos indagar, y es la actitud de los adoradores; veamos entonces el argumento de la actitud de los hermanos.

 

II. El argumento de la actitud de los hermanos

 

A. La actitud de Caín.

 

Creo que cuando hablamos de la actitud de una persona, estamos refiriéndonos a su motivación para hacer algo. Esta motivación puede ser la expresión del carácter de la persona o el tipo de afinidad que la persona posee con respecto a alguien. En ese sentido vamos a considerar primeramente lo que un autor piensa respecto a la actitud de Caín:

El problema no estaba en la ofrenda sino en el corazón del que la traía. Dios no se disgustó con la ofrenda, sino con Caín; no se agradó con la ofrenda de Abel, sino con su corazón. Esto lo confirma el autor de la carta a los Hebreos, en su conocido listado de los hombres de fe…

Debemos de aclarar, antes de considerar el versículo, que la palabra griega que aquí se usa puede significar tanto sacrificio como ofrenda. ¿Qué nos dice acerca de la ofrenda de Abel? Nos dice que fue ofrecida con fe. Por la fe Abel ofreció a Dios un sacrificio más aceptable que el de Caín. No fue por obedecer algún detalle de la ley; esa ley aún no existía. No fue por la calidad de la ofrenda; el peor hipócrita puede hacer una ofrenda muy esplendorosa.

No; la ofrenda de Abel fue agradable a Dios porque fue ofrecida en fe. Esto nos trae al pensamiento clave que quiero que recuerden en esta mañana: sólo por fe pueden ser aceptables nuestras ofrendas ante Dios.” [3]

B. La actitud de Abel.

 

En segundo lugar con respecto a la actitud de Abel, hay quienes opinan que fue un acto completo de rendición a Dios, es decir un acto de fe; ya que reconoció su condición pecadora y su estado de muerte espiritual por causa del pecado que ya estaba inyectado en su vida. Leamos un comentario que respalda este punto de vista:

Este sacrificio perfecto de Cristo quedó simbolizado en la ofrenda de Abel, quien no hizo nada por disminuir su culpa ni ocultar su condición pecaminosa. Simplemente, se presentó delante de Dios como pecador, y presentó como su sustituto la vida inocente de su víctima para que ésta cubriera sus faltas”. [4]

Hasta aquí no solo hemos tratado el tipo y la calidad de la ofrenda, sino también la actitud de estos hermanos que se presentaron a Dios en un acto de adoración al presentar sus ofrendas. Sin embargo no queda claro aún si tanto la ofrenda como la persona que la ofrece deben ser adecuadas o aptas delante del Creador. Es por eso que necesitamos seguir profundizando en el tema y lo que a continuación haremos es introducirnos en cada detalle del relato bíblico, para no dejar por alto ninguno de ellos, con la finalidad de que la misma Palabra de Dios nos lleve a la interpretación correcta de ella misma.

 

III. El argumento bíblico y su interpretación.

 

No hay duda que en el relato bíblico de estos dos hermanos hay grandes enseñanzas para nosotros, y lo primero que necesitamos recordar antes de pasar a considerarlas, es que la Biblia tiene una sola interpretación; aunque, sí es posible y válido hacer múltiples aplicaciones de sus doctrinas o enseñanzas. No olvidemos entonces que su interpretación es única. De esta gran verdad surge la importancia de poder entender, qué fue lo que efectivamente ocurrió, y sobre todo qué es lo que Dios está interesado en mostrarnos para nuestras vidas de fe donde si bien es cierto ambos hermanos se presentaron delante de Dios con sus ofrendas, uno de ellos fue rechazado y el otro no, y eso precisamente ocasionó el primer homicidio sobre la tierra.

 

En ese sentido, si no contáramos con el Nuevo Testamento muy poco pudiéramos decir respecto a lo que realmente ocurrió en aquel momento, y cuál fue ciertamente la causa por la cual Dios rechazó a Caín y a su ofrenda. Por eso, creo que lo primero que necesitamos hacer, es escudriñar el Nuevo Testamento, para encontrar información que nos muestre objetivamente lo que ocurrió con estos hermanos y que fue bíblicamente hablando lo que agradó a Dios, obviamente a la luz de los comentarios que los autores inspirados por el Espíritu Santo (quien fue finalmente quien inspiró las Escrituras), nos dejaron como enseñanza y guía de fe.

 

Según ese criterio la primera y única referencia que encontramos de Caín comentando directamente sobre lo que aconteció en el relato de Génesis es la de Hebreos capítulo 11, en donde en el versículo 4 dice lo siguiente: “Por la fe Abel ofreció a Dios un mejor sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó el testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y por la fe, estando muerto, todavía habla” (Biblia de las Américas). El autor de la epístola a los Hebreos nos proporciona información valiosa de lo que realmente llevó a Abel a hacer su ofrenda. Nos dice que fue un acto de fe y no solo eso sino que dice que fue un mejor sacrificio que el de Caín, lo cual hizo que alcanzara el testimonio de que era justo.

 

Lo segundo que podemos apreciar es que Dios dio testimonio de sus sacrificios, con lo cual no hay duda que las ofrendas lejos de representar a algo o a alguien, tenían valor para Dios por la forma cómo las procuraron, es decir el valor de las ofrendas no dependía de su naturaleza o calidad, sino de por que, y para quién se las presentaban. Es por eso, que si bien es cierto en el libro del Génesis se usó la palabra ofrenda para indicar lo que ofrecieron a Dios, el autor de la epístola a los Hebreos dice que fueron sacrificios. Esta información es de vital importancia porque nos aclara lo que realmente Caín y Abel ofrecieron a Dios, lo cual le da peso a que la forma de procurar la ofrenda era importante para Dios, ya que revelaba lo que había en el corazón del adorador.

 

La Biblia de estudio de las Américas comenta el caso de las ofrendas de Abel y Caín, de la siguiente manera:

 

“‘Abel…todavía habla.’ En Gn 4:10, 11 la sangre de Abel clama por justicia y venganza. Sin embargo, en este libro se habla de su fe y el mejor sacrificio que señala es el sacrificio superior de Cristo (12:24) en relación con el perdón de los creyentes (9:13–14). Un mejor sacrificio. Ni Gn 4:1–5 ni He 11:4 explican por qué el sacrificio de Abel fue mejor sacrificio. Algunos sugieren que Abel ofreció un sacrificio de sangre por fe (cp. 9:22; 12:24) y otros que no fue la clase de sacrificio que lo hizo mejor, ya que Dios aceptaba ofrendas de cereal (cp. Lv 2:1), sino que Abel lo ofreció por fe y no en incredulidad como Caín (cp. Gn 4:4, 5)”.[5]

 

Para aclarar un poco más lo que realmente significa una ofrenda, consultamos el Diccionario Hispano-Americano de la misión, donde encontramos la siguiente definición de ofrenda: “Acto por el cual se presenta algo como expresión de adoración a Dios, y aquello que se entrega. Puede ser un sacrificio, un objeto, un bien, u otra cosa que para quien hace la ofrenda tiene valor.”[6]

 

Conclusión

 

Al leer el texto que nos ocupa (Génesis 4:3-5) no hay duda que el escritor hace un énfasis en el hecho de que Abel procuró lo mejor para Dios (trajo de los primogénitos de sus ovejas y de la grosura de los mismos), y que Caín solo trajo “una ofrenda” dejando con esto un marcado contraste en la forma cómo Caín y Abel procuraron sus ofrendas y no necesariamente en la naturaleza, ni en el tipo de las mismas, lo cual nos aclara que la ofrenda de Caín por ser del fruto de la tierra, no fue la causa de su rechazo. La Biblia nos enseña que tanto la ofrenda animal como la vegetal son apropiadas y aceptables ante Dios (Éxodo 29:38–43, Levíticos 2:1). De hecho antes de la caída, Dios puso a Adán en el huerto del Edén para que lo labrar y lo cuidara (Génesis 2: 15), de modo que antes del ingreso del pecado en la raza humana el hombre no cazaba (mataba) animales para vivir,  y de haber presentado una ofrenda a Dios necesariamente lo tendría que haber hecho del fruto de la tierra.

 

La enseñanza más clara que podemos obtener entonces por la forma cómo se relatan los acontecimientos, más los demás textos de la Biblia que enseñan sobre las ofrendas y la adoración, es que la adoración consiste en la ofrenda (del valor que se le dé a la misma, no del valor que tiene; es decir, lo que realmente importa es la forma en que se le procura) más la actitud del corazón. David decía lo siguiente: “No ofreceré nada a Dios que no me cueste” (2 Samuel 24:24, 1 Crónicas 21:24). Esta es precisamente la enseñanza clara sobre las ofrendas que encontramos en el Nuevo Testamento (2 Corintios 9:7).

 

Ahora, con relación a que Abel era justo, sabemos por toda la enseñanza de la Escritura, que lo que realmente se nos dice es que Abel fue justificado por Dios por su fe, ya que la misma Biblia enseña que no hay nadie justo, ni siquiera uno (Romanos 3:10). Lo sabemos también por todo el contexto que el autor de la epístola a los Hebreos está precisamente tratando, y es el tema de la fe en Cristo para salvación, que es exactamente cómo Dios justifica a los pecadores.

 

La misma enseñanza la encontramos cuando el apóstol Juan expresó lo siguiente: “No como Caín que era del maligno, y mató a su hermano. ¿Y por qué causa lo mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas” (1 Juan 3:12 – Biblia de las Américas). Eso no significa que Abel era bueno y Caín malo. Recordemos que lo que la Biblia enseña respecto a la condición moral y espiritual del hombre, es que el hombre está muerto en delitos y pecados, y Abel y Caín caen dentro del mismo veredicto. Notemos que lo que Juan afirma es que las obras de Abel eran justas, esto debido a su fe, y por su fe él fue justificado y su ofrenda aceptada.

 

Es por eso que la expresión “Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín”, nos enseña que fue la fe de Abel la que hizo que su ofrenda o sacrificio fuera más excelente que la de su hermano Caín. La fe que descansa en Dios hace que nuestras ofrendas sean aceptables delante de El. En el Nuevo Testamento encontramos al Señor Jesús señalando a una viuda que dio sólo unos centavos (Marcos 12:41-44). Entendemos que su fe la llevó a dar todo lo que tenía. Ante los ojos de Dios, ella dio más que los que habían llenado el arca de lo que les sobraba. Recordemos que la ofrenda sólo sirve como un instrumento y ocasión para expresar lo que hay en el corazón.

Sin embargo hay un riesgo muy grande cuando acariciamos la idea que nos dice que por nosotros mismos, es decir por nuestras actitudes “buenas”, podemos ser aceptos delante de Dios. No hay duda que Dios al responder a la adoración tiene en cuenta la actitud y la vida completa de quien adora (Isa. 1:11–17). No obstante, nuestra adoración no descansa sobre la base de nuestras “buenas obras” u “ofrendas correctas” sino sobre la base del sacrificio perfecto de Cristo quien es la ofrenda perfecta para Dios, es decir, el pago completo por nuestros pecados y por nuestra salvación.

Finalmente, decir que la ofrenda de Abel representaba el sacrificio de Cristo no es algo que se pueda inferir directamente del texto de Génesis. Por otro lado, afirmar que Dios rechazó a Caín y a su ofrenda porque no representaban un sacrificio de sangre y porque no había un reconocimiento o conciencia de su pecado, es solo una especulación o una espiritualización que se hace de las escrituras, por lo tanto no tiene asidero firme en la Palabra de Dios. La epístola a los Hebreos nos dice claramente que Caín y su ofrenda fueron rechazados porque no se presentó la ofrenda con fe y porque su manera de procurarla fue algo rutinario es decir a Caín no le costo nada; fue “una ofrenda” algo que se hace solo por llenar los requisitos, pero que no significa nada para el adorador. Fue un acto meramente “religioso” o algo completamente mecánico.

 

Bibliografía

 

Carro, D., Poe, J. T., Zorzoli, R. O., & Editorial Mundo Hispano. Comentario bíblico mundo hispano: Génesis. El Paso, TX: Editorial Mundo Hispano, 1993-1997.

 

Hernández, E. A., & Lockman Foundation. Biblia de estudio: LBLA. (He 11.4). La Habra: Casa Editoral para La Fundacion Biblica Lockman, 2003.

 

Jamieson, R., Fausset, A. R., & Brown, D. Comentario exegético y explicativo de la Biblia – tomo 1: El Antiguo Testamento. El Paso, TX: Casa Bautista de Publicaciones, 2003.

 

Matthew, Henry. Comentario de la Biblia Matthew Henry en un tomo. Miami: Editorial Unilit, 2003.

 

P. A., Deiros. Diccionario Hispano-Americano de la Misión. Argentina: COMIBAM Internacional, 1997.


[1]¿Cómo puede el hombre ser aceptado por Dios?, Aguas Vivas,  http://www.aguasvivas.cl/revistas/02/10.htm (marzo – abril, 2000)

[2]“Tony Hancock”, Abel: la ofrenda que agrada a Dios, Iglesia Triunfante , http://www.iglesiatriunfante.com/sermon/sermon138.htm (2 de mayo, 2004)

[4]Aguas Vivas, http://www.aguasvivas.cl/revistas/02/10.htm, (marzo – abril, 2000)

[5]Hernández, E. A., & Lockman Foundation, Biblia de estudio: LBLA. (He 11.4). (La Habra, CA: Casa Editorial para La Fundación Bíblica Lockman, 2003). Biblioteca Digital Libronix

 

[6]Deiros, P. A., Diccionario Hispano-Americano de la misión (Argentina: COMIBAM Internacional, 1997) Biblioteca Digital Libronix

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